domingo, 2 de diciembre de 2018

TEORÍA DE ALGUNOS NÚMEROS



Leo espantosas noticias sobre parejas que se llevan mal y acaban en lo peor y pienso que en una relación afectiva 1+1 deben sumar siempre 3. El uno, la otra (o los otros, las unas) y lo que han creado entre ambos. En muchas ocasiones la suma da 1,5 o 1 un cachito minúsculo del otro. Lo difícil es conservar y crear a la vez. Lo otro es un repugnante acontecimiento impropio de personas.

Veo que algunas de esas personas conservan la entereza pese a los reveses de la vida. Siempre me ha llamado la atención que haya números enteros. Pero claro, es que también hay fracciones, igual que esas personas que no lo son del todo (por culpa casi siempre de congéneres). Si tiramos de imaginarios tenemos todo el arte, la fantasía y el escaso asiento en la realidad.

Los irracionales son los peores. No los números, claro, los hombres. Los números siempre son amigables, aunque su amistad sea exigente. Por culpa de los (seres) irracionales muchos humanos están quebrados, son ceros a la izquierda, se les divide infinitamente, tienden a cero, limitan con ese número.

Me gustan ciertos números más que otros. Me gusta el 13, que coincide con fechas gozosas para mí. Sí, ya conozco la superstición, pero es eso: superstición; sólo es malo sentarse 13 a la mesa si únicamente hay comida o sitio para 12.

Me gustan los impares, el 7 sobre todo. Sin razón aparente, a no ser que el freudiano numerológico venga a hacer un análisis de urgencia. De entre los pares me gusta el 6; el compañía del 9 tiene su morbo, matemático y de lo otro.

Me maravillan los números primos, cuyo nombre me hacía gracia en edad escolar: esas rarezas infinitas que sólo son divisibles por sí mismos y por la unidad. Creo que sufren bullying por los números gregarios, que son los pares, sus pares, que llaman nones a los que no son de los suyos (si eso no es acoso que venga Euclides y lo vea). De hecho sólo hay un número par primo: el 2.

El 10 tiene prestigio. Pitagórico y futbolístico, académico, admirativo. Pero es par y eso es un agravante.

El 1 posee atrevimiento, cierto egoísmo, representa la moral del señor y el vértigo de la soledad. Por eso pasamos al 2, hace frío ahí fuera, el 2 tiene hombros para reclinar la cabeza y palabras que prolongan las nuestras. A veces es también el 3, como decía al principio, siempre 3, impar, añade algo, crea; el 3 es crecimiento, voluntad de ser, poder, hacer.

Nunca restar, nunca menos. Las operaciones estimulantes son la potencia, la suma, la multiplicación. No los límites, nunca irse por la tangente. Mejor buscar la perfección zen de la esfera.

O buscar la raíz, no la raíz cuadrada: la otra. Pero eso ya es filosofía, otra historia.



Procedencia de las imágenes:
https://www.wengo.es/tarot-videncia/blog/numerologia/568-los-numeros-y-la-numerologia
https://yucatancultura.com/comics/una-busqueda-epica-de-la-verdad-bertrand-russell-en-logicomix/

(Por cierto, recomiendo pinchar en el segundo link, interesantísimo).

7 comentarios:

  1. Una entrada original y muy bien llevada. No estoy de acuerdo en que "nunca menos", a veces el menos es muy necesario, por lo demás creo que coincido bastante: me gustan los impares, el que más el 13 seguido del 3. Los pares no me gustan nada, me parece blandos, sin personalidad, lo que es una tontería, una manía mía, pero es lo que hay. Ese párrafo que empieza con Los irracionales... es para enmarcar.

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    1. Muchísimas gracias, Hécuba. Los números son mucho más que matemáticas para que los adolescentes sufran. Mi escaso y epidérmico conocimiento indica que son la abstracción más poderosa y la creación más importante del ser humano (junto con el arte).

      Con "nunca menos" me refiero a que no se empeñezca a nadie; naturalmente no a menos objetos, menos artificios.

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  2. Te ha quedado muy numérico el post. A mí también me gustan los impares, el 5 es mi favorito. Cuando estaba en infantil me costó mucho aprenderlo a hacer, un día llegué a casa con la oreja morada de los tirones que soporté de la maestra por no saberlo hacer, en fin, cosas de aquella época. Luego siempre lo he tenido en la lista del cole. Es mi mes de nacimiento. En mi vida hay muchas cosas ligadas a ese número.
    El único número par que me gusta es el 6.

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    1. Los números, dicen, tienen magia. Lo malo es que algunos exageran y los convierten en portadores de lo que no son. Y ya son lo suficientemente maravillosos.

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    2. Llevaba un tiempo dando numéricas vueltas a la cabeza. Me alegro de que tenga eco y respuesta porque nunca se sabe cuántos, qué número de respuestas, de visitas. Espero que sean impares. Y, si es posible, números primos.

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  3. Yo, que soy sinestésico perdido, veo que los números tienen colores (el nueve es amarillo y azul el 5), sonido (agudo el 3 y sordo el 8) y sabores (húmedo el 1, rojopicante el 6). Algunos me resultan antipáticos, otros afines y los hay que me son indiferentes. En conjunto y operando me resultaron generalmente hostiles, pero recuerdo también que cuando solventaba con bien algún ejercicio era un placer inmenso.

    Por otra parte...

    "Numerao, numerao
    Viva la numeración
    Quien ha visto matrimonio
    Sin correr amonestación
    (…)
    Pavo real uu
    Pavo real uu
    Pavo real uu
    Pavo real uu
    (…)
    Chevere, chevere
    Chevere, chevere
    Chevere, chevere
    Chevere, chevere"

    José Luis Rodríguez, El Puma.

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    1. Ya me olía yo que tú eras numeral y transoceánico...

      Míralos con cariño, que tienen encanto (sobre todo los impares y los primos).

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