Vistas de página en total

sábado, 18 de julio de 2026

JULIO LECTOR

Todo no va a ser fútbol. He visto algo, sobre todo porque estaba con familia y unas risas en compañía siempre vienen bien. Pero tengo ganas de que acabe la murga balompédica omnipresente. Y que gane España, por supuesto, que tampoco soy el cenizo oficial.

He estado en la costa. Madrugo mucho, a la playa a pasear y vuelta a casa. Cuando regreso, aún hay gente en la cama, como mucho desayunando. Por la tarde, a partir de las 8, vuelvo. Solo camino. Tomar el sol no me apetece lo más mínimo.

Y, entre tanto, leo. Sobre todo, leo. Así que esta quincena he leído como un descosido. Tenía ganas, porque he tenido problemas de sequedad en los ojos y por la noche me era imposible leer antes de dormir, como es mi costumbre.

He leído tres de libros autopublicados. Uno de ellos es Los hijos rotos: historia de una manipulación, de Laura Pérez Caballero. Recomiendo a esta escritora asturiana. He leído algunos libros suyos, tiene fuerza, pulso y sabe desarrollar la historia. Estoy hablando de género policiaco, sé que escribe sobre otros temas, pero solo he leído thrillers. Seguidla, al final pongo el enlace.

El segundo... Casi prefiero no nombrarlo. Ya, en la dedicatoria, tiene dos faltas de ortografía. Es una historia de pasión y conspiración, qué novedad. Tiene ínfulas, pero al autor le falta más de un hervor literario y bastante modestia. Lo raro es que lo haya terminado. Aunque no me ha gustado nada, no diré su nombre. Al final, todos merecemos un respeto.

Casi puedo decir lo mismo del tercero. Levemente mejor, pero inverosímil historia de empresa y psicosis, con personajes que no me creo en la página diez. Debe ser por el calor, pero también lo terminé.

Sí acabé De mujeres con hombres, de Richard Ford. Lo tenía aparcado desde hacía meses, no sé por qué. Ford es un autor extraordinario y su prosa parece que cuenta vidas sencillas. Parece. Es de los que dejan huella. También debéis leer Canadá.

Y, el mejor, La defensa de Madrid, de Manuel Chaves Nogales. Hace muchos años que quería leer a este periodista. Muy bien escrito, cuenta la historia de la defensa de la capital (nada más comenzar la Guerra Civil) por el general Miaja, casi sin medios y abandonado por el gobierno. Además, hoy que se cumplen 90 años del inicio del Alzamiento, conviene leer a los que saben y dejarnos de chorradas estériles y de eslóganes prefabricados. Seguiré leyendo a Chaves Nogales.

Ahora estoy con la trilogía Berlin, de Jason Lutes.

Que todo no es fútbol en este verano. Esto sí, buscando un temperatura adecuada, que vaya caloret.

 

 

https://www.amazon.es/LOS-HIJOS-ROTOS-Historia-manipulaci%C3%B3n-ebook/dp/B0H6JXBFMG/?_encoding=UTF8&pd_rd_w=R47RD&content-id=amzn1.sym.2e013064-00e7-4cb0-b270-265d280aa481&pf_rd_p=2e013064-00e7-4cb0-b270-265d280aa481&pf_rd_r=261-9754444-0725109&pd_rd_wg=UHcVy&pd_rd_r=9b0fc31d-2163-404f-b6ab-208ae5c769eb


Procedencia de la imagen:

https://www.google.com/search?sca_esv=d913da179c706238&sxsrf=APpeQnuyy8YEF-rHLxdzQttKom6KannWtQ:1784404889423&udm=2&fbs=ABfTbFUDadgeu2mn4mYJ8iEZ1GUDd8ABuXxNzQEi57SWOuuPdRxYc1FnvMrXxViP5DgoOrytThWwI2mhACQtx-UFCXgCqAm2jZvjPt7e6kqRP-D6nIxV8C_CEnH4V5xFJl95oByTg3pnQ_kiZw9c88iZ8Y34eQ2b63KAbb4XhwMhDTEuVXOwdh1_wvkXtD09gsKtQ9ib3AGnOjmy2Tw8Ip3u3e3kCmcjzA&q=la+defensa+de+madrid+chaves&sa=X&ved=2ahUKEwiC48acgt2VAxWJxwIHHSDGLZUQtKgLegQIERAB&biw=1366&bih=607&dpr=1#sv=CAMSURoyKhBlLXBzZUQ1bTZnUTRjSkJNMg5wc2VENW02Z1E0Y0pCTToOTVF3OEt3WkRVRFZhVU0gBCoXCgFzEhBlLXBzZUQ1bTZnUTRjSkJNGAEwARgHIJTU97YLSggQARgBIAEoAQ

miércoles, 1 de julio de 2026

ORWELL

Acabo de ver la película documental Orwell: 2+2=5 (Raoul Peck, 2025). Curiosamente, ha coincidido con el cumpleaños del escritor, que nació un 25 de junio de 1903 en la India, cuando era una colonia británica. Murió antes de cumplir los 47, qué injusticia.

