sábado, 18 de mayo de 2013

ESCENA DE “LA CHICA DEL PUENTE”


Deberías tener ese rostro cada mañana. Estás bailando junto a los novios (que han pasado horas preparándose, que son perfectos y que no te mejoran). Llevas un vestido de verano, escote en la espalda y pelo corto, lo que provoca que la nuca se derrame en catarata de deseo. Te brillan los ojos y los labios, tienes frío. Sobre el brazo derecho una tirita restaña una herida y te hace humana. Miras al novio y él te prefiere en tu imperfección de otro mundo. Deberías tener ese rostro cada mañana.



martes, 14 de mayo de 2013

ALFREDO LANDA


Como éste es un blog personal y no una necrológica ni la wikipedia, voy a contar algunas de mis experiencias con el cine que hizo Alfredo Landa.

La primera peli que vi de él (teniendo recuerdo de ello, tal vez hubo otras antes) fue Solo ante el streaking. Debía tener catorce o quince años, y solo guardo de la película el recuerdo de unas pocas tetas presiliconeras (estábamos a mediados de los 70). Poca cosa y un guión absurdo; hasta la palabra streaking ha desaparecido. Fui solo porque un compañero hijo de guardia civil me dio su pase. Seguramente fue la primera vez que fui al cine sin compañía, saludable costumbre que repito a menudo, especialmente por conservar a los amigos. También fui solo a ver otras dos películas con algunos planos anatómicos y escaso argumento: Furia española y La corea; lo siento, tuve una juventud poco transgresora en esto.

Mi siguiente recuerdo me lleva a Los santos inocentes, prueba de que los libros, siendo maravillosos, no siempre son mejores que las películas. A veces encontramos joyas por partida doble y en doble lenguaje. Lo malo de Los santos inocentes es que es difícil decidir quién está mejor: pocas veces he visto un elenco de actores en estado de gracia sin excepciones. Creo que lo mejor de Landa es la mirada, entre resignada, temerosa y digna.

Después lo he vuelto a disfrutar en la genial La vaquilla, que muchos progres de la época rechazaron no sé por qué (¿insuficiente compromiso político?). Con ella Landa alcanza su segunda época de comedia, su cumbre.

También tengo un especial recuerdo de una película que no es muy buena, porque, al contrario que en las otras, el grupo de actores no está bien seleccionado ni se han esmerado en exceso… excepto Alfredo Landa. Hablo de El río que nos lleva, basado en la novela de José Luis Sampedro. Estuve en una escena del rodaje, cerca de Molina de Aragón, pero sólo vi al inexpresivo Tony Peck, una mala elección. Si alguien la ve por primera o segunda vez, que se fije en Alfredo Landa. Es cierto eso que se dice: la cámara quiere más a unos actores que a otros. Landa no necesita ni hablar, cuando aparece en pantalla la llena y los otros actores se disuelven en el paisaje. Basta su mirada triste que contiene una triste historia. No necesita gesticular absurdamente ni impostar la voz. Es Alfredo Landa y unos pocos fotogramas con él dentro justifican la película.

Me gustó también en las sucesivas entregas de El Crack, un tipo de papeles muy poco frecuentes en el cine español y que Landa bordaba. Excelente en La marrana, Landa no era Landa, sino su personaje. Y también será para siempre Sancho Panza.

Sé que hizo mucho cine alimenticio y alguna que otra serie de televisión más bien lamentable. Y qué. O es que nadie hace trabajo alimenticio, informes deplorables, clases infumables, etc. Y a ver quién es capaz de encontrar en su biografía algo comparable a lo que hizo Alfredo Landa.

Ya estás montando un plató, San Pedro. Y el speech que lo haga Constantino Romero.

jueves, 9 de mayo de 2013

LA LOMCE Y LA FILOSOFÍA

No se me ocurre mejor razón para explicar por qué hago huelga hoy que decir que es una cuestión personal. En otro momento intentaré extenderme más y mejor.


viernes, 3 de mayo de 2013

EL AVERSI















Es un mal bicho. Un virus peligroso.

El aversi es una excusa mal disimulada, una manera de decir adiós a la francesa. Es un modo de bienquedar sin quedar bien. O al revés. 

Es, de cuando en cuando, una buena intención, nada más. Nunca una voluntad obstinada, voluntad activa, un hacer. Más bien es suave marea, un dejarse ir, una incapacidad bien entrenada, una puerta más cerrada que abierta, aunque digamos en susurros o a gritos eso de a ver si nos vemos y tomamos algo y hablamos, y me alegro de verte, y a ver si coincidimos más.

