A este agnóstico (respetuoso) le dejan frío las manifestaciones folclóricas de Semana Santa. No debemos confundirlas con las genuinas creencias, con la religiosidad más pura y menos ostentosa.
Este agnóstico (respetuoso) va a ir a Sagunto, tal vez ya está. Pero no visitará las procesiones cuyos cofrades impiden que las mujeres puedan hacer lo mismo (¡lo mismo!) en nombre de la tradición.
Este agnóstico (respetuoso) come torrijas, ve las películas que nos ponen estos días y recuerda sus días de infancia, cuando era imposible ver otras, cuando en la radio estaba vetada la música ligera, cuando los bares cerraban o no servían carne. Las ve de nuevo y le gustan, la que más Espartaco.
Este agnóstico (respetuoso) siente aprecio por los cristianos de verdad y desprecia a los que lo son a tiempo parcial, a los que necesitan demostrarse estos días (y en Navidad) que son buenas personas: no lo son.
A este agnóstico (respetuoso) le gusta asomarse a la calle y contemplar la quietud, el poco tráfico, la lentitud y la placidez de una ciudad medio vacía.
Este agnóstico (respetuoso) se emociona con la versión que hizo Serrat del poema de Machado. Incluyo el enlace y algunas versiones estupendas: