Vistas de página en total

jueves, 29 de marzo de 2018

BOLUDECES XXIII: ENCONTRADO/PERDIDO


Si yo fuese más diestro para los idiomas de lo que soy, aún disfrutaría más de lo que me voy encontrando cundo viajo. Hay juegos de palabras, paradojas, falsos amigos, etc., que me hacen sonreír o pensar.

Hace unos días estuve en Toulouse (que recomiendo, así como las cercanas Albi y Carcassonne). En la estación de tren había este cartel que fotografié. Nosotros, los españoles, perdemos los objetos. Pertenecen a la categoría del “mío”: soy yo quien lo pierde. Al parecer, lo mismo les ocurre a los británicos (lost).

Sin embargo, en Francia, en el momento en que alguien recoge el objeto pasa a ser trouvé y no perdu. Que sea encontrado tiene sentido; lo que no tiene tanto es que un objeto hallado siga siendo perdido para nosotros, ya no está perdido, pese a lo cual lo seguimos llamando así, con un desafecto desdeñoso. Será por eso por lo que -según he leído- en España no suelen reclamarse esos objetos, que pasan definitivamente a la categoría de “perdidos” en lugar de a la gozosa de “encontrados”.

lunes, 19 de marzo de 2018

SENTIDO COMÚN, FILOSOFÍA Y CIENCIA


“El sentido común no está invitado al mundo cuántico”. He leído hace poco esta frase en el estupendo libro de divulgación Física y berenjenas, de Andrés Gomberoff.

La Física no es accesible a partir de cierto nivel al lego. No es intuitiva.

Tampoco la Filosofía, mi especialidad. Hay una filosofía de la vida, una filosofía de la empresa, una filosofía de lo que sea. Luego está la Filosofía. También es una disciplina académica no accesible a todos, para especialistas. Por supuesto, no es de sentido común. Hace falta cierto esfuerzo, pero tampoco ser un superhombre/mujer.

Gran parte de ella es contraria al sentido común. En esto se parece a la ciencia.

Porque la Filosofía está próxima a la Ciencia. Debe ser honrada, modesta y falsable. La Ciencia, además, es predictiva y puede ser matematizada.

La Filosofía no está próxima al espiritismo, la quiromancia o la adivinación. Está más cerca de la Astrofísica que de la Astrología.

No cree en milagros. No cree.


Procedencia de las imágenes:
https://www.megustaleer.com/libro/fisica-y-berenjenas/CL25925
http://revistaexactamente.exactas.uba.ar/category/archives/58/

viernes, 9 de marzo de 2018

VERDE

Los que me conocen tienen conmigo un cachondeo recurrente respecto a este color. El color verde no es precisamente un amigo del alma para mí.

Matizaré.

Un día de julio de 198… terminé ese secuestro legal que llamaban servicio militar obligatorio (vulgarmente, la mili). Devolví todo el vestuario prestado y el arma reglamentaria. Fue un momento feliz, más por el arma, que siempre odié y temí.

Salí del cuartel y prometí no volver a vestirme de verde. Han pasado muchos años, no he tenido desde entonces nada en el armario de ese color, si exceptuamos unas rayas en la camisa y unos gayumbos que me parecieron más azules en la tienda que en casa.

Nada tengo contra los militares profesionales, vaya eso por delante, que hacen su trabajo. Simplemente, lo pasé mal y la indumentaria verde me recuerda meses muy malos que podía haber dedicado a otra cosa.

Pero, insisto, ningún rencor colectivo. Tampoco a la Benemérita, que me ha multado tres veces (dos de ellas con razón, la otra creo que no), pero que me ha sacado de un par de apuros en la carretera con amabilidad y eficacia. No soy de los teme su aparición y espero toparme algún día con el picoleto Bevilacqua.

El verde me gusta en el plato, con excepción de las crucíferas (coles, brócoli…, esas cosas repugnantes). Me gustan mucho las alcachofas, espárragos, todo tipo de lechugas, guisantes, pimientos... No soy vegetariano, pero me tira la cosa de las hierbas de comer. De las otras hierbas no uso: ese verde para quien le guste.

Una vez vino una amiga a cenar a casa. Llevaba una gabardina verde, preciosa (la gabardina, también ella). Le dije que en mi casa me como todo lo verde. No sé si lo entendió. Ha vuelto poco. Cenamos varios amigos; a ella no me la comí.

Vivo en ciudad, precisamente porque creo que al campo hay que dejarlo en paz. Me gusta salir y encontrarme el silencio. Me gustan los trigales (verdísimos) en primavera. Me tranquiliza el paisaje de prados infinitos del norte de España.

Me asomo de vez en cuando a unos ojos verdes; a ella le gusta y a mí aún más.


Para A., naturalmente.

Procedencia de las imágenes:
http://teoriadelcolorlimon.blogspot.com.es/
https://pokec.azet.sk/klub/modre-a-zelene-oci

sábado, 3 de marzo de 2018

RELATO PREPOSICIONAL COPULATIVO


Estoy en edad de desguace más que de otra cosa. Pese a ello, una noche trabé conocimiento con una incauta. Le propuse ir A mi casa.

