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lunes, 1 de febrero de 2010

BOLUDECES II: LA FE Y EL ABSOLUTO

En Castelo, uno de esos barrios de Venecia que casi no visitan los turistas, puedes encontrarte con estampas como una colada de ropa interior puesta a secar sobre el canal o ésta que utilizo hoy. Se ve una sede (¿se dice así?) del partido “Refundación Comunista” al lado de un Sagrado Corazón. Para los que no lo sepan, este partido surgió de las cenizas del PCI (Partido Comunista de Italia), cuando decidió hacerse socialdemócrata y rebautizarse como Partito Democratico della Sinistra. Los “duros” del PCI fundaron RC, que es un partido de corte prosoviético ahora que ni siquiera hay soviéticos.


Curioso, porque ser prosoviético sin soviéticos es como decir hoy” ¡Viva Franco!”: anacrónico y apolillado. Nostálgico; tal vez algo peor.

Encontrarse esa sede al lado de un Cristo sólo parece contradictorio. No lo es. Menos aún en Italia, donde el PCI y la religión han representado distintas formas de fe. Y, en algún caso, también la peligrosa tentación de lo absoluto, que es una deriva de toda creencia que excluye disidencias, discrepancias y heterodoxias. Una peligrosa seducción, droga dura.

De todos modos, no es éste el caso. Por eso la foto aparece en esta categoría (Boludeces) desprovista de un análisis filosófico o teológico que no procede.

Alguien pasará por delante, cada día, y no verá conflicto alguno. Se santiguará delante del icono religioso, atravesará el umbral y levantará el puño. Lo que toca.

Obsérvese, por último, que esta sede pertenece, según reza el cartel de la puerta a “Sez. 7 Martiri”. Mártires: delirante, impagable.

11 comentarios:

  1. No me atreveré yo a decir que sea contradictoria la imagen, sobre todo porque es un hecho incontestable, pero, ciertamente, es una apología de lo ecléctico, de la postmodernidad y todo un manifiesto dadaísta. Joé, vaya mix. Eso sí, hay una confluencia de todos los elementos de la fotico: mártires los ha habido en uno y otro lado. Impagable, desde luego, toda una tesis sobre la naturaleza humana. Ya te digo.

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  2. Me gustó el rincón. Estoy harto de los "pienseadores" que de inmediato catalogan, prohiben y obligan a pensar (piensear) de un determinado modo. No veo la contradicción. Y sí tengo conocimiento de los mártires, cierto, los que estuvieron dispuestos a morir por una causa. No comparto esta determinación, pero son infinitamente mejores que los que están dispuestos a matar por ella. Y luego están los que están dispuestos a matar y a morir. No sé si son peores.

    En todo caso, sí, es una tesis sobre la naturaleza humana, y sobre la historia de Occidente. Y sobre la normalidad.

    Coged un avión a Venecia. La primera vez, ya se sabe, "turistead" lo necesario. La segunda, vagabundead por calles y canales ("flâner", dicen los franceses con un verbo preciso). Hay vida corriente y merece la pena pasear despacio.

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  3. Yo tampoco veo la contradicción; Italia es un país extaño, de contradicciones continuas, de falsas apariencias, de burocratismo exagerado, y viviendo se aprende a aceptar cotidianamente extrañezas de a naturaleza humana, precisas imprecisiones e impecisiones muy precisas, habituales. Y sí, hay que callejear en Venecia, y observar atentamente la vida cotidiana tan "anormal". Hace algunos años conocimos a una familia de venecianos doc que para poder salir de viaje cargaban en la barca todos los bártulos, llegaban al aparcamiento, cargaban la caravana y después otro transbordador hasta tierra firme. Magnífico, y además estaban encantados. Todo era tan "normal" que caía en la comicidad. Vida corriente.
    Brixia

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  4. No puedo añadir nada a lo que dice Brixia, que lo conoce bien porque vive allí. A los visitantes ocasionales nos pasa lo mismo: es un país brillante que esconde no pocas miserias (en eso último, como todos; en lo de brillante, no tantos). Lo anormal se convierte en normal en Italia, pero en Venecia llega a su paroxismo porque esta ciudad es la anormalidad absoluta que existe, como en el poema ("vivo sin vivir en mí"). Es la belleza de la contradicción, la belleza más triste y más bizantina, más anacrónica, más universal.