¿Me ha gustado? Sí, pese a que no soy un fan del género documental. Alterna fragmentos de su vida (narrados, interpretados) con otros de las películas que se han hecho a partir de sus obras (sobre todo 1984, también Rebelión en la granja) y aplicaciones a las grandes ideologías totalitarias del siglo XX.

Bien es cierto que Orwell estaba pensado en el totalitarismo soviético. No hay más que leer Rebelión en la granja para ver que Stalin y Napoleón son lo mismo. No obstante, muchos, demasiados napoleones han poblado el siglo XX y no parece que en el XXI la cosa mengüe... Solo que ahora el control es más sutil, tecnológico. Ayer hablaba con un amigo y le decía que el gran triunfo de esas ideologías totalitarias es haber convencido a tanta gente para votar contra sus propios intereses. Intereses de clase, claro que sí.

Repaso las obras de Orwell que he leído (las dos citadas y Homenaje a Cataluña); efectivamente, al menos en estas tres, el tema es la denuncia y la lucha contra el totalitarismo y la manipulación. Orwell es consciente de que las justísimas revueltas y revoluciones han sido traicionadas y que, tal vez sea la condición humana, en nombre del pueblo se han cometido (se van a cometer) las mayores atrocidades. Cuidado con esas palabras: pueblo, libertad, democracia, patria... Son importantes, esenciales, pero hay que precisar exactamente qué significan, no vaya a ser que el espejismo de la grandilocuencia esconda cosas menos agradables. Sobre todo, mucho cuidado con quienes las pronuncian con mayúsculas.

Si nadie me cree, que lea sobre el POUM y Andreu Nin, un desaparecido en la Guerra Civil Española, seguramente a manos de los servicios secretos soviéticos y cuyo cadáver sigue sin hallarse; se cree que fue liquidado en Alcalá de Henares. Uno de tantos, un incómodo para esos que hablan en nombre del pueblo y tienen medios para prescindir de una parte poco dócil del pueblo... Era comunista, pero no prosoviético, una actividad de riesgo.

Vi hace años Rebelión en la granja (Joy Barchelor, John Halas, 1954). Hay otras versiones: una rodada en 1991 por John Stephenson y otra en 2025, dirigida por Andy Serkis. La única que conozco me pareció muy mejorable, tal vez debería revisarla. No conozco las otras. Sin duda, hay que leer la novela, cuyo año de publicación, 1945, con el final de la Segunda Guerra Mundial y la exhibición de una necesaria pureza en la izquierda, tras el giro estalinista de la revolución soviética de 1917.

También he visto 1984 (Michael Radford, 1984), que me pareció terrible, fiel y oscura, con un John Hurt extraordinario. Sé que hay otra, rodada en 1954 por Rudolph Cartier, que aún no he visto, tiene buenas críticas, lo haré en los próximos días. Es de libre acceso en Youtube.

Por último Tierra y libertad (Ken Loach, 1995) está basada en Homenaje a Cataluña. A mí no me vuelve loco, pese a que el director es aclamado siempre. Me parece que está rodada con cierto descuido y que mezclar actores profesionales con gente corriente no siempre funciona. Lo mejor, creo, son las discusiones entre lo que debe ser la revolución, lo que entiende cada uno y esas disensiones que acabaron a tiros entre los del mismo bando (anarquistas, socialistas, comunistas prosoviéticos, comunistas del POUM...).

En cualquier caso, las novelas de Orwell no son exactamente una distopía apocalíptica, tal como hoy se entiende el género, sino un estudio concienzudo sobre la política, la sociedad y el lenguaje que las articula.

Imprescindible autor.

  

 

Tráiler de la película Orwell: 2+2=5:

https://www.youtube.com/watch?v=GNAsGW54Mr8

 

1984 (versión de Cartier):

https://www.youtube.com/watch?v=lIjTUpi_NfA

 

Rebelión en la granja (1954)

https://www.youtube.com/watch?v=6_oo_Z6oHAY

 

Rebelión en la granja (1999)

https://www.youtube.com/watch?v=E-LmEtxlbQY

 

Información sobre Orwell:

https://www.youtube.com/watch?v=Ql9yohBk7d4



Procedencia de las imágenes:

https://www.filmaffinity.com/es/film327123.html

https://www.amazon.es/1984-Contempor%C3%A1nea-CONTEMPORANEA-George-Orwell/dp/8499890946

https://www.perlego.com/es/book/2052772/homenaje-a-catalua-pdf



 

jueves, 25 de junio de 2026

WALLAPOP

En octubre de 2009 abrí este blog. Sigo al pie. Me gusta este formato tutti frutti, aunque, como ya he dicho tantas veces, se haya despoblado. Temo que un best seller no es. Y me niego a escribir naderías o a convertirlo en una red social más.

