Soy experto en casi nada, apenas algo relacionado con la educación. Aficionado a la literatura, el cine y otras veleidades, pero lejos del nivel experto. Y en otros ámbitos de la vida y el conocimiento soy más bien un lego.
En redes sociales sigo a expertos. A los de verdad. A veces se asoman cantamañanas sin sentido del ridículo que me dicen cómo he de dar clase. Ellos, que no se han asomado a un instituto desde que lo abandonaron. Todo lo más, pontifican desde algún cursito ad hoc y nos riñen porque objetamos a sus adánicas y ridículas propuestas. Curiosamente, nunca se toca el tema de la financiación, la ratio y otras cuestiones menos agelicales y más materiales. No: los expertos son los que entran cada día al aula y reflexionan críticamente sobre lo que es mejorable. Estos sí que saben.
También sigo a científicos, médicos, nutricionistas, etc. A menudo se topan con gurús de lo que sea, que sostienen que la tierra es plana, que las cremas protectoras causan cáncer, que las vacunas son lo peor, que nos fumigan... Hace unos días, un terraplanista (futbolista retirado como currículum) le decía a un dermatólogo que lo que él decía no le valía. Insisto: no le valía. Era justamente lo contrario de sus absurdas hipótesis, pero no le valía, por muchos datos que lo respaldasen.
Son creencias frente a la ciencia, que se halla respaldada por investigaciones sólidas. Por su puesto, la ciencia se equivoca a veces, pero esto, lejos de ser un demérito, es una virtud, porque se corrige y mejora (véase el método científico y notablemente el falsacionismo popperiano), lo que es imposible con una creencia arraigada, que resiste el embate de la evidencia porque no genera mecanismos de contrastación, solo hay verificación. Igual es que, para ellos, reconocer el error, apearnos de nuestra supuesta sabiduría y reconocer la común condición de ignorantes (lo somos todos) es demasiado pedir.
Así que, aunque los expertos se pueden equivocar, siempre será mejor escuchar al que sabe que al que dice que sabe. Siempre será mejor al que reconoce un error que al que nunca se equivoca (eso dice).
Si no fuera porque son peligrosos serían ridículamente cómicos. Pero no: sus tonterías tienen consecuencias.
Por cierto, son adalides del pensamiento crítico, pero se enfadan sobremanera si haces crítica de lo que dicen. Qué raro...
Procedencia de las imágenes:
https://yellowglobalsolutions.com/opinion-de-experto-calificado-expert-opinion-letter/
https://eleazar.es/cantamananas/los-cantamananas/