Además de ver películas rarunas, hago a diario algunas cosas más rarunas aún. Leo unas páginas de filosofía; concretamente, estoy ahora con una historia de la filosofía, que voy repasando y admirándome. También leo unos poemas; esto muy despacio, la poesía, como las mejores actividades de la vida, requiere lentitud.
Tengo un libro siempre en el bidé. Ahora es la Poesía completa (1980-2018), de Manuel Vilas, que no me está volviendo loco. Pero sí algunos poemas, algunos versos. Vilas empezó en la poesía y luego encontró el éxito en la prosa, muy especialmente en Ordesa y Alegría, en las que leí a un poeta naíf y trascendente. Los besos me gustó algo menos y Nosotros me dejó frío. Dicen que se ha estrellado con lo último publicado, pero yo no hago juicios de aquello que desconozco.
El texto que incluyo me parece de lo mejor de ese volumen poético de casi 700 páginas.