ANTE semejante perspectiva, ella (miope, supongo) aceptó resuelta y pizpireta.

BAJO ningún concepto, me dijo, debes pensar que esto es para siempre.

Ya puestos en materia, se me ocurrió sugerir que la próxima vez lo hiciéramos CON alguien más. Ahí llegó la bofetada. Merecidísima. CONTRA ella nada pude objetar.

A partir DE ahí nada salió bien. DESDE entonces me prometo ser silencioso EN el amor y hablar sólo cuando me pregunten. ENTRE nosotros, lo mejor.

HACIA las cuatro de la mañana la tormenta escampó y pudimos dormir. O era una tregua, pero al menos duraría HASTA la hora del desayuno. PARA conseguirlo tuve que pedir perdón en varios idiomas. POR consiguiente, y gracias a la conjunción de los astros, pudimos tomar un café juntos y en paz no exenta de tensiones.

SEGÚN ella, me había pasado. Ni le van los tríos ni era el momento. Lo admito. Mejor que hubiera permanecido SIN hablar, sólo caricias, besos, eso que hacen los amantes mientras se conocen y se exploran. SOBRE todo hay que cuidar las formas, respetar a la pareja, ir despacio.

TRAS aquello, parecía que todo volvería a ser como al principio de la noche, que pasaríamos de las preposiciones a los verbos copulativos.

Me pidió una toalla limpia y entró en el cuarto de aseo para darse una ducha. Llamé a la puerta; ya se estaba secando y también yo me duché. Cuando salí se había marchado.


´



Procedencia de las imágenes: 
https://i.pinimg.com/736x/64/ce/3a/64ce3af679a6681e31ddb85a0327949b--santos-drawings.jpg
https://tripledobleudenuevoleon.wordpress.com/2015/02/15/preposiciones/

domingo, 25 de febrero de 2018

LA CULPA FUE DEL CHA CHA CHA


Estoy leyendo el post de CRISCRACTAL sobre las rutinas al llegar a casa. Las mías son parecidas, como las de casi todos. Yo soy más meticuloso, un poco TOC. Doy una vuelta a la llave en la cerradura y dejo el llavero general y del coche en un cuenco al efecto. Allí deposito también la cartera, los auriculares y el teléfono móvil. Cuando me acuesto doy la segunda vuelta a la llave. Y después compruebo la calefacción, las luces, las regletas; preparo la mesa para el desayuno, bajo las persianas…

No obstante, me doy cuenta de que voy moderando mis manías. Creo que en algún momento oscuro de mi vida me refugié en un orden algo obsesivo que me ayudaba a estar a salvo en el desorden incontrolable de alrededor. Ya no es así, seguramente porque, como decía Marco Aurelio, “suprime el ‘se me ha herido’ y suprimirás la herida”.

De modo que a menudo me sorprendo en un error de orden, en un libro fuera de sitio, en la especias (que hace tiempo perdieron su orden alfabético). Mi carácter natural es prusiano tirando a absolutamente prusiano por la parte de Prusia oriental (Otto von Bismack dixit). Pero me sobrepongo.

Y cada vez me importa menos. No sé de quién es la culpa. O sí. 





Procedencia de las imágenes:
http://www.siquia.com/2013/06/de-las-manias-al-trastorno-obsesivo-compulsivo/
https://www.alamy.es/foto-otto-von-bismarck-1870-vanity-fair-caricatura-del-estadista-de-prusia-y-el-primer-canciller-del-imperio-aleman-8266790.html

sábado, 17 de febrero de 2018

NO LEER

No leer es contrario a la naturaleza de este humano.

Este humano lee a diario desde que recuerda.

Este humano lee poco últimamente por razones que no vienen al caso (algunas son esas de las que ya he hablado: saturación de trabajo; otras son más gozosas). El tiempo no se estira.

Este humano echa de menos más tiempo, más calma y sosiego. Va a resultar, tras algún post anterior, que necesito alguna aportación zen en mi vida. No lo descarto.

Este humano anhela la invención del sintiempo, ese espacio metafísico a medio camino entre Matrix y la eternidad.

Muchos años, cuando llega el final de diciembre, hago una lista de los libros leídos. Los poco más de treinta títulos de 2017 casi me dan vergüenza. Así que los habituales perdonarán mi voluntario olvido esta vez. Pero tampoco me voy a proponer improbables. Entre que no se puede o que las prioridades vitales son otras, esto es lo que hay. Lo importante es el conocimiento (de ambos). Si no hay que leer o se lee menos, pues sin disculparse (este post no lo es) y sin ir de puretas por la vida.

En todo caso, hedonismo al canto.

Estoy terminando el excelente Clásicos para la vida, de Nuccio Ordine, hoy llego a la última recomendación. Tengo en el salón un libro de pensamientos de Marco Aurelio y un sugerente título japonés me llama a diario. Será muy pronto.

Lo demás puede esperar.



Procedencia de las imágenes:
http://www.sinembargo.mx/07-06-2013/644000
https://laestanteriadecho.blogspot.com.es/2017/05/hozuki-la-libreria-de-mitsuko.html