    Por eso, lo de la foto no causa sorpresa ni escándalo: es lo que sólo allí es posible.

    Leí hace años que los continuos cambios de gobierno habían hecho que Italia funcionase al margen de sus gobernantes, y que la ausencia de gobierno era lo mejor que podía pasarle al país. ¿Nos extrañan, por lo tanto, estas estampas de la vida cotidiana?

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  5. Aprovecho la ocasión para recomendar las novelas de Donna Leon, todas ambientadas en Venecia, en la que un comisario local resuelve casos que sólo allí pueden tener lugar.

    Y una curiosidad: la autora no permite que se traduzcan al italiano porque quiere mantener la intimindad. Es de EEUU, pero vive allí. No os las perdais.

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  6. Me estoy viendo todos los episios que la televisión alemana hizo basados en sus novelas. Me los saboreo mientras ataco montañas de ropa que planchar, y me encantan. Por cierto que Alvise es un nombre absolutamente veneciano, que no existe mas que aqui. Es uno de los pocos casos en que la versión filmada me gusta tanto como las novelas.
    Y sí, en Italia nunca han sido publicadas. La autora porqué quiere mantener la intimidad?
    Come direbbe un italiano: booohhh...!!!

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  7. He visto alguno de los episodios. A mí, personalmente, me dejan frío. El interés con que leo las novelas no aparece por ningún lado en la serie. No me gustan los personajes, muy caricaturizados, nada realistas. En las novelas casi los conoces, son verosímiles, pero en la serie -salvo el comisario- son puro tebeo. Alvise es tonto del culo, no uno de esos tontos molestos que hacen más daño que los malos (porque lo son a tiempo completo), sino bobo, sinsustancia, aplatanado.

    De todos modos, gran idea la de planchar al mismo tiempo que se ve algo en la tele. Alguna arruga se queda, pero no se hace tan pesado. Yo también lo hago, con pelis que ya he visto, con documentales.

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  8. Bueno, bueno, eso de que los "prosoviéticos" no existen y que lo de "¡Viva Franco!" es algo apolillado, está por ver. Seguro que gritas ¡Viva Franco! y alguien te responde ¡Viva! con energía y convicción. Los conocemos todos: sabemos que periódicos leen, que emisoras escuchan y a quiénes votan. Y supongo que seguirán existiendo prosoviéticos, aunque ya no existe la Unión Soviética; eso es lo de menos.
    Con respecto a Venecia, ¡Vive Dios que he de volver! Antes de ir no me atraía nada: me parecía un pastelazo romántico y turístico. Pero flipé tanto que todavía no me la he podido quitar del pensamiento. De momento, ya me he comprometido a leer "Los papeles de Aspern".

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  9. Ya, ya, querido Signos, si eso es lo malo: que los prosoviéticos existen, y los franquistas. Y si te descuidas hasta los nostálgicos de Don Pelayo. Porque los de Francesc de Vinatea, Sabino Arana y demás ahí andan. Nostálgicos del paraíso perdido. Más les valdría mirar alrededor.

    El adjetivo para describir Venecia es exactamente ese: flipante. Poco literario, pero muy expresico. Yo también volveré. Creo que será la séptima. Siempre me gusta.

    Tomo nota de "Los papeles de Aspern", que no conozco.

    Y una curiosidad, el icono con que aparecen mis comentarios es de ese mismo barrio, en una calle sin mucha historia. Pero alguien leyendo en medio de Venecia... Maravilloso. Lo hice mío en cuanto lo vi.

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  10. No disimules, CrisCrac, tú eres más de Francesc de Vinatea, que se te resbalan las lágrimas al pasar cerca, en cuatribarrada caída por la mejilla, com cal.

    Y yo mejor me callo, que es oír Don Pelayo y se me pone cara de Reconquista. Lo de Refundación lo que sea hay que considerarlo. Incluso si hay que refundar al Atlético de Madrid.

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