Vistas de página en total

viernes, 2 de octubre de 2026

VIVIENDA

Soy un tipo afortunado. Tengo una vivienda en propiedad que acabé de pagar hace cuatro años. Por lo tanto, como no tengo deudas, mi vida es confortable.

No así la de unos cuantos que me rodean. Y aún menos la de muchos de mis compatriotas, que viven hacinados o dejándose un sueldo raquítico en cuchitriles infames. Que no todos los caseros son unos especuladores rentistas ya lo sé. No va por ahí.

He vivido de alquiler. Recuerdo, no sé por qué, que mis caseros han sido un escayolista, un albañil retornado de Suiza, un fontanero, un abogado importante y una fundación religiosa. Alquilé cuando aún era razonable, excepto con el abogado, que tenía varios pisitos minúsculos que alquilaba a profesionales a precio nada de amigo (mi vecina era traumatóloga en un piso también del abogado), supongo que para redondear su pensión (es ironía). Sé que el albañil retornado no se dedicaba a otra cosa: comprar, vender, alquilar... El escayolista y el fontanero fueron tipos honrados, los pisos eran más bien malillos, pero yo estaba de paso y el precio era razonable. De la fundación religiosa mejor ni hablo: al principio el alquiler era más o menos ajustado; sé que ahora han subido un 40% a los inquilinos cuyo contrato vencía: “es precio de mercado dijo la administradora”; o sea, argumento lentejas.

Hace casi veinte años empecé a mirar pisos para comprar. Finalmente tuve que renunciar, con mi sueldo de profesor y mis ahorros era imposible y a vivienda protegida no podía acceder porque, según me dijeron “ganaba demasiado”. Así que de alquiler. Cinco años más tarde pude meterme en una hipoteca y entrar en un piso más grande, que necesitaba por razones familiares. Como decía al principio, soy un tipo afortunado: he podido pagarlo antes del plazo que me daba el banco.

Pero la ciudadanía, mucha de la cual está cerca, no puede hacerlo, ni siquiera planteárselo. Y, lo que es fascinante, no entiendo a esos pobres, trabajadores precarios que defienden el látigo que les azota y al usurero que les esquilma.

Por eso iré esta noche a la Puerta del Sol. Porque creo que el artículo 47 de la Constitución Española es de obligado cumplimiento.



Procedencia de la imagen:

https://www.facebook.com/SantJoandeDeuValencia/posts/%EF%B8%8F-la-aprobaci%C3%B3n-de-la-ley-estatal-por-el-derecho-a-la-vivienda-y-el-plan-estatal/5150478681682181/

miércoles, 23 de septiembre de 2026

CANCIONES CON ‘MENSAJE’

Suelo ir al gimnasio. Durante un tiempo me he dedicado a escuchar conferencias y entrevistas, sobre todo Historia, Literatura y Filosofía.

Últimamente estoy más con música. He buscado algunas canciones ‘de mis tiempos’ y luego el algoritmo se encarga de ir reforzando lo que cree que me gusta. Y ahora que ya tengo una edad (o dos), me fijo mucho en las letras, que en su tiempo parecían románticas y seguramente eran tóxicas y desde luego machistas. Algunas son absolutamente deleznables y transmiten mensajes de difícil admisión. Recuerdo que hace poco le preguntaron a Pablo Abraira por su canción “Gavilán o paloma” y dijo (hablo de memoria) que le daba vergüenza cantar eso de “Amada mía, adúltera, mi gran amor, mi niña mimada...”. Claro que en “O tú o nada” ya lo dice todo; pues no: o tú o bien la vida sin ti, o con otra, o con ninguna, o con el Pato Donald.

Me aparece mucho “El jardín prohibido”, de Sandro Giacobbe, un guaperas italiano, que decía que se había acostado con tu amiga, pero que tú tranquila, él pensaba en ti: “La vida es así, no la he inventado yo”. O sea, golfería con justificante para evitar la mala conciencia.

Umberto Tozzi compuso “Yo caminaré”, que hizo célebre por aquí Fausto Leali. Escuchamos cosas como “Yo te sembraré, tú germinarás, y al final descansaré cuando tú me des un hijo tuyo, mío, nuestro”. De metáforas andaba algo renqueante.

El siempre atormentado Richard Cocciante ordenaba: “Y ahora desnúdate, como ya sabes tú, no te equivoques, no me importas tú”.

Claudio Baglioni se atreve a indicarle a su chica esto:“No te cortes el cabello más, come un poco más que estás delgada”. Control, caution.

Y no solo los italianos, esos que parecían estreñidos cuando cantaban. Tal vez algunos recuerden la banda sonora de los primeros tiempos de la Transición. El grupo Jarcha cantó “Libertad sin ira”, en la que se decía que “Yo solo he visto gente que sufre y calla dolor y miedo, gente que solo desea su pan, su hembra y la fiesta en paz”. “Su hembra”: se les coló el machismo, parece que lo de la gente solo se refería a varones.

Los Pecos también tenían lo suyo: “Yo me dormía y al rato moría por estar ausente de ti”, “Solo vivo esperando tu regreso”... Tantas.

