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viernes, 14 de agosto de 2026

GRITOS

Me asomo a la terraza. Niños y algún que otro adulto juegan al fútbol. Gritan.

Al otro lado de la casa, al abrir las ventanas, se puede escuchar perfectamente a un tipo que habla por teléfono. A gritos. No me entero de nada porque es un idIoma que no entiendo. Parece enfadado y grita.

Porque la gente grita cuando está enfadada. Cuando está muy contenta también grita. Grita en el fútbol, en cualquier grada de muchísimos deportes.

El personal va de fiesta y, feliz como está por ello, grita. Cuando vuelve a altas horas de la madrugada sigue gritando, seguramente para contagiar a los tristes que dormíamos en el mientras tanto.

Algunos antropoides gritan a sus parejas. Horrible.

Voy en el metro y siempre hay quien grita sus productos o sus predicaciones.

Enciendo la radio, la tele. Gritan. Creen que eso les da un plus de razón, sin percibir que lo que muestran es grosería y estupidez a gritos, mal disfraz para tanta estulticia.

Buena parte de los autodenominados influencers (youtubers y demás fauna) gritan sus pretendidas influencias. Solo escucho a un físico de Valdepeñas y a un farmacéutico que desmonta bulos anticientíficos. Y no solo porque no gritan.

En un recital de poesía la gente no grita. En la lectura sosegada de una buena novela tampoco. En la intimidad del desayuno no se grita.

Me gusta la gente que no grita.



Procedencia de la imagen: 

https://www.scienceofnoise.net/5-gritos-que-ponen-los-pelos-de-punta-segun-science-of-noise/

martes, 4 de agosto de 2026

ESTAMPAS URBANAS 2


"...transmitiendo mi deseo de sentarme

una vez más en tu mesa".


Jaroslav Seifert: Breve antología





martes, 28 de julio de 2026

ESTAMPAS URBANAS 1


"Si no estamos aquí para seguir hablando,
perderemos el tiempo".

Enrique Badosa: Mapa de Grecia




 

sábado, 18 de julio de 2026

JULIO LECTOR

Todo no va a ser fútbol. He visto algo, sobre todo porque estaba con familia y unas risas en compañía siempre vienen bien. Pero tengo ganas de que acabe la murga balompédica omnipresente. Y que gane España, por supuesto, que tampoco soy el cenizo oficial.

He estado en la costa. Madrugo mucho, a la playa a pasear y vuelta a casa. Cuando regreso, aún hay gente en la cama, como mucho desayunando. Por la tarde, a partir de las 8, vuelvo. Solo camino. Tomar el sol no me apetece lo más mínimo.

Y, entre tanto, leo. Sobre todo, leo. Así que esta quincena he leído como un descosido. Tenía ganas, porque he tenido problemas de sequedad en los ojos y por la noche me era imposible leer antes de dormir, como es mi costumbre.

He leído tres de libros autopublicados. Uno de ellos es Los hijos rotos: historia de una manipulación, de Laura Pérez Caballero. Recomiendo a esta escritora asturiana. He leído algunos libros suyos, tiene fuerza, pulso y sabe desarrollar la historia. Estoy hablando de género policiaco, sé que escribe sobre otros temas, pero solo he leído thrillers. Seguidla, al final pongo el enlace.

El segundo... Casi prefiero no nombrarlo. Ya, en la dedicatoria, tiene dos faltas de ortografía. Es una historia de pasión y conspiración, qué novedad. Tiene ínfulas, pero al autor le falta más de un hervor literario y bastante modestia. Lo raro es que lo haya terminado. Aunque no me ha gustado nada, no diré su nombre. Al final, todos merecemos un respeto.

Casi puedo decir lo mismo del tercero. Levemente mejor, pero inverosímil historia de empresa y psicosis, con personajes que no me creo en la página diez. Debe ser por el calor, pero también lo terminé.

Sí acabé De mujeres con hombres, de Richard Ford. Lo tenía aparcado desde hacía meses, no sé por qué. Ford es un autor extraordinario y su prosa parece que cuenta vidas sencillas. Parece. Es de los que dejan huella. También debéis leer Canadá.

Y, el mejor, La defensa de Madrid, de Manuel Chaves Nogales. Hace muchos años que quería leer a este periodista. Muy bien escrito, cuenta la historia de la defensa de la capital (nada más comenzar la Guerra Civil) por el general Miaja, casi sin medios y abandonado por el gobierno. Además, hoy que se cumplen 90 años del inicio del Alzamiento, conviene leer a los que saben y dejarnos de chorradas estériles y de eslóganes prefabricados. Seguiré leyendo a Chaves Nogales.

No solo este me ha parecido muy bueno, también El loco de Dios en el fin del mundo, de Javier Cercas, interesantísimo, reflexivo, en ese género híbrido en el que se mueve tan bien este autor.

Ahora estoy con la trilogía Berlin, de Jason Lutes.

Que todo no es fútbol en este verano. Esto sí, buscando un temperatura adecuada, que vaya caloret.

 

 

https://www.amazon.es/LOS-HIJOS-ROTOS-Historia-manipulaci%C3%B3n-ebook/dp/B0H6JXBFMG/?_encoding=UTF8&pd_rd_w=R47RD&content-id=amzn1.sym.2e013064-00e7-4cb0-b270-265d280aa481&pf_rd_p=2e013064-00e7-4cb0-b270-265d280aa481&pf_rd_r=261-9754444-0725109&pd_rd_wg=UHcVy&pd_rd_r=9b0fc31d-2163-404f-b6ab-208ae5c769eb


Procedencia de la imagen:

https://www.google.com/search?sca_esv=d913da179c706238&sxsrf=APpeQnuyy8YEF-rHLxdzQttKom6KannWtQ:1784404889423&udm=2&fbs=ABfTbFUDadgeu2mn4mYJ8iEZ1GUDd8ABuXxNzQEi57SWOuuPdRxYc1FnvMrXxViP5DgoOrytThWwI2mhACQtx-UFCXgCqAm2jZvjPt7e6kqRP-D6nIxV8C_CEnH4V5xFJl95oByTg3pnQ_kiZw9c88iZ8Y34eQ2b63KAbb4XhwMhDTEuVXOwdh1_wvkXtD09gsKtQ9ib3AGnOjmy2Tw8Ip3u3e3kCmcjzA&q=la+defensa+de+madrid+chaves&sa=X&ved=2ahUKEwiC48acgt2VAxWJxwIHHSDGLZUQtKgLegQIERAB&biw=1366&bih=607&dpr=1#sv=CAMSURoyKhBlLXBzZUQ1bTZnUTRjSkJNMg5wc2VENW02Z1E0Y0pCTToOTVF3OEt3WkRVRFZhVU0gBCoXCgFzEhBlLXBzZUQ1bTZnUTRjSkJNGAEwARgHIJTU97YLSggQARgBIAEoAQ

miércoles, 1 de julio de 2026

ORWELL

Acabo de ver la película documental Orwell: 2+2=5 (Raoul Peck, 2025). Curiosamente, ha coincidido con el cumpleaños del escritor, que nació un 25 de junio de 1903 en la India, cuando era una colonia británica. Murió antes de cumplir los 47, qué injusticia.

¿Me ha gustado? Sí, pese a que no soy un fan del género documental. Alterna fragmentos de su vida (narrados, interpretados) con otros de las películas que se han hecho a partir de sus obras (sobre todo 1984, también Rebelión en la granja) y aplicaciones a las grandes ideologías totalitarias del siglo XX.

Bien es cierto que Orwell estaba pensado en el totalitarismo soviético. No hay más que leer Rebelión en la granja para ver que Stalin y Napoleón son lo mismo. No obstante, muchos, demasiados napoleones han poblado el siglo XX y no parece que en el XXI la cosa mengüe... Solo que ahora el control es más sutil, tecnológico. Ayer hablaba con un amigo y le decía que el gran triunfo de esas ideologías totalitarias es haber convencido a tanta gente para votar contra sus propios intereses. Intereses de clase, claro que sí.

Repaso las obras de Orwell que he leído (las dos citadas y Homenaje a Cataluña); efectivamente, al menos en estas tres, el tema es la denuncia y la lucha contra el totalitarismo y la manipulación. Orwell es consciente de que las justísimas revueltas y revoluciones han sido traicionadas y que, tal vez sea la condición humana, en nombre del pueblo se han cometido (se van a cometer) las mayores atrocidades. Cuidado con esas palabras: pueblo, libertad, democracia, patria... Son importantes, esenciales, pero hay que precisar exactamente qué significan, no vaya a ser que el espejismo de la grandilocuencia esconda cosas menos agradables. Sobre todo, mucho cuidado con quienes las pronuncian con mayúsculas.

Si nadie me cree, que lea sobre el POUM y Andreu Nin, un desaparecido en la Guerra Civil Española, seguramente a manos de los servicios secretos soviéticos y cuyo cadáver sigue sin hallarse; se cree que fue liquidado en Alcalá de Henares. Uno de tantos, un incómodo para esos que hablan en nombre del pueblo y tienen medios para prescindir de una parte poco dócil del pueblo... Era comunista, pero no prosoviético, una actividad de riesgo.

Vi hace años Rebelión en la granja (Joy Barchelor, John Halas, 1954). Hay otras versiones: una rodada en 1991 por John Stephenson y otra en 2025, dirigida por Andy Serkis. La única que conozco me pareció muy mejorable, tal vez debería revisarla. No conozco las otras. Sin duda, hay que leer la novela, cuyo año de publicación, 1945, con el final de la Segunda Guerra Mundial y la exhibición de una necesaria pureza en la izquierda, tras el giro estalinista de la revolución soviética de 1917.

También he visto 1984 (Michael Radford, 1984), que me pareció terrible, fiel y oscura, con un John Hurt extraordinario. Sé que hay otra, rodada en 1954 por Rudolph Cartier, que aún no he visto, tiene buenas críticas, lo haré en los próximos días. Es de libre acceso en Youtube.

Por último Tierra y libertad (Ken Loach, 1995) está basada en Homenaje a Cataluña. A mí no me vuelve loco, pese a que el director es aclamado siempre. Me parece que está rodada con cierto descuido y que mezclar actores profesionales con gente corriente no siempre funciona. Lo mejor, creo, son las discusiones entre lo que debe ser la revolución, lo que entiende cada uno y esas disensiones que acabaron a tiros entre los del mismo bando (anarquistas, socialistas, comunistas prosoviéticos, comunistas del POUM...).

En cualquier caso, las novelas de Orwell no son exactamente una distopía apocalíptica, tal como hoy se entiende el género, sino un estudio concienzudo sobre la política, la sociedad y el lenguaje que las articula.

Imprescindible autor.

  

 

Tráiler de la película Orwell: 2+2=5:

https://www.youtube.com/watch?v=GNAsGW54Mr8

 

1984 (versión de Cartier):

https://www.youtube.com/watch?v=lIjTUpi_NfA

 

Rebelión en la granja (1954)

https://www.youtube.com/watch?v=6_oo_Z6oHAY

 

Rebelión en la granja (1999)

https://www.youtube.com/watch?v=E-LmEtxlbQY

 

Información sobre Orwell:

https://www.youtube.com/watch?v=Ql9yohBk7d4



Procedencia de las imágenes:

https://www.filmaffinity.com/es/film327123.html

https://www.amazon.es/1984-Contempor%C3%A1nea-CONTEMPORANEA-George-Orwell/dp/8499890946

https://www.perlego.com/es/book/2052772/homenaje-a-catalua-pdf



 

jueves, 25 de junio de 2026

WALLAPOP

En octubre de 2009 abrí este blog. Sigo al pie. Me gusta este formato tutti frutti, aunque, como ya he dicho tantas veces, se haya despoblado. Temo que un best seller no es. Y me niego a escribir naderías o a convertirlo en una red social más.

En esa fecha no tenía Facebook. Años después lo abrí. Básicamente, ponía los enlaces al blog. Llegué a tener ¡23 amigos!, de los que interaccionaban media docena, casi siempre con mensajes cortos o algún corazoncito. Lo cerré hace un año, creo recordar. No lo echo de menos.

Tengo una cuenta de Twitter (que ahora se llama X, pero todos seguimos llamando Twitter). Bueno, tengo dos: una con este nick, la originaria, y otra que abrí en el verano de 2020, con mi nombre, para hablar de mis libros y hacer algún que otro Umbral... Ahí lo mismo o casi: muy poca interacción , señoritas ligeras de ropas que solo hablan inglés, odiadores de todo tipo, anónimos analfabetos, conspiranoicos varios... He de decir que silencio y bloqueo y que no entro al trapo casi nunca. También es de justicia mencionar que intercambio mensajes con personas inteligentes de las que siempre hay que aprender. De momento seguiré.

Y Wallapop, que no es exactamente una red social. Abrí una cuenta hace algo más de un año. Tenía en casa muchas cosas que ya no usaba, mías y de familiares que ya no están y he ido guardando en el trastero. No ha ido mal, la verdad es que se han vendido muchas, no soy carero y prefiero hacer hueco. Me asombra que algunos objetos, que casi me daba vergüenza poner, eran una joya para algunos.

Recuerdo un MP3, que compró un padre para su hijo, friki de estas cosas, 8 €. Una mujer algo mayor que yo compró mi vieja máquina de escribir Olivetti Lettera 42 (en perfecto estado) porque iba buscando una que fuera igual a la que utilizó ella para aprender; estaba ilusionadísima, 25 €. También me deshice de mi máquina de fotos digital (95 €), que adquirió una joven a la que pareció un regalo. Lo mismo que la Olympus analógica, que llevaba en el trastero veinte años. Una fan de ese formato se la llevó muy feliz por 75 €. También algunos libros, de esos que ni has leído ni vas a leer nunca, pero que hay por ahí quien los busca.

También he comprado, algo menos. Vi una colección completa de Mozart que adquirí para mi pareja a una treintañera que se mudaba a 400 kilómetros y quería irse con lo mínimo. Varios libros han engrosado mi biblioteca, algunos imposibles de encontrar, otros simplemente por su precio y  unos pocos porque misteriosamente han desaparecido de mi biblioteca (mudanzas, préstamos a quien no devuelve...).

Lo del chat ya es otro nivel. Seré justo: el 90% de la gente es educadísima. Pero también está ese otro porcentaje, sin duda como fuera de esta aplicación. A algunos casi ni les entendía por su catastrófica ortografía y sintaxis, pero eso es perdonable, no conocemos las circunstancias ni procedencia de cada cual. Los hay que ni saludan, ni hola, ni adiós... Hay quien hace mil preguntas: peso exacto, medidas, pide más fotos, el año de una moneda...; correcto, lo hago, lo malo es que se lo doy y... el silencio. Otros se muestran interesadísimos, pero nunca acaban de hacer la compra y finalmente desaparecen. Hubo un tipo que protestó porque el reloj que quería medía 2 milímetros menos de lo que yo indicaba, pero tampoco quiso devolverlo; es más, lo vende por más dinero. De esos hay muchos: intentan comprar barato para vender más caro. También abundan los regateadores. El producto más caro que vendí era una pluma Mont Blanc nueva, cuesta más de 1000 € en tienda; la puse por 600 y me ofrecieron 299, 310, 414... Sí esas cifras existen y los hay que regatean medio euro. O quienes quieren que quedemos en Madrid para que se lo dé en mano (unas monedas, 8€) y así se ahorran el envío. Un italiano me contactó por una cazuela de hierro forjado: 23 €. Pues decía que 18 porque le cuesta el envío y que en la tienda la ha visto por 39. En mi ciudad me escribió una mujer para ofrecerme 15 y me la compraba ese mismo día ¡y en efectivo! Siempre pongo: precio no negociable, pero como si nada. Los que mas rabia me dan son los ausentes, los que se interesan por algo, dicen que lo van a comprar, pero pasa el tiempo y, al mes, te vuelven a preguntar y así un tiempo. A la segunda los bloqueo. Tampoco hay que obviar a los que te piden el teléfono (¡nunca hay que darlo!) o los que te dicen que te pagarán por Bizum (aún menos). Sé de uno que quería comprar un somier, pero decía no poder ir, de modo que mandaría a una amiga con una furgoneta y el pagaría por bizum por la noche. Esto... ¡bloqueo! Conviene mirar las valoraciones y reportar si es el caso. La plataforma me advirtió de dos supuestos compradores a los que había echado por prácticas fraudulentas.

Bueno, basta de rollos. Lo que acabo de escribir no es nada extraordinario, sino la sociedad en la que vivimos. La gente, por regla general, es buena y honrada, pero luego están esos, pocos, que hacen mucho ruido e incesante mal. Y están en Wallapop, en Twitter y en la panadería, intentando colarse. Me gusta ser confiado, pero evito ser un primo, no siempre lo consigo.



Procedencia de la imagen:

https://www.bluestacks.com/es/apps/shopping/wallapop-on-pc.html