
Era sencillo
vivir y jugar. Ahora tiro los huesos. Si quiero un silbato (que no un pito) en
el chino de abajo me los venden baratos. Salgo a comprar y lo que me sorprende
es el sol tibio que desaprovecho todas las primaveras. Me queda una semana de
trabajo intensísimo y luego algo menos. Si
pasamos a la fase 2 y el calor no llega tórrido de repente, aprovecharé
para salir por la tarde al campo y dejar caer el tiempo sobre un libro. Leer me
gusta y Manuel Vilas me está dando minutos de sosiego en el desasosiego. He
ordenado los libros y limpiado las estanterías: muchos son prescindibles y
otros han edificado mi visión del mundo.

¿Por qué
olvido esas cosas? No es un olvido voluntario, no es un regalo especialmente
intenso ni por compromiso y me he alegrado de recobrarlo.
Creo que
estos días me han exacerbado la sensibilidad, me han hecho más sereno por fuera
y más ansioso por dentro. Y también creo que debo leer más, salir al campo y
mirar por la ventana.
Releo lo que
acabo de escribir. No es gran cosa. Es que no soy gran cosa ni escribo grandes
cosas. Por eso voy a cocinar pasta fresca con salsa casera y será la mejor
comida de mi vida. La de mañana también lo será.
Procedencia de las imágenes:
https://www.miarevista.es/salud/articulo/8-beneficios-del-albaricoque-541495188347
https://www.iberlibro.com/Alegria-Finalista-Premio-Planeta-2019-Vilas/30537074107/bd?cm_mmc=ggl-_-ES_Shopp_TradeStandard-_-product_id=ES9788408217855NEW-_-keyword=&gclid=CjwKCAjwqpP2BRBTEiwAfpiD-6fOdUZzPzzK-LCrdxknq4-s2P7-XGt__r1M50eUX6Q22QKw2x3NXBoC6s8QAvD_BwE
¡Hola Atticus! Yo creo que estos días nos están cambiando un poco a todos, nuestra forma de ver el mundo y de sentirlo es distinto, al menos yo lo veo distinto, lo siento distinto. Algunas cosas son peores, quizás algún día recobremos como eran en el pasado (siento que antes era más sencillo vivir, hacer cualquier cosa), pero hay otras que he aprendido a disfrutar más, a valorar más.
ResponderEliminarYo también pienso que debo leer más, en esta pandemia me refugio más en las series, me ayudan más, pero echo de menos estar siempre con un libro entre manos
Besos
No lo sé, no estoy seguro. Tal vez a la gente que ya era buena la ha hecho mejor. Tal vez algún tibio haya abierto los ojos. Pero los miserables han encontrado nuevos motivos para su encono y para seguir siendo rebeldes sin causa.
EliminarAlgunos estamos apreciando más que nunca el sol que entra por la ventana, la ropa limpia, poder tener unas gafas o pasear por el parque al atardecer.
Estoy leyendo bastante. Y eso que el trabajo me tiene secuestrado. Todos los cursos es así al final, pero este año es peor aún.
Besos en esta tarde maravillosa.
Como dices, son días extenuantes. Hoy me di cuenta de que se me había pasado la hora de comer media hora después, y con la de cenar me ha pasado lo mismo. Eso no puede ser, ¡se supone que no trabajamos!
ResponderEliminar¡Qué bonito pensar en el verano como un lugar donde el tiempo pasa enlentecido! Al leerte pienso en una luz cálida de Junio, leyendo plácidamente sin nadie con quien discutir, viviendo en un mundo que es más parecido a lo que nosotros hemos decidido...
Ya no habrá más realidad que la de un albaricoque que morder cuando así lo deseemos con todo su sabor, con toda su textura...
Sólo una cosa que escribiste no me hizo gracia, lo de no ser gran cosa, y si así fuera, ¿qué?
Un abrazo, Atticus y hasta el próximo post.
Intento hacer el horario de las clases y un par de horas por la tardes. Y ya. Cada vez tengo más conciencia de obrero, con horario y eso. Mi pareja es más obsesiva que yo y a menudo le riño: "Descansa", "Es domingo" y similares. Hay que cuidarse, los profesores tenemos tendencia a ser muy pelmas y cansinos con lo nuestro y no conviene agotar a los que nos rodean.
EliminarAcabo de terminar de leer "Alegría", de Manuel Vilas, que recomiendo mucho. Esta tarde comenzaré "El mapa de los afectos", de Ana Merino; hace una semana fui a la librería a comprarlo. Es más barato en e-book, pero tiene algo de simbólico y hay que cuidar de esos comercios que nos cuidan; de lo contrario, acabaremos con Amazon, Mercadona y poco más. Y no: yo quiero ir a la librería y luego a que Pedro me ponga una cerveza. Por cierto, en cuanto abra le voy a pedir dos, dos a la vez.
No somos gran cosa, nadie lo es. Y eso: ¿qué?
Siempre agradecido, Miguel.
Son días históricos, de una cotidianidad distorsionada, que sólo con el tiempo, lograremos ver extraña.
ResponderEliminarDías históricos, muy de realidad paralela. A veces es tan dura la realidad que nos parece ajena, como si quisiéramos negarla. Ojalá con el tiempo, sí.
EliminarLas grandes historias empiezan por palabras no muy grandes. Las grandes personas se dejan ver en gestos cotidianos, no muy grandes tampoco, o sí, según se mire... ¡Qué fortuna de albaricoque y de pasta! Mucho ánimo con todo. Un abrazo.
ResponderEliminarUno intenta aprender, pero no estoy yo muy seguro. La voluntad cuenta, pero son muchos años viviendo con el mismo temperamento y construyendo una personalidad más o menos estable. Sin embargo, a veces me acuerdo y disfruto despacio de ese albaricoque, de esas palabras que leo... Todos necesitamos ánimo, también para ti.
Eliminar¡Hola! Me ha gustado mucho. Me ha resultado una lectura muy sosegada que describe bastante bien lo que estamos viviendo en este momento. ¡Un beso!
ResponderEliminarMe alegra leer que hay a quien le gusta lo que escribo. Aunque no me alegra escribir sobre ello. Un beso de vuelta para ti.
EliminarDisfruto mucho con la cotidianeidad en los textos, ese día a día que es extraordinario siempre aunque solo seamos capaces de recordar ciertas cosas que rompieron la monotonía. ¿No es fantástico que tantas cosas sean habituales y por eso no le demos importancia? Un abrazo Atticus.
ResponderEliminarLa literatura puede ser épica, pero no está en las grandes historias, sino en el modo de contarlas. A veces sólo hay que detenerse y buscar las palabras. A veces se encuentran. Un abrazo, Ana.
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