En esa fecha no tenía Facebook. Años después lo abrí. Básicamente, ponía los enlaces al blog. Llegué a tener ¡23 amigos!, de los que interaccionaban media docena, casi siempre con mensajes cortos o algún corazoncito. Lo cerré hace un año, creo recordar. No lo echo de menos.

Tengo una cuenta de Twitter (que ahora se llama X, pero todos seguimos llamando Twitter). Bueno, tengo dos: una con este nick, la originaria, y otra que abrí en el verano de 2020, con mi nombre, para hablar de mis libros y hacer algún que otro Umbral... Ahí lo mismo o casi: muy poca interacción , señoritas ligeras de ropas que solo hablan inglés, odiadores de todo tipo, anónimos analfabetos, conspiranoicos varios... He de decir que silencio y bloqueo y que no entro al trapo casi nunca. También es de justicia mencionar que intercambio mensajes con personas inteligentes de las que siempre hay que aprender. De momento seguiré.

Y Wallapop, que no es exactamente una red social. Abrí una cuenta hace algo más de un año. Tenía en casa muchas cosas que ya no usaba, mías y de familiares que ya no están y he ido guardando en el trastero. No ha ido mal, la verdad es que se han vendido muchas, no soy carero y prefiero hacer hueco. Me asombra que algunos objetos, que casi me daba vergüenza poner, eran una joya para algunos.

Recuerdo un MP3, que compró un padre para su hijo, friki de estas cosas, 8 €. Una mujer algo mayor que yo compró mi vieja máquina de escribir Olivetti Lettera 42 (en perfecto estado) porque iba buscando una que fuera igual a la que utilizó ella para aprender; estaba ilusionadísima, 25 €. También me deshice de mi máquina de fotos digital (95 €), que adquirió una joven a la que pareció un regalo. Lo mismo que la Olympus analógica, que llevaba en el trastero veinte años. Una fan de ese formato se la llevó muy feliz por 75 €. También algunos libros, de esos que ni has leído ni vas a leer nunca, pero que hay por ahí quien los busca.

También he comprado, algo menos. Vi una colección completa de Mozart que adquirí para mi pareja a una treintañera que se mudaba a 400 kilómetros y quería irse con lo mínimo. Varios libros han engrosado mi biblioteca, algunos imposibles de encontrar, otros simplemente por su precio y  unos pocos porque misteriosamente han desaparecido de mi biblioteca (mudanzas, préstamos a quien no devuelve...).

Lo del chat ya es otro nivel. Seré justo: el 90% de la gente es educadísima. Pero también está ese otro porcentaje, sin duda como fuera de esta aplicación. A algunos casi ni les entendía por su catastrófica ortografía y sintaxis, pero eso es perdonable, no conocemos las circunstancias ni procedencia de cada cual. Los hay que ni saludan, ni hola, ni adiós... Hay quien hace mil preguntas: peso exacto, medidas, pide más fotos, el año de una moneda...; correcto, lo hago, lo malo es que se lo doy y... el silencio. Otros se muestran interesadísimos, pero nunca acaban de hacer la compra y finalmente desaparecen. Hubo un tipo que protestó porque el reloj que quería medía 2 milímetros menos de lo que yo indicaba, pero tampoco quiso devolverlo; es más, lo vende por más dinero. De esos hay muchos: intentan comprar barato para vender más caro. También abundan los regateadores. El producto más caro que vendí era una pluma Mont Blanc nueva, cuesta más de 1000 € en tienda; la puse por 600 y me ofrecieron 299, 310, 414... Sí esas cifras existen y los hay que regatean medio euro. O quienes quieren que quedemos en Madrid para que se lo dé en mano (unas monedas, 8€) y así se ahorran el envío. Un italiano me contactó por una cazuela de hierro forjado: 23 €. Pues decía que 18 porque le cuesta el envío y que en la tienda la ha visto por 39. En mi ciudad me escribió una mujer para ofrecerme 15 y me la compraba ese mismo día ¡y en efectivo! Siempre pongo: precio no negociable, pero como si nada. Los que mas rabia me dan son los ausentes, los que se interesan por algo, dicen que lo van a comprar, pero pasa el tiempo y, al mes, te vuelven a preguntar y así un tiempo. A la segunda los bloqueo. Tampoco hay que obviar a los que te piden el teléfono (¡nunca hay que darlo!) o los que te dicen que te pagarán por Bizum (aún menos). Sé de uno que quería comprar un somier, pero decía no poder ir, de modo que mandaría a una amiga con una furgoneta y el pagaría por bizum por la noche. Esto... ¡bloqueo! Conviene mirar las valoraciones y reportar si es el caso. La plataforma me advirtió de dos supuestos compradores a los que había echado por prácticas fraudulentas.

