domingo, 30 de agosto de 2026

KANT CON CACAS DE PERRO

Hoy toca turra. Ya que no tenéis mucho interés por mis estampas urbanas, voy a hablar de Kant, que es algo que interesa al universo.

Con cacas de perro.

Todos los días salgo a dar un paseo de al menos media hora (razones de salud, mis lumbares está reguleras). Y, en el transcurso me encuentro muchas personas con sus perrillos y perrazos, especialmente en el parque que hay junto a mi casa. También veo restos del paso de esos peludos en forma de mierdas. Los veo, pero hay personas ciegas que las pisan, qué decir de los que van en silla de ruedas.

Vamos con Kant. Decía el prusiano que las acciones pueden ser contrarias al deber, conformes al deber o por deber. En nuestro caso, las contrarias al deber consistirían en dejar la plasta de perro allá donde este tenga a bien depositarla, es decir, incivismo. Recoger las heces sería lo debido, pero aquí hay dos variantes. Si las recogen porque pueden multarles o afearles la conducta, entonces la acción es conforme al deber. Sin embargo, quien recoge la mierda perruna sin mirar sin hay vecinos, guardias o similares, simplemente porque es lo correcto, esos actúan por deber. La verdad es que son muchos, casi todos, los veo con su bolsa desde lejos, se agachan sin mirar a su alrededor, saben que es lo correcto, independientemente de la recompensa o el castigo. Es decir, lo hacen porque hay que hacerlo, no para algo o para evitar algo.

Insisto: son más. Los ciudadanos que cumplen normas; lo malo es que hay un porcentaje que, siendo pequeño, hace un gran daño a la convivencia.

Ale, otro día más. Por cierto, esto lo podéis ampliar en la Fundamentación de la metafísica de las costumbres, mucho mejor que los últimos premios de esa editorial planetaria.



Procedencia de las imágenes: 

https://satisfaction.es/blog/como-saber-si-la-caca-del-perro-esta-bien/

https://www.akal.com/libro/fundamentacion-de-la-metafisica-de-las-costumbres_53738/

 

martes, 18 de agosto de 2026

viernes, 14 de agosto de 2026

GRITOS

Me asomo a la terraza. Niños y algún que otro adulto juegan al fútbol. Gritan.

Al otro lado de la casa, al abrir las ventanas, se puede escuchar perfectamente a un tipo que habla por teléfono. A gritos. No me entero de nada porque es un idIoma que no entiendo. Parece enfadado y grita.

Porque la gente grita cuando está enfadada. Cuando está muy contenta también grita. Grita en el fútbol, en cualquier grada de muchísimos deportes.

El personal va de fiesta y, feliz como está por ello, grita. Cuando vuelve a altas horas de la madrugada sigue gritando, seguramente para contagiar a los tristes que dormíamos en el mientras tanto.

Algunos antropoides gritan a sus parejas. Horrible.

Voy en el metro y siempre hay quien grita sus productos o sus predicaciones.

Enciendo la radio, la tele. Gritan. Creen que eso les da un plus de razón, sin percibir que lo que muestran es grosería y estupidez a gritos, mal disfraz para tanta estulticia.

Buena parte de los autodenominados influencers (youtubers y demás fauna) gritan sus pretendidas influencias. Solo escucho a un físico de Valdepeñas y a un farmacéutico que desmonta bulos anticientíficos. Y no solo porque no gritan.

En un recital de poesía la gente no grita. En la lectura sosegada de una buena novela tampoco. En la intimidad del desayuno no se grita.

Me gusta la gente que no grita.



Procedencia de la imagen: 

https://www.scienceofnoise.net/5-gritos-que-ponen-los-pelos-de-punta-segun-science-of-noise/

martes, 4 de agosto de 2026

ESTAMPAS URBANAS 2


"...transmitiendo mi deseo de sentarme

una vez más en tu mesa".


Jaroslav Seifert: Breve antología