lunes, 16 de noviembre de 2009

BOLUDECES I: DARWINISMO CRISTIANO O PETICIÓN DE PRINCIPIO

Dice el Diccionario de la Real Academia Española que boludez quiere decir tontería o apatía. Asimismo sostiene que un boludo es aquél que tiene pocas luces. En Uruguay designan como tal al lerdo, parsimonioso o irresponsable. En El Salvador llaman así al adinerado (¡asombroso!).

La Wiki, en su entrada “Lunfardo”, añade por su parte que “Este término tiene dos acepciones que varían acorde al tono y a la intensidad con la cual se lo pronuncie (…). ‘Boludo’ puede ser un insulto, si es dicho con esa intención; o una especie de muletilla, típica entre los argentinos al hablar entre sí: ‘boludo ¿a dónde vamos?’. También se utiliza para indicar una acción fácil de realizar. ‘Esta apuesta es una boludez’. (…) También está el término ‘hacerse el boludo’ que significa hacerse el tonto o el desentendido. Por último ‘me estás boludeando’ que significa ‘me estás tomando el pelo’”.

Con esto quiero decir que no he encontrado en el español de España un equivalente a este maravilloso “boludo” que con tanto tino utilizan especialmente en Argentina. Y necesitaba una palabra para ilustrar una serie de tonterías, gilipolleces o acciones de pura estulticia, sin que ello tuviera la poderosa carga semántica que estas palabras españolas tienen. Boludo tiene también un envés cariñoso y simpático, no necesariamente es hiriente, no siempre pretende la burla o la crueldad. Por eso esta entrada se llama así.

Aquí va la primera boludez. La fotografié en un templo de Atienza que contenía una muy interesante colección de fósiles. Y lo dicho al principio: o darwinismo cristiano o petición de principio.

9 comentarios:

  1. Hola,
    Me pregunto si quién escribio esto es un lerdo, parsimonioso, irresponsable o quizás se está haciendo el boludo...no, creo que lo que sucede es que nos está boludeando.

    Me siento un poco intimidada por vuestra forma de escribir, pero puede que esto me sirva de "lanzadera".

    Muy bueno el blog, admiro mucho tu lucidez Atticus.

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  2. No estoy seguro, pero creo que el alucínico cartel responde a la denominada “falacia ad hoc”, dicho de otro modo, a toro pasado uno arregla las cosas a su gusto y pretende demostrar peregrinamente lo que se le pone en la real punta de la nariz. Que nos han creado los ofnis, dios, un repollo energético (muy concentrao, como el bovril) o la madre que parió al pig ban ése.

    Una real boludez con muy mala leche y mucha cara. Y es que no saben cómo seguir mamando de la teta, bueno sí, sí lo saben: fomentando la ignorancia, manipulando las pasiones humanas, pederasteando los kindergarten.

    Siento la radicalidad, nómadas, lo siento, pero las curias ya nos han tocado los kiwis miserablemente dos milenios; a mí no en su sentido literal, y no gracias a dios precisamente (¿dónde está ese Gran Boludo cuando esos sucios presbíteros magrean a los niños?), pues siempre fui a “la escuela pública”, por cierto, otra giliboluda que tal… Hoy tengo pulevaleches pa repartir en muchas direcciones… Joooeessshhh, qué día llevo (he estado malito, aattchiiísss).

    I´m sorry. Creo que me he ido Ubeda’s Hill. I’m so sorry. Chitón ya, ssshh…

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  3. Bienvenida, Green Eyes. Contigo entra la luz en esta humilde bitácora. Lo de la lucidez no sé por qué lo dices, pero lo agradezco.
    Y no te dejes intimidar, que "los de letras" sólo tenemos eso: letras, palabras y no poca desvergüenza. Nada, nada. Y menos aún te dejes intimidar por el CrisCrac éste y sus boludeces.
    Boludea el párroco (¿o pacorro?) de Atienza, ¿verdad? Tantos años de teoría de la evolución, tanta lata con Atapuerca y resulta que todo es producto del Altísimo. Pues qué bien.

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  4. Pues no, colega CrisCrac. La adhocidad es un procedimiento de "salvar los muebles" y tiene mayor alcance que la falacia por petición de principio, que consiste en suponer aquello que se debería demostrar, es decir, suponer que Dios ha creado, ya que es imposible demostrarlo, darlo por hecho, "ponerlo al principio".
    Releo tu comentario. ¿Que virus te ha dado, chaval? ¿La rabia, el cólera o un ataque de furia bacteriana? Deja de leer a Nietzshe inmediatamente, apúntate a ejercicios espirituales y piensa que Dios te ama. Que tú no lo sepas, no importa, que escuches el silencio de Dios que navega tus ojos dulcemente (esto es de un poema que no recuerdo bien), tampoco importa. Que esté boludeando mientras el mal campa a sus anchas desde las primeras amebas, menos aún. Tú reza y confía, que Dios te ama. Y, desde luego, nada de dudar de la infinita sabiduría de Dios, que primero crea los bichos que se fosilizan, luego a los hombres y por último al boludo ése que nos boludea con sus boludeces.
    Me tienes asustá a Green Eyes. Bueno, y a otras que ni se atreven a que su verbo asome.