Recientemente, me chirría eso de Amaral, cuando dicen que “Sin ti no soy nada”. Mas bien no: sin ti sigo siendo yo, aunque contigo esté aún mejor. Pero eso de que no soy nada...

Mejor no digo nada de esos que cantaban que su amor tiene quince años (Moustaki lo eleva a diecisiete y Claudio Baglioni dice: “Y tú, casi una niña tú”). Ni del que era un truhán y era un señor.

De modo que, ya que estamos mayoritariamente con italianos, nos quedamos con los muy recordados Franco Battiato y Raffaela Carrà, a los que Dios tenga en su gloria musical.



Procedencia de la imagen:

https://img.magnific.com/fotos-premium/lindo-hombre-dibujos-animados-cantante-fondo-blanco-plano-negro-blanco_862994-395660.jpg?w=360


miércoles, 16 de septiembre de 2026

LOS ‘ENMEDIEROS’

Me invento la palabra, por supuesto. Se me ocurrió este verano, en las terrazas del Duomo de Milán. Allí, como en otro lugares, las hordas de turistas lo invadían todo. Bueno, matizo: ocupan el espacio de aquello que es obligatorio ver o donde es obligatorio haber ido. Porque si se sale del típico circuito y se visitan las iglesias (gratuitas) de los alrededores, la soledad es casi absoluta. Y, por cierto, no hay templo mediocre y en Italia no son pocas las iglesias.

Esas personas de las que hablaba en el párrafo anterior okupaban el rincón más característico para hacerse no una foto, sino lo que parecía un reportaje entero (maldito Instagram). Y, cuando ella había terminado de posar y poner morritos, se ponía él, la madre de ella, el sobrino, la cuñada y el perrito faldero. No un segundo, no: un buen rato. En medio, interrumpiendo, privando a los demás de esa localización.

Luego había que pasar por un sitio estrecho en el que, por supuesto, había un par de individuos caminando a paso de turista y deteniéndose en medio. Les indicas que quieres pasar y dicen “perdón” en algún idioma, pero no se apartan porque están haciendo una foto imprescindible.

Ya he dicho alguna vez que paseo todos los días a buen ritmo. Pero las aceras en algunos lugares son estrechas y mi volumen corporal (supero los 180 centímetros y los 80 kilos) parece hacerme invisible, pese a que visto de colorines, de modo que me aparto a riesgo de chocar con ellos. Me produce especial rabia esos que van en grupo en todo el ancho de la acera y no se aparta ni uno. O esos que, de repente, se detienen en medio, sacan el móvil y te hacen bajar a la carretera (otro lugar propiedad de los asilvestrados).

Hace dos días, siempre hay excepciones, en una de esas aceras estrechas, nos bajamos a la vez una joven y yo. Nos reímos, nos dimos mutuamente las gracias y me fui tan contento de que no todo esté perdido. Eso sí, solo cien metros más allá, un vehículo ocupaba media acera y yo pasaba justito entre él y la pared. Y, otros cincuenta metros delante, un cochazo la ocupaba en su totalidad; uno que por cierto casi me rebana el bigote en un paso de cebra en el que no paró porque igual su nena, que iba sin cinturón, llegaba tarde al cole. Es una variedad de los enmedieros. Y peligrosa, incivil. Al fin y al cabo, eso se arregla saliendo de casa cinco minutos antes.

Hoy tocaba desahogo. Estoy hasta el moño de esos tipos y tipas. Aunque, por supuesto, estoy dispuesto a aceptar que en no pocas ocasiones, el enmediero soy yo...



Procedencia de las imágenes (he de añadir que las personas que aparecen en ellas no están relacionadas con el texto anterior):

https://www.tripadvisor.es/AttractionProductReview-g187849-d28241196-Milan_Entrance_to_the_Duomo_Terraces_and_Dinner-Milan_Lombardy.html

https://www.protocolo.org/social/en-publico/andar-por-la-calle-respeto-y-educacion-el-via-publica-circular-por-la-derecha.html

lunes, 7 de septiembre de 2026

TRES LIBROS DE ALICIA GIMÉNEZ BARTLETT

Me gusta la autora. Este verano he leído tres libros suyos, dos de ellos de la inspectora Petra Delicado. Con ella (y Fermín Garzón) de protagonista ya he tenido varios encuentros. No sé cuántos, ocho tal vez. La he leído sin ningún orden, tampoco sabía al principio que era una serie (no una saga), de modo que entro en el pasado y el futuro como si nada. Por cierto, acaba de publicar el último.

Petra Delicado no hace honor a su apellido: es una policía intensa, que viene del mundo del Derecho y de dos fracasos matrimoniales. Es brusca y todo le afecta más de lo que debería, en el trabajo y en su vida privada. Garzón es más bien brutote, viudo, viene de un matrimonio insustancial y hace con la inspectora una pareja extraña y bienmal avenida. No me he equivocado al escribir.

He leído Día de perros y Nido vacío. Ambos me han parecido brillantes y en ambos, como en casi toda la novela negra, el verdadero tema es la sociedad presente y la condición humana en su grandeza y en sus mezquindades y maldades.

