domingo, 10 de enero de 2021

DOGMA Y EPISTEME


En Filosofía utilizamos mucho la palabra episteme.  Y a veces decimos que hay que huir y combatir el dogma. Llevo unos días dando vueltas a la cosa lingüística, sobre todo porque en redes sociales parece que triunfa la opinión y la reivindicación airada de que toda opinión es respetable. Se confunde, claro, el respeto que debemos a las personas con el derecho a discutir sus opiniones. Porque “opinión”, en griego, es “doxa”. Si alguien lo recuerda, es lo que Platón ilustró en su célebre mito o alegoría de la caverna: los prisioneros están en el fondo, atados de pies y manos desde la infancia, solo ven sombras y escuchan ecos. Y todo eso lo toman por real, por lo real. Es más, cuando alguien (¿Sócrates?) viene a librarse de esa postración intelectual, se resisten; Platón dice incluso que intentarán matarlo: Sócrates.

¿No es lo que ocurre hoy? La pereza intelectual lleva a tantos a pensar que tiene razón únicamente porque son ellos, porque yo lo valgo, porque todo el mundo tiene derecho a emitir su opinión, como si ese derecho otorgase razón.

Se ha destruido la verdad y no ha sido una buena idea esto de democratizar el conocimiento. Lo que hay que democratizar es el acceso al conocimiento, la igualdad de oportunidades para su adquisición y aprehensión. Google no es el conocimiento, ni Facebook, ni mucho menos Twitter. No confundamos. Ahí hay muy poca episteme y un exceso de dogmatismo.

Busco en el DRAE y dice esto de la palabra “dogma”:

Del lat. dogma, y este del gr. δόγμα dógma.

1. m. Proposición tenida por cierta y como principio innegable.

2. m. Conjunto de creencias de carácter indiscutible y obligado para los seguidores de cualquier religión.

3. m. Fundamento o puntos capitales de un sistema, ciencia o doctrina.

 De “episteme” dice esto otro:

Del gr. ἐπιστήμη epistḗmē 'conocimiento'.

1. f. Conocimiento exacto.

2. f. Conjunto de conocimientos que condicionan las formas de entender e interpretar el mundo endeterminadas épocas.

3. f. Fil. Saber construido metodológica y racionalmente, en oposición a opiniones que carecen de fundamento.

De manera que ya lo tengo casi todo. El dogma es una opinión (doxa) transmutada en verdad absoluta, cuya grandeza reside en que la gente lo cree. Por el contrario, la episteme es un conocimiento, algo en lo que no hay que creer, sino estudiar, razonar y demostrar.

Por eso en los dogmas hay tanto sesgo de confirmación mientras que en el conocimiento es preciso explicar, argumentar, revisar, falsar, contrastar, matematizar, comprobar… Dicho de otro modo, para el dogmático, la hipótesis (su hipótesis, su doxa, su dogma, su creencia) es la verdad. Para el que busca la episteme, esa verdad es lo que hoy tenemos, lo que ahora puede saberse, lo que seguramente se sabrá más y mejor. Esto no es poco, justamente es lo mejor: no necesita creencia.



Procedencia de las imágenes:

https://codigopublico.com/opinion/opinadores-en-las-redes-sociales/

https://www.caracteristicas.co/platon/


domingo, 27 de diciembre de 2020

BALANCE

Pues no, un buen año no ha sido. No para mí, desde luego, sino para todos. En todos lados.

Este 2020 hemos tomado consciencia de la fragilidad de la existencia y de la importancia de lo colectivo, de que no es fácil ni posible vivir solo, de que nuestras decisiones afectan y mucho a los demás. Lo sabíamos, desde luego, pero saber no es siempre ser consciente de algo. Ha sido duro. Recuerdo las horas mirando por la ventana, contando los coches aparcados en mi calle: 73; por la tarde los volvía a contar: 73. Recuerdo las primeras salidas a la calle tras el confinamiento como el preso que coge un permiso. Recuerdo la ansiedad de las primeras compras en el supermercado. Recuerdo las cifras de fallecidos en el telediario: dejé de verlo.