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  5. A mí también me intrigó durante mucho tiempo la palabra "boludo". Una vez le pregunté a una argentina qué significaba y me dijo: "Che, muchas cosas". Luego, sonrió. Me acuerdo, sobre todo, de su sonrisa, porque me dejó intrigado. Cierto es que podía haberle preguntado entonces qué significaba su sonrisa. Pero seguro que me hubiera contestado: "Che, muchas cosas". ¡Qué boluda!

    Signos

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  6. Siento que la radicalidad de mi comentario haya asustado, no volverá a ocurrir. Ya pedí disculpas y las reitero.

    Yo no digo boludeces, Atticus, nunca y en ninguna parte, ni consciente ni inconscientemente. Me equivoco como el que más, bien lo sé, pero nunca la simpleza o la estupidez han vertebrado mi discurso.

    Estoy seguro de que, siendo como eres mi amigo, no pretendías insultarme, pero lo has hecho. Y no entiendo por qué.

    “el silencio de dios es como un barco que navega mis ojos dulcemente (…)
    el silencio de dios se transforma en niebla y me pesa en los párpados”

    celso emilio ferreiro
    longa noite da pedra

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  7. Hombre, no lo pretendía. Si he estado torpe, el que se disculpa soy yo. Desde luego que no dices boludeces, en ningún momento. Lo de "sus boludeces" se decía en ese tono amistoso y entrañable que le dan los argentinos a la palabra cuando hay confianza y cariño. Nunca ha habido intención de faltar, no creo haberlo hecho. Pero si te lo ha parecido, mis disculpas. Y, si lo necesitas, borro la entrada.
    Por la radicalidad de tu comentario, a mí nada me ofende de lo que dices, ni creo que a nadie. Pero nunca se sabe. Y tampoco -me consta- a Green Eyes. Más bien te dará una medalla. El ingenio, mezclado con unas convicciones firmes (que no dogmáticas), dan ese discurso tuyo tan característico. Ácido a veces, necesario, directo. Nunca simplón.
    Gracias por el recuerdo del poema. Me quería sonar lo de Celso Emilio Ferreiro, pero sólo era un eco, una música que anida en el cerebro y de la que a veces se recuerda un fragmento.
    Reitero mis disculpas, amigo. Sos lo contrario de un boludo. Debo dejar de escribir boludeces.

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  8. No hay ningún problema CrisCrac, no me asustan tus comentarios, que además comparto, lo que me asusta es la manera de expresaros, como jugais con el lenguaje, y no es susto de miedo, es admiración, respeto,...
    Realmente es un placer leeros.

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  9. Sé que no era tu pretensión, pero la literalidad del texto escuece (“el CrisCrac éste y sus boludeces”). No el espíritu, pero la letra me dejó helado. Y esto impone, quizás, un reflexión sobre el lenguaje (muy conocida en psicología y wittgensteinianos): cuando hablamos viéndonos y escuchándonos, los gestos y las inflexiones de la voz modulan lo que decimos y desactivan cualquier malentendido; pero no ocurre así en la escritura, que además fija lo dicho.

    Si, como bien saben los británicos, la exagerada cortesía es un modo de conjurar los inevitables roces entre personas, creo que, y esto impone otra reflexión sobre los blogs, hay que extremar el cuidado en lo que escribimos, no sólo en los argumentos o estilo (algo que yo he incumplido bárbaramente en mi comentario) sino, y sobre todo, en la calificación de las personas. Ahí se nos va la mano inadvertidamente.

    Lo sé porque me ha pasado. Muy recientemente he abandonado un blog de un amigo, y esto es lo doloroso, porque en él se (des)calificaban no mis argumentos, acertados o no pero sí acerados, sino a mí. Por lo que sé, suele ser lo común en redes sociales. Debe de ser cosa de la naturaleza humana. Como también de mi naturaleza, la hipersensibilidad. Me disculpo yo también por lo que en ella hay de extremo.

    Por cierto, querido Atticus, dices que debes “dejar de escribir boludeces”. Es imposible dejar de escribir lo que uno no es capaz de escribir. Otras cosas sí, pero no nos ha sido concedido el don de la boludez. Ése no. Lo siento, un abrazo.

    Gracias, Greeny, por lo que dices; pero, favor, de ese respeto nada de nouzing: tendrías que habernos visto una madrugada de este verano a dos palmos del suelo y de pared a pared con el hígado tarareando una borrachita y empapaíto en chocobourbon, por no hablarte de nuestras pintas en los ochenta… Que el jefe te cuente.

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Puedes escribir tu comentario. Agradezco la inteligencia, la educación y el sentido del humor.