También he leído Donde nadie te encuentre, que no tiene nada que ver con los anteriores. Cuenta la historia de Teresa/Florencio, una persona a la que las circunstancias de la vida y la política conducen al maquis tras la Guerra Civil. El libro alterna una especie de diario de Teresa/Florencio con otra historia en la que un psiquiatra francés, ayudado por un periodista barcelonés, hacen lo posible por encontrarse con la que entonces llamaban la Pastora. Muy bien lo del diario y creo que bastante peor lo inventado, con personajes caricaturizados y situaciones entre poco creíbles e increíbles. Obtuvo el Premio Nadal en 2011. Pese a lo que no me gustó (o a lo mejor precisamente por eso), merece la pena, que cada cual se forme su opinión.



Procedencia de las imágenes: 

https://www.google.com/search?sca_esv=46f287d63f8c6f39&sxsrf=APpeQnsTRyl_IMtQhlTbpZPhajHXYuWqMw:1788793230609&udm=2&fbs=ABfTbFUDadgeu2mn4mYJ8iEZ1GUD2eAtgBw9VhsyegS-O9IQIH9kya2Sa1nELj2VtvqiKyBmceZeLhoBDnsLr5Yy0pcHH1lnIgEznOiFHQshXSLdQ2J-9bQGmYFwojEg41Uu4NnrMAOjsJhWIuXtw0ghR08EhhbhfyBbK3Wjrt6_OGsMLPJsoqEE8F58E24EgS1kHh_dYCBpV2EVqV609by7ZEvDZl0IGw&q=nido+vac%C3%ADo+alicia&sa=X&ved=2ahUKEwjnytiI3tyWAxU5VUEAHYfsG3EQtKgLegQILBAB&biw=1366&bih=607&dpr=1#sv=CAMSURoyKhBlLXdlblpPem11UVVKaFBNMg53ZW5aT3ptdVFVSmhQTToOSkFQczZURnRrVVpwd00gBCoXCgFzEhBlLXdlblpPem11UVVKaFBNGAEwARgHIJf7qfsOSggQARgBIAEoAQ

https://www.elcorteingles.es/libros/A50768205-dia-de-perros-tapa-blanda-con-solapas-tapa-blanda/?utm_medium=cpc&utm_source=google&utm_campaign=eci_cyo_cyol_gads_sem_libros_20260301-20260831_pla_perf_64095&utm_content=na&utm_term=na&gclsrc=aw.ds&gad_source=1&gad_campaignid=19973635867&gbraid=0AAAAADeqBS06Yli6Tl_SXRmTIdjK08AIV&gclid=CjwKCAjwwfnUBhAtEiwAfQpAYrHGA4QpCEFoiW9WRVer0YbK-Vk3wyTQfshdehycbbMoMr--VOjVAxoCJG4QAvD_BwE

https://www.amazon.es/Donde-nadie-encuentre-Volumen-independiente-ebook/dp/B006GHB5X2




domingo, 30 de agosto de 2026

KANT CON CACAS DE PERRO

Hoy toca turra. Ya que no tenéis mucho interés por mis estampas urbanas, voy a hablar de Kant, que es algo que interesa al universo.

Con cacas de perro.

Todos los días salgo a dar un paseo de al menos media hora (razones de salud, mis lumbares está reguleras). Y, en el transcurso me encuentro muchas personas con sus perrillos y perrazos, especialmente en el parque que hay junto a mi casa. También veo restos del paso de esos peludos en forma de mierdas. Los veo, pero hay personas ciegas que las pisan, qué decir de los que van en silla de ruedas.

Vamos con Kant. Decía el prusiano que las acciones pueden ser contrarias al deber, conformes al deber o por deber. En nuestro caso, las contrarias al deber consistirían en dejar la plasta de perro allá donde este tenga a bien depositarla, es decir, incivismo. Recoger las heces sería lo debido, pero aquí hay dos variantes. Si las recogen porque pueden multarles o afearles la conducta, entonces la acción es conforme al deber. Sin embargo, quien recoge la mierda perruna sin mirar sin hay vecinos, guardias o similares, simplemente porque es lo correcto, esos actúan por deber. La verdad es que son muchos, casi todos, los veo con su bolsa desde lejos, se agachan sin mirar a su alrededor, saben que es lo correcto, independientemente de la recompensa o el castigo. Es decir, lo hacen porque hay que hacerlo, no para algo o para evitar algo.

Insisto: son más. Los ciudadanos que cumplen normas; lo malo es que hay un porcentaje que, siendo pequeño, hace un gran daño a la convivencia.

Ale, otro día más. Por cierto, esto lo podéis ampliar en la Fundamentación de la metafísica de las costumbres, mucho mejor que los últimos premios de esa editorial planetaria.



Procedencia de las imágenes: 

https://satisfaction.es/blog/como-saber-si-la-caca-del-perro-esta-bien/

https://www.akal.com/libro/fundamentacion-de-la-metafisica-de-las-costumbres_53738/

 

martes, 18 de agosto de 2026