domingo, 21 de junio de 2020

LA ARROGANCIA DEL IGNORANTE

Esta es una de estas entradas en las que uno se mete en un jardín.

Cuál es la diferencia entre orgullo y arrogancia? - VIXMe mandaron hace poco un enlace que hablaba del Efecto Dunning-Kruger. Esto siempre queda bien, así, medio en inglés medio en alemán. Porque si lo llamamos ‘El Efecto Cuñao’ queda peor. Pero eso es.

Hace unas semanas que vengo dándole vueltas a un post sobre la arrogancia. No encuentro cómo enfocarlo y estos enlaces que pongo abajo lo explican mejor. Odio la arrogancia. Y es muy frecuente. Hablo de esos tipos que no saben nada de nada o como mucho saben de algo, pero es imposible ser brillante en muchos ámbitos. Sin embargo, discuten, imponen su muy particular criterio -su ausencia de criterio, que se reduce a “porque lo digo yo”- en cualquier conversación. No escuchan, no admiten más opinión más allá de sus creencias y cualquier cosa les parece que apuntala sus convicciones mientras que los demás, pobrecitos nosotros, estamos en la ignorancia.

Son los cuñaos, claro, los que antes apuntalaban la barra del bar y ahora inundan Facebook y Twitter. Hoy he leído a un médico al que el cuñao de turno le afeaba que en un hilo tuitero utilizase términos médicos “porque eso es elitista”. Veo también que, al amparo de la justísima causa del antirracismo, se derriban o se vandalizan estatuas, entre ellas una de Cervantes, que debió ser un genocida racista sin que hasta el momento tuviéramos conocimiento de ello. Si les afeas sus palabras o su conducta o les dices que las cosas no son así, invocan el sagrado derecho a opinar. Y no solo eso: el derecho a la equivalencia de las opiniones. Lo cual, por cierto, legitimaría mi opinión de restituir la guillotina con ellos (es un ejemplo). Ay de ti como te atrevas a decirles que las cosas no son así, no exactamente así. Ellos sí que saben. Y en su incompetencia intelectual y su esquematismo conductual creen tener derecho a estar en el saber, es más, están absolutamente convencidos de que ellos sí que saben y tú, que llevas toda tu vida estudiando el tema, eres un ignorante o un vendido a oscuros intereses.

“Ya te lo digo yo” es su frase favorita. Pues nada, gracias y hasta otra. Los que hemos leído a Platón (libro VII de la República, por cierto) distinguimos entre doxa (opinión) y episteme (conocimiento). Es poco democrático, qué le vamos a hacer.






Procedencia de la imagen:
https://www.vix.com/es/relaciones/203582/orgullo-y-arrogancia-no-son-lo-mismo-pero-uno-de-ellos-afecta-gravemente-tu-relacion



jueves, 11 de junio de 2020

HONESTIDAD ON-LINE


Cuál es la importancia de la Honestidad? – Valora La VidaNo he hecho exámenes on-line. He diseñado trabajos que me han ido enviando los alumnos y con eso y las notas de las dos primeras evaluaciones, he calificado. Ninguna reclamación, claro, el sistema está pensado para que sea un éxito de escaparate lo que no es un éxito del conocimiento.

No voy a discutir si lo que se ha decidido está bien o mal, no sé qué es lo mejor. Hombre, yo hubiera agradecido más claridad en la normativa, más apoyo y menos papeles innecesarios. Y menos grupos y menos alumnos a mi cargo, eso lo primero.

Mis alumnos han trabajado desigualmente. He procurado que las actividades no fueran copiables de internet. Muchos han hecho maravillas, trabajo reflexivo y personal. Otros no. En algunos me consta que sus padres no es que les hayan ayudado, es que les han hecho el trabajo. Me cuentan compañeras de inglés que estudiantes que no sabían conjugar el verbo to be hacen de repente unas redacciones sin mácula, que ni Shakespeare en plenitud.

Ayer leí en Twitter una pregunta. Decía algo así: “¿Ayudarías a tu hijo en un examen on-line?”. Pues claro que no, pensé yo. Es más, respondí esto: “Una botella de agua, palmadita en la espalda y ale, a por ello”. Por una vez, me dediqué a perder el tiempo leyendo estupefacto las respuestas. Aproximadamente la mitad decían que sí, que por supuesto, que es su hijo, que quieren que apruebe. Otros buscaban justificarse y salvar esa honra que no tienen echando balones fuera: ha hecho lo que ha podido, le cuesta pero se esfuerza... Alguno incluso vociferaba sus bilis purulentas contra el profesorado en general y los profesores de su hijo en particular.
Copiar es de segundones - Marketing online
En treinta o cuarenta respuestas no leí ni una sola vez la palabra honestidad. Y pensé que eso es lo grave y la excepción. Y que tal vez por eso los estudiantes alucinan cuando les afeas que copien, del compañero, de internet o del Dalai Lama. El ejemplo, el mal, está en casa.

Que nadie me malinterprete: esto no tiene valor de globalidad. Algunos estudiantes y sus padres, muchos, nos han dado una lección de esa palabra tan hermosa: honestidad. Y ellos son los que dignifican la profesión y este bendito y maltratado país en el que nos ha tocado vivir.



Procedencia de las imágenes:
https://juventudconcristoblog.wordpress.com/2016/06/20/cual-es-la-importancia-de-la-honestidad/
https://www.vigomarketing.com/copiar-es-de-segundones/

sábado, 30 de mayo de 2020

PALABRAS Y ROPA


Consejos para no sobre cargar tu casa. (con imágenes) | Interiores ...El 13 de noviembre de 2016 escribí estos versos. No recuerdo por qué ni para qué, ni siquiera si para alguien. Tal vez para retar a duelo al visitante que acecha en las esquinas, agazapado con una piedra oceánica o con un silencio de metal.

No suelo escribir poesía, ya no. Hoy he repasado el escaso fondo de armario que acumula mi ordenador para este modesto blog y he encontrado estos versos. 

Y tal vez hoy es el día. Hoy, como pudo serlo mañana.



PALABRAS Y ROPA

Con algunas palabras recién descubiertas
suprimiría
ese silencio en el que habitas.
Y, si lo deseas,
también la ropa inútil que te pones
los días festivos, cuando vas a caminar,
en todo ese tiempo muerto de los días
que transcurren sin adjetivos.

(Luego llamo y te digo algo de ésa que utilizas
para ir al trabajo y escribirme una frase desde allí).



Procedencia de la imagen:
https://www.pinterest.es/pin/819584832170530791/



miércoles, 20 de mayo de 2020

NO SON GRANDES COSAS


8 Beneficios del AlbaricoqueEsta mañana iba a pasear, eran las 9. He dejado el coche en el aparcamiento de un supermercado con idea de entrar después, pero estaba recién abierto, poca gente, así que hemos pospuesto para la tarde el paseo. Efectivamente, sólo seis o siete personas a esa hora. Lo primero, la fruta. Delante de mí, un hombre pregunta a la empleada qué tal están los melocotones. “Muy buenos, muy dulces”, le contesta ella. Detrás, un cliente enmascarado le dice que compre albaricoques, que están en u punto, que los melocotones aún no.  Pero no le hace caso. Yo sí: cuando me toca pido unos albaricoques. Y ahora acabo de comerme uno: perfecto, ni leñoso ni blandurrio,  en su punto. Siempre me sorprende el  hueso porque me conduce a la infancia. Un amigo de entonces nos enseñó a rascarlo contra los bordes de las aceras hasta que, por el desgaste, quedaba un agujero por el que se podía sacar una sustancia amarga que comíamos, no sé si con insconsciencia. Luego, con el hueso erosionado por un largo trabajo, teníamos un silbato. Un pito, decíamos, un pito hecho por nosotros con el que incordiábamos a los próximos y que fue la causa de algún que otro pescozón.

Era sencillo vivir y jugar. Ahora tiro los huesos. Si quiero un silbato (que no un pito) en el chino de abajo me los venden baratos. Salgo a comprar y lo que me sorprende es el sol tibio que desaprovecho todas las primaveras. Me queda una semana de trabajo intensísimo y luego algo menos. Si  pasamos a la fase 2 y el calor no llega tórrido de repente, aprovecharé para salir por la tarde al campo y dejar caer el tiempo sobre un libro. Leer me gusta y Manuel Vilas me está dando minutos de sosiego en el desasosiego. He ordenado los libros y limpiado las estanterías: muchos son prescindibles y otros han edificado mi visión del mundo.

Alegria: Finalista Premio Planeta 2019: Vilas, ManuelTras una fila encuentro un calendario que me regalaron hace cinco años por mi cumpleaños. Es de sobremesa y cada día tiene una frase de una película. Lo había olvidado. Percibo con sorpresa que en 2020 vuelven a coincidir los días de la semana con los del mes. Me lo regalaron en 2015 y ahora coinciden de nuevo, así que lo pongo en la mesa con la idea de leer cada día esa frase.

¿Por qué olvido esas cosas? No es un olvido voluntario, no es un regalo especialmente intenso ni por compromiso y me he alegrado de recobrarlo.

Creo que estos días me han exacerbado la sensibilidad, me han hecho más sereno por fuera y más ansioso por dentro. Y también creo que debo leer más, salir al campo y mirar por la ventana.

Releo lo que acabo de escribir. No es gran cosa. Es que no soy gran cosa ni escribo grandes cosas. Por eso voy a cocinar pasta fresca con salsa casera y será la mejor comida de mi vida. La de mañana también lo será.




Procedencia de las imágenes:
https://www.miarevista.es/salud/articulo/8-beneficios-del-albaricoque-541495188347
https://www.iberlibro.com/Alegria-Finalista-Premio-Planeta-2019-Vilas/30537074107/bd?cm_mmc=ggl-_-ES_Shopp_TradeStandard-_-product_id=ES9788408217855NEW-_-keyword=&gclid=CjwKCAjwqpP2BRBTEiwAfpiD-6fOdUZzPzzK-LCrdxknq4-s2P7-XGt__r1M50eUX6Q22QKw2x3NXBoC6s8QAvD_BwE

jueves, 7 de mayo de 2020

LIBROS QUE (CASI) NADIE CONOCE Y QUE DEBERÍAS LEER (3)

Una soledad demasiado ruidosa

Una soledad demasiado ruidosa - Bohumil Hrabal – El Placer de la ...Uno de los placeres más maravillosos es comenzar una novela de cuyo autor no sabes absolutamente nada, con un nombre casi impronunciable en castellano (Bohumil Hrabal), y descubrir que te gusta y que no se parece a nada de lo que has leído antes. Muy recomendable pero nada convencional.

Su estilo no es fácil: el checo Hrabal escribe de manera densa, páginas y páginas sin puntos y aparte. Como detalle/reposo para el lector, hay una especie de capítulos, supongo que para respirar, porque el libro se debe leer como un monólogo interior, estilo aparentemente libre pero muy difícil.

El protagonista es un embalador de papel para reciclar. Le llega de todo, especialmente libros de filosofía y láminas de grandes obras de arte. Con ellas va construyendo sus paquetes, también su vida y su cultura. El protagonista y narrador habla de Kant y de Jesucristo, de los ratones que hay en el sótano y de su cochambrosa casa, en la que ha ido haciendo una gran biblioteca de libros ‘distraídos’.

El texto tiene un humor que a veces es sutil y otras francamente ‘desmesurado’, de sal gorda, como la historia de ¿amor? con Maruja, o la vida de su tío el ferroviario.

Capítulo aparte merecen esas alusiones al régimen comunista y a los limpísimos y sanísimos voluntarios, trabajadores jóvenes que van a mejorarlo todo. En Occidente ya nadie lo recuerda, pero eso ocurrió y no hace tanto.


