(Nexus 6 en Blade
Runner)
Hoy me toca un post algo trascendente. No mucho, que nadie
tema. Pero es que me he levantado, he abierto el periódico y me he enterado de
que Camilo Sesto ha muerto. 72 años. O sea, joven. Lo menos añosos que yo
probablemente ni lo recuerden: amuebló el tiempo libre de la juventud de los 70
y 80 con unas melodías que entonces me parecieron una mezcla insoportable de
azúcar y vinagre. Pero en eso llegó Jesucristo
Superstar, la célebre ópera rock, que se iba a representar en los
escenarios españoles. Y eligieron a Camilo Sesto. Me eché estúpidamente las
manos a la cabeza y, claro, me equivoqué: fue Jesucristo, nadie mejor que él.
No vi la obra, pero sí le escuché cantar en muchos programas de televisión.
Ahora, con YouTube es fácil. Hace pocos años escribí sobre esto en este blog
(al final el enlace de la entrada).
Hoy me estoy acordando de otro actor que interpreta a alguien
que también implora al Padre. Es Rutger Hauer, es decir, Nexus 4. Va a ver a
Tyrell, su creador, es decir, Dios, y le pide no morir. En mi opinión es una
escena parecida a la anterior, en la que Jesucristo sabe que va a morir, que
debe morir, pero su naturaleza humana no quiere. Nexus 6 sólo tiene naturaleza
humana y quiere lo mismo. Nexus 6 es ráfagas de Jesucristo, especialmente ahí y
en la conocidísima última escena en la que busca el dolor de los clavos para
hacerse humano, más humano, demasiado humano.
Ambos imploran, ambos inútilmente. El destino ha de cumplirse
y la inmortalidad no va a pasar por la materialidad de este valle de lágrimas.
Rutger Hauer murió hace poco. Ahora Camilo Sesto. Ambos
imploraron en vano en sus interpretaciones maravillosas. No es por su especial
obsesión individual, sino por la universal naturaleza humana.
Procedencia de las imágenes:








