Vistas de página en total

miércoles, 16 de septiembre de 2026

LOS ‘ENMEDIEROS’

Me invento la palabra, por supuesto. Se me ocurrió este verano, en las terrazas del Duomo de Milán. Allí, como en otro lugares, las hordas de turistas lo invadían todo. Bueno, matizo: ocupan el espacio de aquello que es obligatorio ver o donde es obligatorio haber ido. Porque si se sale del típico circuito y se visitan las iglesias (gratuitas) de los alrededores, la soledad es casi absoluta. Y, por cierto, no hay templo mediocre y en Italia no son pocas las iglesias.

Esas personas de las que hablaba en el párrafo anterior okupaban el rincón más característico para hacerse no una foto, sino lo que parecía un reportaje entero (maldito Instagram). Y, cuando ella había terminado de posar y poner morritos, se ponía él, la madre de ella, el sobrino, la cuñada y el perrito faldero. No un segundo, no: un buen rato. En medio, interrumpiendo, privando a los demás de esa localización.

Luego había que pasar por un sitio estrecho en el que, por supuesto, había un par de individuos caminando a paso de turista y deteniéndose en medio. Les indicas que quieres pasar y dicen “perdón” en algún idioma, pero no se apartan porque están haciendo una foto imprescindible.

Ya he dicho alguna vez que paseo todos los días a buen ritmo. Pero las aceras en algunos lugares son estrechas y mi volumen corporal (supero los 180 centímetros y los 80 kilos) parece hacerme invisible, pese a que visto de colorines, de modo que me aparto a riesgo de chocar con ellos. Me produce especial rabia esos que van en grupo en todo el ancho de la acera y no se aparta ni uno. O esos que, de repente, se detienen en medio, sacan el móvil y te hacen bajar a la carretera (otro lugar propiedad de los asilvestrados).

Hace dos días, siempre hay excepciones, en una de esas aceras estrechas, nos bajamos a la vez una joven y yo. Nos reímos, nos dimos mutuamente las gracias y me fui tan contento de que no todo esté perdido. Eso sí, solo cien metros más allá, un vehículo ocupaba media acera y yo pasaba justito entre él y la pared. Y, otros cincuenta metros delante, un cochazo la ocupaba en su totalidad; uno que por cierto casi me rebana el bigote en un paso de cebra en el que no paró porque igual su nena, que iba sin cinturón, llegaba tarde al cole. Es una variedad de los enmedieros. Y peligrosa, incivil. Al fin y al cabo, eso se arregla saliendo de casa cinco minutos antes.

Hoy tocaba desahogo. Estoy hasta el moño de esos tipos y tipas. Aunque, por supuesto, estoy dispuesto a aceptar que en no pocas ocasiones, el enmediero soy yo...



Procedencia de las imágenes (he de añadir que las personas que aparecen en ellas no están relacionadas con el texto anterior):

https://www.tripadvisor.es/AttractionProductReview-g187849-d28241196-Milan_Entrance_to_the_Duomo_Terraces_and_Dinner-Milan_Lombardy.html

https://www.protocolo.org/social/en-publico/andar-por-la-calle-respeto-y-educacion-el-via-publica-circular-por-la-derecha.html

lunes, 7 de septiembre de 2026

TRES LIBROS DE ALICIA GIMÉNEZ BARTLETT

Me gusta la autora. Este verano he leído tres libros suyos, dos de ellos de la inspectora Petra Delicado. Con ella (y Fermín Garzón) de protagonista ya he tenido varios encuentros. No sé cuántos, ocho tal vez. La he leído sin ningún orden, tampoco sabía al principio que era una serie (no una saga), de modo que entro en el pasado y el futuro como si nada. Por cierto, acaba de publicar el último.

Petra Delicado no hace honor a su apellido: es una policía intensa, que viene del mundo del Derecho y de dos fracasos matrimoniales. Es brusca y todo le afecta más de lo que debería, en el trabajo y en su vida privada. Garzón es más bien brutote, viudo, viene de un matrimonio insustancial y hace con la inspectora una pareja extraña y bienmal avenida. No me he equivocado al escribir.

He leído Día de perros y Nido vacío. Ambos me han parecido brillantes y en ambos, como en casi toda la novela negra, el verdadero tema es la sociedad presente y la condición humana en su grandeza y en sus mezquindades y maldades.

También he leído Donde nadie te encuentre, que no tiene nada que ver con los anteriores. Cuenta la historia de Teresa/Florencio, una persona a la que las circunstancias de la vida y la política conducen al maquis tras la Guerra Civil. El libro alterna una especie de diario de Teresa/Florencio con otra historia en la que un psiquiatra francés, ayudado por un periodista barcelonés, hacen lo posible por encontrarse con la que entonces llamaban la Pastora. Muy bien lo del diario y creo que bastante peor lo inventado, con personajes caricaturizados y situaciones entre poco creíbles e increíbles. Obtuvo el Premio Nadal en 2011. Pese a lo que no me gustó (o a lo mejor precisamente por eso), merece la pena, que cada cual se forme su opinión.



Procedencia de las imágenes: 

https://www.google.com/search?sca_esv=46f287d63f8c6f39&sxsrf=APpeQnsTRyl_IMtQhlTbpZPhajHXYuWqMw:1788793230609&udm=2&fbs=ABfTbFUDadgeu2mn4mYJ8iEZ1GUD2eAtgBw9VhsyegS-O9IQIH9kya2Sa1nELj2VtvqiKyBmceZeLhoBDnsLr5Yy0pcHH1lnIgEznOiFHQshXSLdQ2J-9bQGmYFwojEg41Uu4NnrMAOjsJhWIuXtw0ghR08EhhbhfyBbK3Wjrt6_OGsMLPJsoqEE8F58E24EgS1kHh_dYCBpV2EVqV609by7ZEvDZl0IGw&q=nido+vac%C3%ADo+alicia&sa=X&ved=2ahUKEwjnytiI3tyWAxU5VUEAHYfsG3EQtKgLegQILBAB&biw=1366&bih=607&dpr=1#sv=CAMSURoyKhBlLXdlblpPem11UVVKaFBNMg53ZW5aT3ptdVFVSmhQTToOSkFQczZURnRrVVpwd00gBCoXCgFzEhBlLXdlblpPem11UVVKaFBNGAEwARgHIJf7qfsOSggQARgBIAEoAQ

https://www.elcorteingles.es/libros/A50768205-dia-de-perros-tapa-blanda-con-solapas-tapa-blanda/?utm_medium=cpc&utm_source=google&utm_campaign=eci_cyo_cyol_gads_sem_libros_20260301-20260831_pla_perf_64095&utm_content=na&utm_term=na&gclsrc=aw.ds&gad_source=1&gad_campaignid=19973635867&gbraid=0AAAAADeqBS06Yli6Tl_SXRmTIdjK08AIV&gclid=CjwKCAjwwfnUBhAtEiwAfQpAYrHGA4QpCEFoiW9WRVer0YbK-Vk3wyTQfshdehycbbMoMr--VOjVAxoCJG4QAvD_BwE

https://www.amazon.es/Donde-nadie-encuentre-Volumen-independiente-ebook/dp/B006GHB5X2




domingo, 30 de agosto de 2026

KANT CON CACAS DE PERRO

Hoy toca turra. Ya que no tenéis mucho interés por mis estampas urbanas, voy a hablar de Kant, que es algo que interesa al universo.

Con cacas de perro.

Todos los días salgo a dar un paseo de al menos media hora (razones de salud, mis lumbares está reguleras). Y, en el transcurso me encuentro muchas personas con sus perrillos y perrazos, especialmente en el parque que hay junto a mi casa. También veo restos del paso de esos peludos en forma de mierdas. Los veo, pero hay personas ciegas que las pisan, qué decir de los que van en silla de ruedas.

Vamos con Kant. Decía el prusiano que las acciones pueden ser contrarias al deber, conformes al deber o por deber. En nuestro caso, las contrarias al deber consistirían en dejar la plasta de perro allá donde este tenga a bien depositarla, es decir, incivismo. Recoger las heces sería lo debido, pero aquí hay dos variantes. Si las recogen porque pueden multarles o afearles la conducta, entonces la acción es conforme al deber. Sin embargo, quien recoge la mierda perruna sin mirar sin hay vecinos, guardias o similares, simplemente porque es lo correcto, esos actúan por deber. La verdad es que son muchos, casi todos, los veo con su bolsa desde lejos, se agachan sin mirar a su alrededor, saben que es lo correcto, independientemente de la recompensa o el castigo. Es decir, lo hacen porque hay que hacerlo, no para algo o para evitar algo.

Insisto: son más. Los ciudadanos que cumplen normas; lo malo es que hay un porcentaje que, siendo pequeño, hace un gran daño a la convivencia.

Ale, otro día más. Por cierto, esto lo podéis ampliar en la Fundamentación de la metafísica de las costumbres, mucho mejor que los últimos premios de esa editorial planetaria.



Procedencia de las imágenes: 

https://satisfaction.es/blog/como-saber-si-la-caca-del-perro-esta-bien/

https://www.akal.com/libro/fundamentacion-de-la-metafisica-de-las-costumbres_53738/

 

martes, 18 de agosto de 2026

viernes, 14 de agosto de 2026

GRITOS

Me asomo a la terraza. Niños y algún que otro adulto juegan al fútbol. Gritan.

Al otro lado de la casa, al abrir las ventanas, se puede escuchar perfectamente a un tipo que habla por teléfono. A gritos. No me entero de nada porque es un idIoma que no entiendo. Parece enfadado y grita.

Porque la gente grita cuando está enfadada. Cuando está muy contenta también grita. Grita en el fútbol, en cualquier grada de muchísimos deportes.

El personal va de fiesta y, feliz como está por ello, grita. Cuando vuelve a altas horas de la madrugada sigue gritando, seguramente para contagiar a los tristes que dormíamos en el mientras tanto.

Algunos antropoides gritan a sus parejas. Horrible.

Voy en el metro y siempre hay quien grita sus productos o sus predicaciones.

Enciendo la radio, la tele. Gritan. Creen que eso les da un plus de razón, sin percibir que lo que muestran es grosería y estupidez a gritos, mal disfraz para tanta estulticia.

Buena parte de los autodenominados influencers (youtubers y demás fauna) gritan sus pretendidas influencias. Solo escucho a un físico de Valdepeñas y a un farmacéutico que desmonta bulos anticientíficos. Y no solo porque no gritan.

En un recital de poesía la gente no grita. En la lectura sosegada de una buena novela tampoco. En la intimidad del desayuno no se grita.

Me gusta la gente que no grita.



Procedencia de la imagen: 

https://www.scienceofnoise.net/5-gritos-que-ponen-los-pelos-de-punta-segun-science-of-noise/

martes, 4 de agosto de 2026

ESTAMPAS URBANAS 2


"...transmitiendo mi deseo de sentarme

una vez más en tu mesa".


Jaroslav Seifert: Breve antología