Bueno, basta de rollos. Lo que acabo de escribir no es nada extraordinario, sino la sociedad en la que vivimos. La gente, por regla general, es buena y honrada, pero luego están esos, pocos, que hacen mucho ruido e incesante mal. Y están en Wallapop, en Twitter y en la panadería, intentando colarse. Me gusta ser confiado, pero evito ser un primo, no siempre lo consigo.



Procedencia de la imagen:

https://www.bluestacks.com/es/apps/shopping/wallapop-on-pc.html

martes, 16 de junio de 2026

EL MUNDIAL Y BORGES

Es imposible sustraerse al ruido futbolístico. Yo no tengo nada contra ese deporte, mucho menos contra los que lo practican o los que lo ven. Lo que me molesta es su omnipresencia frente a otros casi invisibles.

El pasado Mundial, el de Catar, no lo vi. Sé que mi modesto boicot nada significa, pero tampoco tenía ganas. En este voy a hacer algo parecido: al menos los partidos que se jueguen en el innombrable país del lunático peligroso.

O sea, que me salté el de ayer en el que España empató frente a la potente Cabo Verde. La favorita España... Una cura de humildad nunca viene mal. Obviamente, me alegraré de su clasificación y más aún si es nuevamente campeona del mundo. Pero de momento pinchazo y a reflexionar sobre los delirios de grandeza de tantos.

Curiosamente, hace dos días fue el aniversario de la muerte de Borges, cuarenta años ya. Estuve en Ginebra en 1992 y no visité su tumba: soy un ingrato , espero que me perdone don Jorge Luis. En gozosa penitencia releeré “La casa de Asterión” y “Funes, el memorioso”.

Por cierto, cuando se celebró el Mundial en su país natal, Argentina, allá por 1978, Borges programó una conferencia que coincidía con el partido inaugural en la que habló de la inmortalidad. Era un provocador sereno y culto, un tipo al que es imprescindible leer y también escuchar (hay mucho material suyo en internet, entrevistas y artículos).

En esta casa somos muy de Borges, ¡ay quién se atreva a plagiar a Borges!; si alguien incurre en semejante blasfemia le envió rápidamente a la benemérita de Amanece que no es poco y solicito la pena más grave para él: que se lea las obras completas de Paulo Coelho. O que vea todos los partidos del Mundial, incluidos esos que no interesan ni a las madres de los jugadores.

Leed a Borges, amigos. Lo del fútbol, allá cada cual con sus querencias. 



Procedencia de las imágenes: 

https://www.eldesmarque.com/futbol/mundial/20260615/quien-es-vozinha-portero-cabo-verde-40-anos-exhibicion-espana_18_019454419.html

https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcTE0OtkwRqkDXFh2FpiggdtlnIB_9prXpsgcw&s




lunes, 1 de junio de 2026

´LA CIUDAD DE LAS LUCES MUERTAS'

 
Sí y no. Veamos.

La idea me parece excelente, brillante. El desarrollo no tanto. Uclés ha escrito una novela curiosa, eso es innegable: en Barcelona se apaga el sol y una oscuridad absoluta invade la ciudad. En ella hay una superposición de tiempos y aparecen edificios y personas que habitaron la ciudad en varios siglos.

Lo malo es que esos personajes son demasiados y a algunos se les dedica apenas unas líneas. Algo así como el que mucho abarca poco aprieta. Aparecen y, salvo muy pocas excepciones (Laforet), desaparecen sin más.

Alguna cita desperdigada al final de ciertos capítulos y alguna modernez (páginas en negro por ejemplo, cartas supuestamente manuscritas) no ayudan al desarrollo de la narración, al menos no me ayudan a mí, que me tropiezo con ellas, no me hacen gracia y me parecen en gran parte irrelevantes.

Creo, fundamentalmente, que al libro le falta textura. Es decir, que la trama (si la hay) aterrice y  que los personajes cobren mayor protagonismo. Porque nunca se sabe si es la ciudad (oscura, cronológicamente dispersa) o son todos esos que la habitan y la han hecho ser lo que es hoy. No puedo evitar comparar esta novela con La ciudad de los prodigios, de Eduardo Mendoza, que me dejó boquiabierto. Uclés no lo ha conseguido, pese a que, como ya he dicho, la idea es brillante, no tanto el desarrollo y absolutamente nada el final.

El libro tiene casi 300 páginas. Creo que, para ser redondo, necesita más. O bien adelgazar la nómina del elenco. Y mejorar lo de la bombilla, o es muy pueril o es una metáfora que (como otras) se me escapa.

Dos últimas cosas: En primer lugar, me tiene sin cuidado el atuendo del autor, incluso sus opiniones acerca de cualquier asunto que no sea literario. Y, para concluir: preciosa cubierta (no portada).