Pese a lo que puede pensarse, no he leído mucho (ver post anterior). Para leer hace falta un estado de estabilidad emocional y de sosiego que me ha costado tener.

He trabajado muchísimo. Y mal. Lo de la enseñanza online es un timo, aunque sé que a algunos les ha permitido rascarse la entrepierna a dos manos. Algunos. También me pregunto si esos padres y teóricos de la educación (hablan de oídas) que sostienen que la escuela mata la creatividad se han encontrado a unos hijos creativos (estoy esperando sus obras) o un trabajo de educación ingente con unos hijos que ofrecen enorme resistencia porque lo atractivo son las pantallas. Algunos agradecen nuestra labor y me han hecho soltar alguna lagrimilla; otros, al contrario, viven del resentimiento cani/choni. Me siento lejos de ellos y no sé si podré hacer mucho por sus hijos; o sí: remar contra esos padres que les están llevando al precipicio del bienestar vacío e ignorante. Porque son los hijos los que tienen derecho a la educación, a una buena formación: esto no es negociable.

El blog ha estado descuidado, no tengo tantas ganas de escribir. 27 entradas. También es cierto que estoy en otros proyectos y que por fin he terminado un libro de relatos con el que he bregado muchos años. Pero lo bueno de un blog es que tú marcas tiempos y temas.

No voy al cine desde febrero y lo siento. Ayer fui al centro comercial y sentí que no quería acercarme a las salas. A cambio, he visto muchas películas en televisión, algunas excelentes: hay plataformas cuyo precio justifica lo que dan.

Y, como leí en un artículo al comienzo del confinamiento, “Éramos felices y no lo sabíamos” (al final el enlace). Ese es el propósito del año próximo: ser feliz y ser consciente de esa felicidad tan provisional, casi anecdótica e irrelevante para el universo. Naturalmente, lo mismo deseo a los que os pasáis por aquí, a menudo o de vez en cuando. Gracias y feliz año 2021. Ojalá lo sea.


https://elpais.com/sociedad/2020-03-18/eramos-felices-y-no-lo-sabiamos.html


Música de Luisa Sobral y Salvador Sobral:

https://www.youtube.com/watch?v=ralkNHVuyH4



Procedencia de las imágenes:

https://www.facebook.com/milindriskis/photos/a.121574491342774/1677037825796425/?type=3

https://www.vozpopuli.com/altavoz/cultura/cines-cierre-futuro_0_1398461212.html



martes, 15 de diciembre de 2020

LIBROS DE 2020

Annus horribilis donde los haya. Muchos pensarían que vaya suerte, en casa y a leer. Pues va a ser que no. Nunca he trabajado tanto como en el confinamiento. Y tan mal, tan a disgusto. Mejor ni hablo de la bola de cemento entre el pecho y el estómago y de la opresión que sentía, que sentimos todos.

No obstante, algo sí he leído. No mucho. 22 libros hasta hoy, espero que en Navidad se incremente algo.

He disfrutado con la trilogía de Juan Gómez-Jurado, que recomiendo a todo el mundo. Bastante más que un thriller. Y espero que no cese aquí la serie.

También gocé mucho con Alegría, de Manuel Vilas, autor al que no conocía. Comprendo que no guste a todo el mundo. Cuenta cosas, pero hay algo de vivencia íntima, de poesía, de análisis de una realidad cotidiana con la que conecto enormemente.

Sándor Márai colaboró al bienestar con Confesiones de un burgués. Qué pena que haya gente que no lo conozca. Es literatura con mayúsculas. En este caso, autobiográfico.

A Siri Hustvedt la descubrí también este año con Elegía para un americano. Continuaré con ella, su prosa me interesa y siento que escribe para mí.

Tres autores que me gustan siguieron dándome buenos momentos: Lorenzo Silva con Tantos lobos, Eduardo Mendoza con Tres vidas de santos y Javier Cercas con Terra alta.

Tenía ganas de leer Yo no, de Joachim Fest, maravilloso homenaje a un padre que se negó a colaborar con el nazismo. No me defraudó, es uno de estos libros que no se olvidan.

Dejo de lado algunos libros que no me han atrapado o que directamente me han decepcionado. Por ejemplo, uno de Donna Leon y otro de Petros Márkaris.

Destaco un texto del que sabía poco pero que este año, por razones obvias, encontró su momento: Diario del año de la peste, de Daniel Defoe. No os lo perdáis, es la condición humana es estado puro, qué poco hemos cambiado en estos siglos. Necesario.

El mejor, sin duda alguna, ha sido El infinito en un junco, de Irene Vallejo. Aún me quedan unas páginas, pero qué maravilla. Regaladlo, compradlo, leedlo.

viernes, 4 de diciembre de 2020

CANCIONES DEL NO-VERANO 26: NEGRA SOMBRA

Hace poco tuve ocasión de escuchar un recital de jazz de Sheila Blanco. No conocía una versión de ella de Negra sombra, que he buscado en internet. Me han salido muchas más: ahí van cuatro, todas me encantan.


 





miércoles, 11 de noviembre de 2020

DESGRACIAS

Decía Jaime Gil de Biedma que la historia de todos los países es triste, pero la más triste de todas es la historia de España, porque siempre acaba mal. No estoy seguro. A Polonia tampoco le ha ido demasiado bien en la historia, por ejemplo. Y ahora disfrutamos (sí: disfrutamos) de un largo periodo de paz democrática, casi 42 años de Constitución, no es poco. Por supuesto, la CE es imperfecta y la democracia mejorable. Pero prueben a vivir en una dictadura y no ser de los que mandan…

Digo a mis estudiantes, a los quejicas, que se asomen al mundo. Algunos, los hijos de inmigrantes, verbalizan por qué se fueron sus padres de su país de origen. Nadie, como dijo Kundera, se marcha de su lugar de origen si es feliz.

Entre las desgracias que asolan a este país está la muerte prematura de algunas de sus cabezas mejor amuebladas. Al igual que a Camus, al que la muerte sorprendió con 47 años en un absurdo -siempre es absurdo- accidente de tráfico, en España hay dos intelectuales que perdieron la vida antes de tiempo (siempre es antes de tiempo) a los que hoy recuerdo.

Uno de ellos fue Alfredo Deaño, profesor de lógica. Con su muerte siempre prematura en 1978 la filosofía se quedó sin una realidad -no era una promesa- que aún tenía todo su recorrido intelectual por delante. Su libro sobre lógica formal sigue siendo un referente al que todos los estudiantes hemos acudido. Un infarto de miocardio se lo llevó antes de cumplir los 34.

Unos años antes (1964) falleció Luis Martín Santos, importante psiquiatra y novelista en un tiempo en que la psiquiatría no tenía apenas prestigio ni talentos y mucho menos medios. Escribió la excelente Tiempo de silencio, de la que también existe película. Ambas tengo que revisitarlas. Nació tal día como hoy, en 1924. Como Camus, un absurdo accidente de tráfico se lo llevó antes de cumplir los 40.

Todas sus vidas y su obra dejaron poso. Las nuevas generaciones no pueden ignorar que España también ha dado talentos a los que hay que seguir honrando. Porque eso es recordar.

 

Noticia sobre la muerte de Alfredo Deaño:

https://elpais.com/diario/1978/01/26/cultura/254617207_850215.html

 

Biografía de Luis Martín Santos:

https://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/1580/Luis%20Martin%20Santos



Procedencia de las imágenes:

https://www.escritores.org/biografias/924-martin-santos-luis

https://fosacomun.wordpress.com/2018/01/24/alfredo-deano-logico-30-anos-despues/