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miércoles, 16 de noviembre de 2022
PERGOLESI Y VICENTE GALLEGO
sábado, 5 de noviembre de 2022
BIBLIOTECAS
Tengo una modesta biblioteca que rondará
los 1400 volúmenes. Modesta comparada con los 32000 que dice tener Arturo
Pérez-Reverte (y seguramente es así, he visto las imágenes). Yo no soy un
fetichista de los libros. Lo que me gusta es leer más que poseer. Tuve mi época,
como casi todos, pero se me pasó. Entonces solo compraba y leía en mis
libros. Y si tenía que leer en libro ajeno, lo devolvía en cuanto podía y me lo
compraba. Prestaba poco, muy poco. De hecho, aún me duelen algunas pérdidas
irrecuperables. Y, de vez en cuando, descubro que me falta algún volumen y que
ignoro donde puede hallarse. Hace unos años descubrí la ausencia de El amor
y Occidente, de Denis de Rougemont, una maravilla que estudié y anoté. Pues
no lo tenía. Eso sí, compré un ejemplar en francés en las orillas del Sena, que
apenas he leído porque mi dominio de esa lengua está muy lejos de ser un hecho.
Este post lo escribo porque un amigo me mandó un enlace a un vídeo en el que Andrés Trapiello enseñaba su biblioteca y hablaba de ella. Muy interesante. De ahí salté a las de Arturo Pérez-Reverte, Alaska, Manuel Vilas, Lorenzo Silva, Antonio Escohotado, Rosa Montero… Me interesa mucho lo que dijeron. Frente a la negativa absoluta de Pérez-Reverte a prestar libros, Vilas y Silva sí son proclives, salvo, claro, esas joyas, esos textos que tienen un valor especial para ellos.
Yo, como decía antes, cada vez soy más despegado. Unas cuantas mudanzas me han hecho relativizar mucho. De hecho, empecé a usas sistemáticamente las bibliotecas cuando llegué a la ciudad en la que vivo y mis libros permanecieron mucho tiempo en cajas. Creo que habré leído otros mil y pico de bibliotecas o en el e-book, que compré y uso, sobre todo en verano y en viajes.
Soy poco romántico y el bloguerío ortotodoxo
del papel me apedreará, qué le voy a hacer. A mí lo que me gusta es que la
historia sea interesante (en las novelas), que me conmueva (poesía) o que me
obligue a pensar e incluso a disentir (el ensayo). La narrativa no tengo ningún
problema en leerla en digital, no así la poesía y, sobre todo, el ensayo, en
que subrayo y anoto. Porque anoto y doblo lomos y páginas si el libro es mío;
de lo contrario, cuidado extremo.
Un día le dije a mi hijo que, cuando yo muriese, esos libros iban a ser para él. Me respondió que al día siguiente los vendería en Wallapop. Me hice el enfadado, pero la verdad es que me da igual. No me importa si hay vida tras la muerte, sino que la haya mientras estoy vivo, en estos tiempos que son los míos. Leer forma parte de la vida, al menos de mi vida.
Por cierto, me voy a seguir leyendo un libro de Pierre Lemaitre que me está sacudiendo. Adiós. Mirad los vídeos.
Trapiello:
https://www.youtube.com/watch?v=mD7RrqU33iY
Pérez-Reverte:
https://www.youtube.com/watch?v=D5TugZjC-KQ
Vilas:
https://www.youtube.com/watch?v=uD2WO53OtAs
Escohotado:
https://www.youtube.com/watch?v=bf46WSju--g
Alaska:
https://www.youtube.com/watch?v=DxoI0fWt5KU
Silva:
https://www.youtube.com/watch?v=iMLXmrWX4Lg
Montero:
https://www.youtube.com/watch?v=ghOiqvcyNF8
Procedencia de la imagen:
https://www.comunidadbaratz.com/blog/10-principios-para-una-biblioteca-abierta-y-hospitalaria-y-5-propuestas-para-hacerla-posible/
domingo, 30 de octubre de 2022
MAHLER Y ANA ROSSETTI
viernes, 21 de octubre de 2022
VIVALDI Y MANUEL VILAS
martes, 18 de octubre de 2022
HAENDEL Y LUIS GARCÍA MONTERO
Aquella casa no era mía.
Yo contraté la luz, el agua y las palabras.
Dispuse que los muebles y los vientos
volvieran a jugar en los balcones.
El paisaje llegaba saludando
igual que los amigos,
y al levantar la mano y las botellas
abril subía por el ascensor
y las colinas de la tarde
cambiaban amapolas por un whisky.
Yo contraté la noche para cerrar las puertas.
Quise quedarme solo con mi amada,
quedarme dentro de las horas
que ruedan con la miel de dos desnudos.
Yo preparé las sábanas, los libros, los
armarios,
pinté de blanco las paredes,
pero la casa aquella no fue mía.
Porque empezó a llover
durante todo un año y el siguiente,
y el otoño manchaba los pasillos
con silencios mojados y zapatos,
y estuvo el mes de enero
helando hasta cortarse con nuestra
soledad
y nuestra ropa sucia,
y el coche que subió por la colina
de barro y abandono
vino para decirme
que aquella casa no era mía.
Y aquella casa no fue mía.
Aprender a vivir enamorado,
saber amar,
significa también sentirse libre
cuando un amor se acaba.
Las ruinas de hoy
no son ya mi dolor ni mi recuerdo.
Veo como un extraño
la ventana forzada, las paredes con
grietas,
los azulejos rotos.
La lluvia que pregunta en la esquina por
mí
sabe que aquella casa no era mía.
lunes, 10 de octubre de 2022
BOCCHERINI Y BENJAMÍN PRADO
El poema es un cuerpo: lo acaricio,
la humedad de su piel deja en mi mano un animal vacío.
Aparcados junto al océano
no hay palabras hermosas igual que enredaderas,
luces con corazón de leopardo en el oro de los parques;
no hay libros más hermosos que la vida.
Aparcados junto al océano
la noche es el libro; la muerte, una manzana.
Música:
Luigi Boccherini: La Musica notturna delle strade di Madrid – Quintettino VI, Op.30 N.6, G.324, interpretado por Bremer Barockorchester.