Procedencia de la imagen:

https://www.fnac.es/a12747600/David-Ucles-La-ciudad-de-las-luces-muertas?Origin=GOO_SHO_BR_DIR_LIBRO&gclsrc=aw.ds&gad_source=1&gad_campaignid=21526760098&gbraid=0AAAAAD8T49UiX-bO4plLllh-mfRzhzUHq&gclid=CjwKCAjwuO_QBhAWEiwAIkVhU4awFWEzsTkdRqBd89GhvQFnSkFgClEj1m4Hoc1s1oXMHhoNnDO7ABoCCcEQAvD_BwE

jueves, 21 de mayo de 2026

AUSENCIAS Y PRESENCIAS

No recuerdo la última vez que sonó el teléfono fijo. Agoniza en casa, ni siquiera me doy cuenta cuando se ha agotado la pila. Tampoco el móvil tiene gran actividad: mensajería y poco más. Creo que hablamos más con la cajera del supermercado que entre nosotros.

La memoria de esos cacharros me dice que hubo amigos y conocidos a los que llamé, nos llamamos. Nos felicitábamos los cumpleaños, la Navidad y algún que otro éxito en la vida (también los fracasos, unos cuantos).

Yo era de los que felicitaba cumpleaños y hacía algún regalo. Lo malo es que no siempre era recíproco. Me preguntaban la fecha del mío, pero llegaba y nada, otro año que tampoco. Dejé de acordarme. En Nochebuena y Nochevieja lo mismo; por supuesto, devuelvo y me adelanto a esos que tienen a bien desearme lo mejor, aunque sean frases hechas, nunca está de más. Pero ya llevo un par de años esperando que sean ellos los que tomen la iniciativa... y no.

Soy invisible, supongo. Tampoco debo lamentarme, es la vida y las relaciones van y vienen. Eso sí, por mí que no quede.

Creo que solo he hecho ghosting una vez. A una examiga que me invitó a su boda pija con número de cuenta en el clásico tarjetón. Era un sitio muy lejano y, entre regalo, viaje, alojamiento, me salía por 1000 € la broma. Excusé mi presencia y le expliqué que no podía hacer frente a ese gasto (o sí, pero me parecía muy excesivo). Me envió un audio muy desagradable: ·“creía que éramos amigos”, “he escrito en tu blog” (una vez), “no me has felicitado en mi último cumpleaños” (ella nunca), etc. Justo me llegó cuando tenía abierta la página de mi banco para hacerle una transferencia. Obviamente, no la hice ni respondí. Y hasta hoy, no la echo de menos.

A otros sí. A los que se fueron discretamente y a los que arrastraron en su portazo a quienes yo creía más cercanos. Hay que aceptarlo. Pero echo de menos sus llamadas sin urgencia, su inteligente conversación y la intimidad que compartían conmigo.

A otros no. La salida de mi vida me ha dado paz. Con el tiempo uno constata que solo pensaban en sí mismos, que conmigo se ahorraban el psicoterapeuta y que jamás se interesaron por mis cuitas. Mucho menos por eso que yo escribía, aquí y fuera. Está bien, todo bien ahora.

También recuerdo a alguien que se ha ido a vivir lejos, con quien mantengo poco contacto, pero sé de esa persona sabia y buena.

Maldito teléfono, que día. Me voy a nadar.



Procedencia de la imagen:

https://www.flaticon.es/icono-gratis/telefono-movil_3715415


miércoles, 13 de mayo de 2026

NO SOY POETA

Ahora que examino retrospectivamente la vida infiero que no soy poeta.

No he frecuentado sórdidos bares parisinos para beber absenta y morir joven.

Tampoco he hecho el amor con mujeres de nombres nebulosos sobre la arena de la playa, rodeado de algas y palabras rotundas.

No he visitado prostíbulos ni fumado opio.

Ignoro si en la ciudad en la que vivo hay garitos que cierran de madrugada y devuelven a las calles tipos infames y gloriosos.

Leo a Wittgenstein en lugar de a Rimbaud y a Kant en vez de a Whitman. Lo que más me gusta de Lorca es Poeta en Nueva York y de Antonio Machado su Juan de Mairena.

Nunca llegaré a nada como poeta, todo lo más a participar en unos juegos florales, aunque el premio lo ganará un catedrático de Literatura o algún veinteañero (quizá una joven). Es porque, en realidad, no soy poeta, solo un advenedizo en esto de juntar letras, un okupa discreto y asocial.



Procedencia de la imagen:

https://www.unl.edu.ar/noticias/news/view/la_poes%c3%ada_un_remedio_para_el_alma_y_el_cuerpo

martes, 5 de mayo de 2026

DÍA DE LA MADRE CON DEMORA



En el fondo de mi ordenador, en el archivo en el que guardo lo que escribo para el blog, había un post, cuya publicación llevo demorando mucho años. Ha sido el Día de la Madre y he brindado con mi pareja por las ausentes que tanto nos dieron. Lo releo y he decidido publicarlo hoy, diez años después.

 

Escribo esto a la hora de la sobremesa del primer domingo de mayo, día de la madre. Es el primer año de mi vida sin ella. A esta hora estaríamos jugando una partida de cartas. Jugaba bien, era difícil ganarle.