El aversi es tóxico. Infectocontagioso. Mendaz. Hay quien cree que su zalamera presencia es veraz y genuina. Pobre alma cándida. A ver si espabila.

A ver si leo un poco más tu blog. A ver si hago un comentario.

A ver si nos llamamos y tomamos un café o una cerveza, y me cuentas y eso.

A ver si quedamos la gente de entonces. A ver si.

A ver si ¿cuándo?

Porque, si es que no quieres, entonces no pronuncies el nombre del aversi en vano. Que soy de esos ingenuos, de esos imbéciles. De los que se lo creen, de los que esperan a ver si suena el teléfono. A ver si es esta semana cuando vas a tener un rato y eso y quedamos, y hablamos.

A ver si.

sábado, 27 de abril de 2013

ORTOGRAFÍA (ELOGIO)

Oí decir a una amiga hace poco que, en cuanto un individuo le escribía un mensaje con faltas de ortografía, se le pasaban las ganas de verlo y aumentaban los deseos de mandarlo a escaparrar.

Digo esto porque a mí me pasa algo parecido. No con los hombres, sino con la ortografía. Suele ésta definirse como la “parte de la gramática, que enseña a escribir correctamente” (Julio Casares: Diccionario ideológico de la lengua española), o como “conjunto de normas que regulan la escritura de una lengua” e incluso como “forma correcta de escribir respetando las normas” (DRAE). No es, creo, un corsé que impida respirar, sino un conjunto de herramientas (más que normas) que permiten escribir con claridad y comunicar a los demás; esto es, unos mínimos. Pasarlos por alto no transmite más, sino menos y peor.

Se repite el lugar común de que los nuevos medios electrónicos han incrementado la incorrección al escribir, como si fueran ellos y no los que los usan los causantes. Pero lo cierto es que, para muchos, parece que vale todo: los acentos quedan abolidos; las comas no existen o están dejadas caer; los puntos tanto da que sean dos, tres o cuatro; el punto y coma… ¿qué es eso? El sino se transforma en si no, el porque en por qué, o en pq o en xp... Las chicas son xicas. La tristeza no se expresa con palabras: se emoticoniza (L). Los signos de interrogación y exclamación se omiten al comienzo de la frase, los participios pasados son pasaos (por la guillotina, o sea, la giyotina, osea, oshea). I si bamos a blnzia ste find?, dice él desde wada (que antes era Guadalajara) o desde abct (la Nueva York de La Mancha). Y claro, ni flowers ke no me pones xaba, que quien empieza descuidando la ortografía acaba olvidando los kndns en casa, qué más da poner que no poner. Osea.

Ni te digo cuando pasamos a la conversación, ¡qué temas!: el partido del siglo y poco más que rascar. Cine el justo, yanqui y palomitero, comedia romántica todo lo más, subtitulada en lacrimoso. Y si hablamos de libros… los hay que presumen de no haber leído nunca uno; eso sí, tienen en el ordenador un fichero con más de 50.000 y un e-book que no usan nunca never jamais.

Muchos de esos elementos con apariencia humana han pasado por la universidad (otra cosa es que la universidad haya pasado por ellos). Miles de universitarios españoles no leen (excepción hecha de la crónica del partido de su equipo y del horóscopo); y no hablo de los mal llamados “de ciencias”, lo que es grave, sino de los “de letras”, lo que es gravísimo. De letras lo único que tienen muchos es la sopa o los plazos del coche. Conocen más a Belén Esteban que a García Márquez; Saramago no les suena, igual es el nuevo modelo de móvil taiwanés; Sampedro es el segurata del cielo o un lugar donde vive el Papa Paco; Günter Grass… ¿el portero del Bayern de Munich?

El nivel cultural del país es lamentable, pero el deseo de aumentarlo es inexistente y esto es lo peor. La democracia igualitarista en este asunto es tan estúpida como peligrosa: todo sirve, todos tienen derecho a expresarse, todo tiene gran valor porque es lo que uno siente, las simplezas se presentan con solemnidad, la estulticia se exhibe con orgullo…

Coincido, pues con mi amiga: a mí tampoco me ponen tales dislates, peores que una sobredosis de bromuro. Prefiero que me digan las cosas despacio, con sus comas, con sus puntos suspensivos, con sus acentos, con sus subordinadas, con las bes y la uves, con las haches bien puestas (incluso intercaladas). Si es posible en susurros, pero con su sujeto y su predicado.

Y si hay que quitar algo, que sea la ropa y no las palabras…