El jardín del samurai

EL JARDÍN DEL SAMURAI - Librería Deportiva
Literatura japonesa, vaya, ya estamos con la cosa culta que recomiendan esos suplementos aún más cultos de periódicos cultísimos. Que si Murakami es el eterno candidato al Nobel, que si Kenzaburo Oé, que si Mishima… Éstos son el escaparate, claro que sí, y muchos más. Pero luego hay verdaderas joyas como ésta, más escondidas, cuya autora es Gail  Tsukiyama.

No voy a decir casi nada del argumento. Éste es un libro que no se puede contar. En primer lugar, hay que verlo y tocarlo: está editado con esmero: buen papel, tapas duras, evocadora portada… Y en el interior hay una historia que debe ser saboreada, página tras página, despacio, entrando en una sensibilidad que no es la de por aquí, con unos modos de amar, de vivir, que nos envolverán hasta que lo extraño sea lo nuestra corriente y vulgar vida diaria.

El jardín del samurai es una verdadera delicia. Podría ser una historia épica o trágica por el contexto en que se desarrolla, pero es un texto intimista de prosa lenta cuya historia se saborea. Pocas veces me ha ocurrido lo que con este libro: todas las noches dos páginas, sólo dos, para dilatar la belleza, la delicadeza, para prolongar la amistad con esos personajes tan próximos.


Tea-Bag - Henning Mankell | Planeta de LibrosTea-Bag

Esta novela es una rareza maravillosa dentro del grupo de novelas de Henning Mankell que no protagonizó el inspector Wallander. En la historia se entrelazan varios relatos de mujeres inmigrantes. Una de ellas entra en contracto con un escritor, poeta, cuya vida errabunda se endereza al encontrar problemas de verdad, frente a los banales inconvenientes de una vida que sin sentido, rodeado de una histérica novia pro-maternidad y su madre, que regenta un negocio porno. Mankell hace hablar a una mujer silenciosa, que no sabe el idioma, que no quiere decir nada para no estropear aún más su delicada situación: es Tea-Bag, éste es su nombre, que leyó en un sobrecito que tomaba el hombre que la interrogaba.
La obra africana de Mankell transmite verdad y desgarro. El autor escandinavo conocía bien África, vivía seis meses al año en Mozambique. Estas últimas semanas, viendo al gobierno sueco echando balones y refugiados fuera, me pregunto que escribiría el ya difunto maestro Henning Mankell.


La buena letra

La buena letra - Chirbes, Rafael - 978-84-339-7302-3 - Editorial ...
No resisto contar una historia. En la última Feria del Libro de Madrid, fui a que Rafael Chirbes me firmase un ejemplar. Había leído ya dos de él: Crematorio y el último premio nacional de narrativa, En la orilla. Conversamos unos minutos, era chispeante y cordial. Nos reímos de las colas que tenían los pseudoautores y me prometió que en el futuro incluiría en sus libros jaculatorias y medallitas para que el gran público pudiera acceder a ellos. En Agosto se murió de repente y yo acababa de leer La buena letra, uno de esos libros que nadie nombra pero que te arrancan lágrimas y te agrandan el corazón. No hay gran novedad argumental: una familia española, tras la guerra, se enfrenta a sus grandezas y miseria. Pero la prosa de Chirbes es (no quiero decir ‘era’) tan poderosa que bastan poco más de cien páginas para hacer un gran libro. Que no va de la guerra, sino del alma humana: nos encontramos en sus páginas a todos esos seres que quisiéramos ver muy lejos, junto a otros que dan contendido a la palabra ‘bondad’.

Lo presto a quien me lo pida. Pero, por si acaso, tengo la dirección de unos geos dispuestos a tomar por asalto la casa del que olvidare quién es el destinatario de esas palabras escritas por Rafael Chirbes un 30 de mayo de 2015, dos meses antes de morir.



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