Nos habría hecho la comida. A uno, a dos, a quince… Esos milagros que nunca valoramos hasta que nos toca hacer comida para media docena y nos da un agobio irrecuperable. Pero ella no: desayuno, comida, merienda y cena para los que haga falta.

Estoy recordando que hace unos pocos años fui a verla. Vivíamos a casi 400 kilómetros. Me pusieron una multa por exceso de velocidad. Le dije que era culpa suya, que la tenía que pagar porque era para ir a verla. “Pues claro, hijo”, me respondió, y encaminó sus pasos a la habitación a buscar el dinero. Tuve que explicarle que era una broma y aun así porfió por darme el dinero.

Hoy he hecho paella. Mi madre las hacía magníficas. Lo malo es que era impaciente y a menudo le faltaba unos minutos de cocción. Dejaba duro el arroz. He pensado homenajearla y dejarlo duro también, pero me ha podido más la gula. Perdóname, ma.

La mañana que la enterramos, hace unos meses, volvimos a casa los hijos, nietos y políticos. Elaboramos una maravillosa tortilla de patata y unas croquetas. Los dos últimos años no veía bien y era un riesgo para la salud permitir que entrase en la cocina. No quería reconocerlo. Nos pareció que era el mejor homenaje: comimos, brindamos por todos esos años que pasamos juntos. Estoy seguro de que a algún meapilas le parecía incorrecto, pero a nosotros nos pareció lo contrario y estamos seguros de que a ella también.

Estos días, los cumpleaños y las navidades, son mal asunto para la estabilidad emocional. Pero yo creo que debemos transformarlos: recordamos a nuestros muertos con una mezcla de pena y alegría. Ya no están, es cierto, irremediable, cruel. Pero están. Han cumplido su ciclo vital, nos han querido y los hemos querido.

Una vez le pregunté a una tía cuyo marido había fallecido de repente, a una edad en la que aún queda mucho por vivir, por qué siempre hablaba de él sonriendo, relatando anécdotas, meteduras de pata y cosas así, nunca con lágrimas. “Es que me dio 25 años de felicidad y cuatro hijos maravillosos, no puedo recordarlo de otra manera, él siempre estaba contento y procuraba que todos lo estuvieran”. Qué mujer tan sabia.

Creo que la principal cualidad que tuvo mi madre es la generosidad. Probablemente es la cualidad de todas las madres. Fue generosa con todo el mundo menos con ella. Fue educada en la época del sacrificio, de las privaciones y de las renuncias, de la escasez. No estaba dispuesta a que les faltara a los demás, aunque tuviera que quitárselo ella. Lo transformó en un rasgo de carácter: ni siquiera en su jubilación, sin problemas económicos, pudo liberarse de ello.

Se equivocó. Muchas veces. Pero siempre en la dirección correcta. Quiero decir que no se equivocó como esos que lo hacen a costa de los demás, haciendo daño, hurgando en heridas ajenas, utilizando su tiempo para despellejar a todo el mundo. Nunca lo hizo. Quiso que nos llevásemos bien hasta los que no nos llevábamos bien. Su casa estaba abierta siempre, a todos, aunque ya no tuviese salud ni edad para atenderlos. Algunos fingieron no darse cuenta, pero eso ya no importa.

No fui un buen hijo, no siempre. Discutía mucho con ella. Pero eso ahora tampoco importa. Un amigo me decía que la echaría de menos cuando no estuviera, que aprovechase, que todos esos problemas daban igual. Qué verdad, qué mal lo hice.

A los padres se les echa de menos cuando ya no están. Parecen eternos y no lo son. Nos acostumbramos a que sus arrugas profundicen, su estatura mengüe y su memoria próxima tenga todos los agujeros posibles. En pocos años se nos van los padres y de otro modo se nos van los hijos.

La paella, mamá, tengo que decirte que la hago mejor que tú. La tortilla según días. Las croquetas no, me falta paciencia y no me compensa. Porque trato de dominar esa impaciencia que he heredado y no siempre lo consigo. También he heredado las jaquecas. Temo que tu bondad natural, no tanto.

Tu nieto está a punto de aprobar 2º de Bachillerato y el próximo curso irá a la Universidad. Quiere estudiar Físicas, tal vez Matemáticas. Tenías razón: es muy listo. Y se acuerda de ti. Me reñía cuando le decía que tú tenías la cabeza muy dura y que yo debía pensar que eras mi madre. Muy listo, ya te digo, para todo, más que su padre.

Yo tenía claro que tenía que ser él quien leyese aquellas palabras el día de tu cumpleaños, el último día en que te vi en plenitud y con la felicidad de que todos estuviéramos allí. Uno de los grandes días de tu vida, de la nuestra.

