lunes, 24 de julio de 2017

SUFRAGISTAS

El curso pasado llevamos a los estudiantes al cine, una sesión matinal, especial para ellos. Vimos Sufragistas. Me explicó un compañero anglófilo que en inglés se distingue entre suffragist y suffragette. Éste es el título original de la película: Suffragette.

Una suffragette es una sufragista más radical, alguien que no sólo está a favor del derecho al voto de las mujeres, sino que está dispuesta a infringir la ley para conseguirlo. De eso va la película, de un grupo de mujeres que hicieron frente a una ley injusta para conseguir el objetivo. En este sentido, entroncan con la desobediencia civil y con lo que hoy se llamaría (con ciertas reservas) terrorismo de baja intensidad. De todos modos, mucho cuidado con esto: ni la época ni la causa eran las mismas.

La peli da para una revisión a nuestra historia reciente, la de Europa, cuna de la civilización…; sí, esa civilización incivil que hace menos de un siglo permitió a la mitad de su población tener algo tan básico como el derecho a votar.

La vieja polémica (no exactamente maquiavélica) entre medios y fines es uno de los nudos de la narración. He leído que algunas suffagists acusaron a las suffragettes de retrasar con sus acciones los logros a los que tenían derechos. Nunca lo sabremos.

En relación con ésta distinción que en español no existe, aparece otra: la que hay entre legal y legítimo. Si bien toda ley es pleonásmicamente legal, no siempre es legítima. Y, en consecuencia, ¿está legitimado desobedecer leyes ilegítimas? La tesis de la película va claramente a favor de ello, naturalmente a favor de la Historia y con la verificación posterior de ella. Eso lo sabemos hoy, pero no lo sabían quienes llevaron a cabo esa lucha en el cambio de siglo.

La película tiene pulso, no decae. Los personajes (habitual combinación de reales y ficticios) son siempre creíbles y los actores están muy bien, todos, incluida una Meryl Streep en un pequeño y sustantivo papel. La ambientación, lo que ahora se llama factura técnica, es de lo mejor de la película: como estar allí y entonces. Dicen los que saben inglés que hay que verla subtitulada porque también han cuidado eso, con distintos modos de hablarlo según la extracción social del hablante.

Tiene escenas dolorosísimas, las que muestran la explotación laboral, la escena final y, sobre todo, la entrega del niño. En ese plano hay una maldad que no es sólo del marido, sino estructural, social. Eso es patriarcado, poder, leyes injustísimas y división de la población en sujetos de derechos y sujetos de deberes. El marido era un hombre bondadoso, pero se transforma (amparado por una sociedad y unas leyes) en el mostrenco que todos podríamos ser si creyéramos que lo corriente es lo normal.

A la salida del cine hay que pensar: lo que vemos, la igualdad que reflejan las leyes (y no siempre la realidad, desde luego) no ha sido fácil ni gratis. Conviene no olvidarlo: los derechos no son sino una creación antinatural. Por lo tanto, no son reales, sino construidos sobre la sangre de la gente que nos precedió.  No son eternos y sí se pueden perder.

Película para ver y hacer ver a las nuevas generaciones. Lo que no es natural hay que cultivarlo para que lo interioricemos al modo de una segunda naturaleza y actuemos como si lo fuera.


6 comentarios:

  1. Parece interesante, de nuevo, la película que refieres.

    Me cuesta entender por qué una parte de la sociedad necesitó de sufragistas que defendieran sus derechos. Debería ser algo natural la igualdad entre todos, y que el sufragismo, feminismo, pacifismo...y algunos otros ismos no hubieran tenido que existir.

    Y estoy de acuerdo con que las ideas no deben ser modas, hay que estar al acecho para escapar del grupo cada vez que haya que defender los derechos de las minorías.

    Cuando era adolescente pensaba que la sociedad evolucionaba y que una vez vencidas, las injusticias quedaban sepultadas para siempre. Me equivoqué. Puede que haya evolución, pero para avanzar necesitamos de quien agarre el testigo de héroes y heroínas, como Clara Campoamor, que lucharon en el pasado. Les debemos eso, al menos eso.

    ¡Un saludo Atticus!

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    1. La película está muy bien. Creo que tuvo muy poco éxito. Inexplicablemente. O, al revés, se explica estupendamente: era buena, no para todos. Desde luego, merece la pena verla.

      No sé qué es lo natural. ¿Es lo que pertenece a la naturaleza o lo que los humanos hemos convertido en natural sin serlo? Creo que pertenece a la segunda categoría. No el machismo, sino la explotación, la lucha por la existencia, es lo natural. Y nosotros estamos empeñamos (debemos) en lo contrario. Tal vez algún día parezca natural.

      Tu adolescencia fue ilustrada. La humanidad creyó, como tú, que el progreso era imparable e infinito. Todos nos equivocamos.

      A ellas, desde luego, se les debe mucho.

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  2. ¡Hola! Una buena película, de esas que convendría como tú dices hacer ver a la juventud, en los institutos (me viene a la cabeza la peli "Mandarinas" muy docente también). Me gustó mucho el tema, basada en hechos reales. Totalmente recomendable
    Un beso

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    1. Muy buena. Desde luego, un material excelente para los que nos dedicamos a la enseñanza. Seguro que con los antropoides no hay manera, pero para los demás, estupendo.

      "Mandarinas" también vale la pena, más difícil, más militante. Muy bien.

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  3. Desconocía la diferencia de conceptos.

    Uff. De la desobediencia civil a ese bajo terrorismo hay un abismo. O no. Porque ¿qué derechos no están regados con sangre? Ninguno. Eso sí, lo habitual es que haya sido la propia, la de los que infringían la ley para conseguirlos.

    Siempre he dicho que la mayoría de quienes dicen defender unos u otros derechos no están a la altura de las ideas que dicen defender. He conocido y conozco a cientos. Ser radical es ir a la raíz de los problemas, no a las propias tripas. Anda con la beatería…

    Un dilema de manual es el de la legitimidad de ejecutar al tirano. Temita.

    Si vamos a ese extremo, todo lo demás queda a cubierto de la cuestión moral radical que propone. Ley ilegítima es un oxímoron, por muy fáctica que sea esa ley. Así que claro que es legítima la lucha contra ese oxímoron.

    De la peli no puedo decir nada, a ver si.

    Y lo dejo aquí, plop, no sé si he dicho algo con sentido porque en la cena han caído unas birras y ahora acabo de apurar un gintónic (no será the last).

    ¿Se escribirá asín?

    Voy a administrarme otro y le pregunto a la lima y al limón. Asturies patrie querideee, Asturieees de mis amoreeess, quien estuviera en Astuireeeesss…

    Atticus, por Dios (al que tu ores), que es Juliooooooo…



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  4. Los derechos de los que gozamos están regados con la sangre de los que los promovieron, casi siempre con su propia sangre. Otra cosa son los terroristas a los que estábamos acostumbrados en España, que se iban siempre de rositas. Precisamente porque no promovían derechos universales, como mucho particulares. Los fundamentalistas son otra cosa, porque su objetivo es otro.

    Yo soy más de lima. Y de gintónic, nada.

    Es julio, pues sí, pero a mí es que el verano me da más tiempo y cabeza despejada. Sorry.

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Puedes escribir tu comentario. Agradezco la inteligencia, la educación y el sentido del humor.