Ayer, dicen, fue el Día Mundial de la Poesía. A mí me pilló leyendo. En mi ciudad hay de vez en cuando eventos al respecto. Voy a pocos. Escucho y conozco a algunos de quienes escriben poesía. Me gustan tres. Hay otras personas que nada de nada, absolutamente nada, creen que escribir poesía es dejar que fluya lo primero que se les ocurre y darle a la tecla enter erráticamente. Por supuesto, no soy nadie para decirles que no perpetren más versos; eso, en todo caso, sus más allegados. Por otra parte, la expresión de cualquier forma artística es legítima en sí misma, por lo que seguramente debo callarme.
Estoy leyendo a la vez dos poemarios: Desalojos, de Miriam Reyes y Vértigo en los zapatos, de Ana García Lamparero. De la primera no había leído nada; me gusta cómo escribe, aunque el tema que vertebra el libro (el duelo, la despedida) no me acaba de llegar, pero seguiré leyendo a esta poeta. El libro de Ana es más que recomendable (no os fiéis nuevamente de mí: la autora es amiga y me cuesta ser objetivo) y haríais bien en leer este poemario en el que la vida, el amor y eso que llamamos sociedad civilizada (o sus aspiración) se entrelazan en versos muy bien escritos.
Me despido diciendo que he publicado (autopublicado) un poemario. En digital lo ha comprado una persona y en papel cuatro. Bueno, seré sincero, conozco a esos cuatro: soy yo. Va a ser verdad, como decía Aleixandre, que la poesía no da para comer, todo lo más para merendar. A mí ni eso. Por cierto, leed a Aleixandre, a Benjamín Prado, a Luis García Montero, a Ana Rossetti, a Elvira Sastre, a Alejandra Pizarnik..., a todas aquella persona que encuentre en esta expresión el laberinto en el que se manifiestan la vida, la belleza y el dolor.
Procedencia de las imágenes:
https://es.scribd.com/doc/203505865/Poemas-de-Miriam-Reyes
https://www.amazon.es/V%C3%A9rtigo-los-zapatos-Colecci%C3%B3n-Poes%C3%ADa/dp/B0GCG8P8RJ/ref=tmm_pap_swatch_0