Tu nieto sigue teniendo la misma chispa que siempre. Sigue sin comer verduras pero hemos hecho de él una buena persona. De vez en cuando lo llamo al salón y cuando me pregunta qué quiero le contesto: “Nada”. Le iba a decir que llamase a su abuela, sé que te gustaba. Algunas veces he empezado a marcar ese número de teléfono que ya no existe.

He decidido utilizar el cuaderno naranja que te regalé para que apuntases las recetas que nos hiciste durante toda nuestra vida. Ya no estabas bien cuando te lo di. Apenas hay escritas unas palabras que no entiendo con una letra que ya no era la tuya; a partir de la primera página todo está en blanco.

Este año no he viajado a verte y el próximo tampoco lo haré. Intentaré hacer las croquetas, será un fracaso. Pero el arroz me queda mejor que a ti, dejabas duro el grano. Pediré a tu nieto que venga a comer con su padre. ¿Te he dicho que ya es más alto que yo?



Procedencia de la imagen: https://es.wikipedia.org/wiki/Madre_%28Sorolla%29


lunes, 20 de abril de 2026

ELOGIO DEL EXPERTO

Pues sí, tras el novato viene el experto. Experto es el que sabe, el que sabe de verdad, no el que dice que sabe, sino el que sabe.

Soy experto en casi nada, apenas algo relacionado con la educación. Aficionado a la literatura, el cine y otras veleidades, pero lejos del nivel experto. Y en otros ámbitos de la vida y el conocimiento soy más bien un lego.

En redes sociales sigo a expertos. A los de verdad. A veces se asoman cantamañanas sin sentido del ridículo que me dicen cómo he de dar clase. Ellos, que no se han asomado a un instituto desde que lo abandonaron. Todo lo más, pontifican desde algún cursito ad hoc y nos riñen porque objetamos a sus adánicas y ridículas propuestas. Curiosamente, nunca se toca el tema de la financiación, la ratio y otras cuestiones menos agelicales y más materiales. No: los expertos son los que entran cada día al aula y reflexionan críticamente sobre lo que es mejorable. Estos sí que saben.

También sigo a científicos, médicos, nutricionistas, etc. A menudo se topan con gurús de lo que sea, que sostienen que la tierra es plana, que las cremas protectoras causan cáncer, que las vacunas son lo peor, que nos fumigan... Hace unos días, un terraplanista (futbolista retirado como currículum) le decía a un dermatólogo que lo que él decía no le valía. Insisto: no le valía. Era justamente lo contrario de sus absurdas hipótesis, pero no le valía, por muchos datos que lo respaldasen.

Son creencias frente a la ciencia, que se halla respaldada por investigaciones sólidas. Por su puesto, la ciencia se equivoca a veces, pero esto, lejos de ser un demérito, es una virtud, porque se corrige y mejora (véase el método científico y notablemente el falsacionismo popperiano), lo que es imposible con una creencia arraigada, que resiste el embate de la evidencia porque no genera mecanismos de contrastación, solo hay verificación. Igual es que, para ellos, reconocer el error, apearnos de nuestra supuesta sabiduría y reconocer la común condición de ignorantes (lo somos todos) es demasiado pedir.

Así que, aunque los expertos se pueden equivocar, siempre será mejor escuchar al que sabe que al que dice que sabe. Siempre será mejor al que reconoce un error que al que nunca se equivoca (eso dice).

Si no fuera porque son peligrosos serían ridículamente cómicos. Pero no: sus tonterías tienen consecuencias.

Por cierto, son adalides del pensamiento crítico, pero se enfadan sobremanera si haces crítica de lo que dicen. Qué raro...



Procedencia de las imágenes:

https://yellowglobalsolutions.com/opinion-de-experto-calificado-expert-opinion-letter/

https://eleazar.es/cantamananas/los-cantamananas/

lunes, 13 de abril de 2026

ELOGIO DEL NOVATO

Todos hemos sido novatos. En la vida desde luego: en el trabajo, en las relaciones afectivas, cuando éramos estudiantes... Siempre.

He pensado en esto porque veo frecuentemente coches de autoescuela con jóvenes (a veces no tanto) muy concentrados en su tarea, atentos a las señales, a los pasos de cebra, a los semáforos. A su lado, el profesor que nunca parece asustado, pese a que no es fácil su paciente tarea. Luego veo también a descerebrados al volante que parecen haber olvidado esas lecciones de prudencia y respeto. Mi profesor de autoescuela nos dijo que no olvidásemos nunca que un coche puede ser una máquina de matar y de morir. Yo no soy el mejor conductor del mundo, pero no lo he olvidado.

Mi primer trabajo fue en un hipermercado. Horrible. Y no porque el trabajo en sí fuera malo, lo espantoso eran las condiciones del trabajo y el mal bicho que en teoría era mi formador. Duré dos meses y durante una semana no vi la luz del sol (entraba y salía de noche, agosto). Yo era joven y novato, intentaba hacer las cosas bien, pero el estrés, la presión y, como digo, ese individuo cuyo nombre y rostro he olvidado afortunadamente, me condujeron a la salida. En otras circunstancias seguiría allí, pero en la enseñanza no me ha ido mal. (Nota al margen: en el híper conocí a una joven que promocionaba el Martini, de la que me hubiera enamorado si no fuera porque otra joven me rondaba el corazón; al final, la soledad se impuso).

