lunes, 26 de octubre de 2026

ME HA CAMBIADO LA VIDA


Pocas frases hay que amenacen con un buen rato de dar la brasa. A mí también me han cambiado muchas cosas la vida, pero no voy por ahí haciendo apostolado de mis filias.

Los que tienen hijos (también yo) saben que eso les ha cambiado la vida. Pues claro, porque mal andamos si no es así. Durante un par de décadas al menos el foco de atención está en ellos. Cada vez menos, como debe ser, pero al principio la vida se reduce a comidas, enfermedades, colegios y actividades extraescolares, sueño, horarios, límites (que cada vez van a llevar peor)... Todo lo anterior es obvio. Lo malo es cuando cogen por banda a los que no tienen hijos (no pueden o no quieren) y les dan la lata horas y horas una vez tras otra en el improbable caso de que acepten quedar alguna vez. A ver, se resume en esto: les ha cambiado la vida. Pero los demás no necesitan que les detallen el amor infinito que sienten hacia ellos, la alimentación que les dan o sus proyectos para la descendencia. O sea, un resumen y ya. Por favor, un resumen, que hay más temas en el mundo.

Pongo este ejemplo, pero hay muchísimos. Conozco a alguno a quien el yoga le ha cambiado la vida. Otro (siempre podría poner también el femenino) que ha descubierto la homeopatía, la alimentación natural, una ONG, la religión (la que sea) o los libros de Paulo Coelho. Que bien, que vale, que os deseo lo mejor y que disfrutéis de vuestra nueva vida. Eso sí, a mí me vais dejando en paz, que con los doce apóstoles ya he tenido bastante y no necesito que me convenzan de las bondades de nada. No seáis soberbios, que la verdad o la felicidad  no son propiedad vuestra.

Estos tipos, además, tienen la mala costumbre de ser impermeables al interlocutor, al que ven o bien como un espejo para escucharse o  como un ser descarriado al que hay que encauzar debidamente. Porque si a ellos les ha cambiado la vida (¡y a mejor!) lo suyo es compartir la buena nueva y convencer al descreído.

Hace poco le decía a un amigo que yo me sentía conversacionalmente muy solo. Porque casi no tengo a nadie con quien hablar de filosofía, de poesía, de cine iraní y esas aficiones que tengo. Lo que no hago es coger por el brazo al primer incauto y decir que la Crítica de la razón pura me cambió la vida, o que Aleixandre y Kiarostami me cambiaron la vida. Si alguna vez lo intento, siempre tienen prisa por limpiar la casa o deben acudir a una cita urgente con el urólogo. Oye, lo entiendo. Seguramente soy algo más pelmazo de lo que estoy dispuesto a reconocer y tampoco soy un prodigio de sociabilidad. Ya me he resignado a compartir conmigo mismo las películas que veo, los libros que leo y las chorraditas que escribo. Yo es que no tengo la suerte de esos a los que de repente, como la caída del caballo de San Pablo, han encontrado ese momento crucial que les cambió la vida.

De hecho, creo que lo único que me va a cambiar radicalmente la vida es morirme. Y prisa no tengo...


https://www.youtube.com/watch?v=tJC9I1cqN3U



Procedencia de la imagen:

https://lapsicologiasindivan.wordpress.com/2016/12/13/quiero-cambiar-mi-vida-como-lo-hago/

6 comentarios:

  1. Coincido contigo en que hay gente muy pesada. No nos damos cuenta, pero alguna vez en nuestra vida hemos sido personas monotema. Lo que peor llevo es que intenten convecerte de que lo suyo es mejor; mejor ¿para quién ? o ¿para qué?
    Con pocas personas puedo pasar horas hablando de literatura, de medio ambiente o de plantas naturales ( sobre este tema tengo muy poca gente con la que hablar).
    No sé, quizá, será porque ahora socializo menos, pero noto que la gente va mucho a su bola; a veces, ni siquiera escuchan.

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    1. Yo tengo paciencia, pero no infinita. A veces es necesario hacer acción social porque en general casi nadie escucha, ni en el curro ni en los vida privada. Pero algunos aprovechan cualquier resquicio y zas, dos horas de brasas.

      Plantas naturales es un pleonasmo, me parece.

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  2. ¡Hola!
    no sabes como te entiendo... no sé si yo en alguna ocasión habré sido coñazo con algún tema, es probable, aunque intento no serlo y no aburrir a los que sé que no comparten mis gustos. Lo de los hijos y los niños es tremendo, tal cual lo cuentas. Yo tengo suerte y mis mejores amigas no tienen hijos (igual que yo) y no tengo que aguantar sus discursos sobre las bondades de la maternidad (es más, solemos hablar de las bondades de no tenerlos y de lo que nos hemos ahorrado en la vida, jeje), etc, cosa que me aburre mortalmente. Te diré que solo tengo una amiga de esas con las que puedo pasarme horas hablando de las cosas que me gustan porque tenemos gustos casi iguales, de esas con las que nunca te aburres porque además de que te interesa lo que te cuenta, a ella le interesan tus cosas y la cosa fluye de forma bidireccional y eso es genial, no es fácil encontrar una persona así y por eso la valoro y cuido como oro en paño.
    Suelo huir de las personas brasas que en el curro tengo unas cuantas...
    ¡Besos!

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    1. Buenos y plácidos días de este otoño que no acaba de concretarse.

      Todos lo hemos sido en algún momento. Y, por si no había quedado claro, alguna vez nos hemos topado con una persona angelical que nos ha escuchado sin prisa y con pausa. Tengo para mí guardado el recuerdo de una de esas; lamentablemente, se ha ido a vivir lejos y su bonhomía ya no la disfruto. Siempre gracias por tanto y por haber soportado a este brasas en momentos de naufragio.

      Te entiendo perfectamente, aunque yo forme parte de los de la paternidad. Eso sí, creo que no fui apóstol de nadie al respecto. Que cada cual elija. Si he visto a tipas insistir en que un matrimonio sin hijos es como un jardín sin flores y que para cuando empezáis o le dais parejita al primogénito. Señora, váyase a la mierda y no se meta donde no la llaman. (Perdón por el desahogo).

      Cuida a esa persona y huye de las demás. Consejo de Paulo Coelho y mío. Perdón de nuevo.

      Que a gusto estoy conmigo mismo. Me ha costado.

      Besos.

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  3. Me encanta esta entrada. Me encanta hablar de lo que sea siempre que no insistan en en venderme algo.
    Ya está. Aquí me quedo esperando tu nuevas entrada. Con todo respeto un fuerte abrazo.

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  4. Los brasas (turras, pelmas, palizas, latazos...) son, por definición, insoportables. Sea de lo que sea. Son ellos y su circunstancia. Y no hay manera de que se interesen por nada más.

    Muchas gracias por tus palabras. Espero no defraudar, pero esto es un blog de filias y fobias. Otro abrazo de vuelta.

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