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miércoles, 11 de agosto de 2010

LIBERTÉ, ÉGALITÉ, FRATERNITÉ

Los doctrinarios siempre hablan a los demás como si fueran sus alumnos o sus siervos. Quien es humano lo hace como un hermano a otro hermano. De hombre a hombre.

Stefan Zweig: Castelio contra Calvino. Conciencia contra violencia, ed. Acantilado, pág. 175.

12 comentarios:

  1. Recuerdo unos versos de Paul Celan (De umbral en umbral)...

    "Dale a tu sentencia
    también sentido:
    dale sombra".

    Un abrazooOOO Atticus!!

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  2. Son hermosos los versos que citas. Pero me pasa lo que a los jóvenes. Me gustan mucho, pero... esto... ¿qué significan?

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  3. A continuación te mando el poema entero:

    HABLA TAMBIEN TÚ

    "Habla también tú,
    habla el último,
    di tu sentencia.
    Habla —
    Pero no separes el No del Sí.
    Dale a tu sentencia también sentido:
    dale la sombra.
    Dale sombra suficiente,
    dale tanta
    como sepas repartida en torno a ti entre
    medianoche y mediodía y medianoche.
    Mira en torno:
    ve cuánta vida hay en derredor —
    ¡Cuando la muerte! ¡Vida!
    Verdad habla quien habla sombra.
    Pero ahora se atrofia el lugar donde estás:
    ¿Adónde ahora, el más desnudo de sombra, adónde?
    Escala. Palpa hacia arriba.
    ¡Más delgado te haces, más inconocible, más tenue!
    Más tenue: un hilo,
    por donde quiere descender, la estrella:
    para nadar abajo, abajo,
    donde ella se ve brillar: en la resaca
    de palabras errantes"


    Pertenece a su poemario “Von Schwelle zu Schwelle” (de umbral en umbral), escrito en 1955. Él era de origen judío, y hacia el
    1942-3 (si no me equivoco) sus padres fueron deportados a campos de exterminio. Su padre murió de tifus y su madre asesinada. En paralelo, a él le recluyen en un campo de trabajo.

    Tras ser liberado, publica su primer libro, “La arena de las urnas”, y un poemario, “Amapola y memoria” (1952).

    A través de los títulos, creo que ya comienza a intuirse el fuerte impacto de la experiencia vivida en sus letras...

    Los versos que coloco, los leí por primera vez en un marcapáginas que me regalaron con un libro de Rainer Maria Rilke. Cuando los leí, pensé… La finalidad de una doctrina, de un dictamen, no es esa doctrina o ese dictamen en sí. La finalidad es la pregunta, es la cuestión (la sombra). Una pregunta puede tener varias respuestas, varias perspectivas, y por tanto, ofrecer distintas posibilidades de actuación y libertad de pensamiento, mientras que una sentencia dicha como algo definitivo, obliga, genera cadenas, diferencia a quien formula esa sentencia de quien es obligado a seguirla, o de quien decide seguirla sin pararse a cuestionarla... Dale a tu sentencia sentido: dale sombra. ¿De dónde viene esa sentencia? ¿Realmente procede de ti, o es algo que te han impuesto y asumes sin ser consciente de lo que realmente significa e implica? ¿Realmente estás de acuerdo con ella y la compartes?

    Después de estos pensamientos, me interesé por el autor y busqué el poema completo…
    “Habla también tú”. En él, pienso que cuestiona el funcionamiento de la cadena de mando en un ejército, que en este caso era el nazi, pero que a día de hoy podría ser, por ejemplo, el ejército de Israel.

    Y sí, volví a pensar en lo mismo… El sentido es tener la libertad de elegir, de cuestionarse. Tener esa libertad nos haría iguales, y al tratarnos como iguales (aceptamos que el otro es tan libre como yo. Ya no se trata de "vencer", se trata de "convencer"), la sociedad podría organizarse de otra manera, siguiendo un patrón “horizontal” en lugar de “vertical”.
    “Liberté, Égalité, Fraternité”.

    Esto da para mucho Atticus, pero... Puff... ¡Qué rollo te he soltado ya! Jajaja... Un abrazooOOO !! MMUUAAA!! :-)

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  4. Excelente libro, humana experiencia. Castelio es conmovedor; el otro, una rata.

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  5. Sin insultar. A las ratas, digo.

    Recuerdo un pasaje del libro en el que Zwieg nos dice que todo lo que hemos leído en Voltaire, el Locke, en tantos otros, ya está en Castelio. Desconocido. Absolutamente ausente de la teoría política y filosófica. Todos hemos dicho al hablarnos de este libro: "Calvino contra quién?".

    Es también este libro una estupenda reflexión contra el fanatismo que "puede" instalarse -y con gran facilidad- en toda religión. Y no sólo la católica. A veces, ciertos "pseudoprogres" alientan formas religiosas no católica, como si en esencia fueran distintas. Sabemos que no. "No a la prohibición del burka", dicen, mientras claman contra la eliminación de los crucifijos en las escuelas. Resentimiento se llama eso, no racionalidad.

    Zweig es uno de los pocos pensadores no envenenados por el resentimiento ni por la tentación de absoluto que late en los totalitarismos. ¿Quién más? Camus, Orwell...

    Qué pocos.

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  6. No me has soltado un rollo, Clotho, sino una tesis doctoral. ¿De verdad que lo tuyo no es la poesía o la filosofía?

    Llevo varias horas pensando en ello. Un buen sábado, entre limpieza de casa (los inquilinos que la habitaron antes que yo no sabía lo que era la higiene) y proyetos de futuro.

    Comparto casi todo. No por casualidad he titulado así este post. En el fondo, estas tres patas de la revolución francesa sostienen el mismo taburete, que Kant definió como nadie: "Sapere aude!", es decir, atrévete a pensar. Hay estructuras que exigen obediencia, pero a lo que no se puede renunciar es a pensar por uno mismo. La disención no siempre puede exteriorizarse, pero necesariamente hay que pensar. Por uno mismo, claro, lo otro no es pensar. Camus (cómo no) dijo aquello de que la muerte del pensamiento es la consigna, ese bastardo brillante que colma las espectativas de la bestia y del estúpido.

    Dar sombra al pensamiento... Sí, eso es, prolongar, analizar, aplicar, no conformarse, germinar. Eso es.

    Qué pena la traducción. Si me lo permites, rechina en muchos versos. Y uno no está para leer en aleman. Mein Got!

    Me admira toda esta gente que ha salido de los campos de concentración y ha sido capaz de vivir creativamente, de no odiar, aunque tampoco olvidar. Estoy pensando, entre otros, en Primo Levi. Del que hay que hablar.

    Es un placer leer lo que escribes. Con tu claridad de juicio, con tu radicalidad (que no es dogmatismo, al contrario: radical es el que va a las raíceds). Estoy harto de la banalidad. De vez en cuando hace falta que alguien piense, que escriba más de nueve palabras. Que se tome en serio la vida.

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  7. nueve palabras son menos que diez, me faltan cuatro, ¿no?

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  8. No te conozco, rey de la síntesis. No iba con segundas. (Van 11).

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  9. Jijijisssjiissshhhjisjijsjisshh...

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  10. Los doctrinarios son peligrosos por lo que dicen, que también, y porque están convencidos de que les asiste la razón y obran rectamente.

    No dudan, no ven las sombras, aunque ellos mismos sean más negros que la pena. Esa especie de locura les da una fuerza que anula casi todos los intentos de contraataque. ¿Os imagináis a Calvino, Stalin, Hitler, Maciel, o cualquier otro mal bicho (muy bueno lo de
    "… el otro, una rata", CrisC., hiere más el alevoso desprecio que el calificativo) dudando, recapacitando sobre sus palabras o sus hechos? Imposible, si lo hicieran no serían lo que son (o fueron).

    ¿Quizás la duda nos hace humanos?

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  11. Bienvenida de nuevo. Todo el mundo vuelve (pero yo aún no me he ido: pronto).

    Lamentablemente, humanos somos todos: la bestia y el que construye algo mejor. Nunca he entendido eso de "Fulano no es humano". Pues claro que lo es: nuestra especie es capaz de todo. No hay más que mirar atrás o alrededor.

    La duda puede paralizar, pero tiene efectos benefactores. Nos obliga a pensar, a recapacitar, a ser críticos. Si le añadimos la empatía, mejor. sin embargo, gente como Calvino y los que citas no tenían tales palabras en su vocabulario, y sí otras como Verdad, Dios, Historia, Destino, Bien, etc. Todas con mayúscula, claro.

    Lo que dices en el primer párrafo es muy cierto: están convencidos de obrar rectamente. Qué miedo.

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