También fui profesor novato. He de decir que tuve más suerte y buenos compañeros, salvo los indeseables que hay en cualquier profesión y que intentan escaquearse a tu costa. He intentado ser amable y colaborador con los novatos, que llegan cargados de conocimiento fresco e ilusión. A veces son un poco ilusos, pero seguramente ellos piensan que los veteranos estamos resabiados y algo amargados. Tenemos que enseñarles, claro que sí, y también aprender de esa sangre nueva que quiere hacer las cosas bien.

En el amor he sido novato. Cada vez. Aquí he aprendido poco y he hecho el ridículo en no pocas ocasiones. Seguramente también he hecho daño, pero estoy orgulloso de no haberlo hecho nunca a propósito, con mala intención. Veo a jóvenes (y no tanto) enamorados y me gusta su ímpetu de vida. Se equivocarán, claro que sí, aunque no soy quien para afeárselo, pues he sido maestro en las lides del error.

Los que hemos sido padres hemos pagado la novatada. Yo solo lo he sido de uno, supongo que se aprende para los otros, pero la vida me ha obsequiado únicamente con un hijo. Creo que su madre y yo no lo hemos hecho mal, aunque el camino de la crianza está repleto de errores por inexperiencia. Te pido perdón, hijo, por todos ellos, y me refugio en esa buena intención que, decía Kant, es lo único bueno sin restricción.

Y nada más. Solo me gustaría añadir que si hay algún novato en esto de comentar en un blog, que no se corte, salvo que sea un fundamentalista, una bestia parda o un vendedor de crecepelos.



Procedencia de la imagen:

https://shepron.es/cuanto-puedes-pagar-de-multa-por-no-llevar-la-l-si-eres-un-conductor-novel/

jueves, 2 de abril de 2026

VACACIONES DE SEMANA SANTA

A este agnóstico (respetuoso) le dejan frío las manifestaciones folclóricas de Semana Santa. No debemos confundirlas con las genuinas creencias, con la religiosidad más pura y menos ostentosa.

Este agnóstico (respetuoso) va a ir a Sagunto, tal vez ya está. Pero no visitará las procesiones cuyos cofrades impiden que las mujeres puedan hacer lo mismo (¡lo mismo!) en nombre de la tradición.

Este agnóstico (respetuoso) come torrijas, ve las películas que nos ponen estos días y recuerda sus días de infancia, cuando era imposible ver otras, cuando en la radio estaba vetada la música ligera, cuando los bares cerraban o no servían carne. Las ve de nuevo y le gustan, la que más Espartaco.

Este agnóstico (respetuoso) siente aprecio por los cristianos de verdad y desprecia a los que lo son a tiempo parcial, a los que necesitan demostrarse estos días (y en Navidad) que son buenas personas: no lo son.

A este agnóstico (respetuoso) le gusta asomarse a la calle y contemplar la quietud, el poco tráfico, la lentitud y la placidez de una ciudad medio vacía.

Este agnóstico (respetuoso) se emociona con la versión que hizo Serrat del poema de Machado. Incluyo el enlace y algunas versiones estupendas:





domingo, 22 de marzo de 2026

LECTURAS POÉTICAS

Pues sí, otro año, otro 21 de marzo. Primavera y eso, menos mal. Por las tardes hay más luz, a mí es lo que me importa. Y el próximo domingo más aún, qué gozo.

Ayer, dicen, fue el Día Mundial de la Poesía. A mí me pilló leyendo. En mi ciudad hay de vez en cuando eventos al respecto. Voy a pocos. Escucho y conozco a algunos de quienes escriben poesía. Me gustan tres. Hay otras personas que nada de nada, absolutamente nada, creen que escribir poesía es dejar que fluya lo primero que se les ocurre y darle a la tecla enter erráticamente. Por supuesto, no soy nadie para decirles que no perpetren más versos; eso, en todo caso, sus más allegados. Por otra parte, la expresión de cualquier forma artística es legítima en sí misma, por lo que seguramente debo callarme.

Como he dicho, me pilló leyendo. Concretamente, una novela recomendabilísima, París no era un sueño, de Diego Bris. Pero, como hoy va de poesía, no debo dejarme en el tintero la Poesía completa de Manuel Vilas, que me ha tenido pendiente unas cuantas semanas. Lo he encontrado en plenitud, he reconocido al autor de su lírica narrativa, pero su poesía me ha interesado desigualmente; algunos poemas son conmovedores, en otros he escapado por la tangente, no me concernían.

Estoy leyendo a la vez dos poemarios: Desalojos, de Miriam Reyes y Vértigo en los zapatos, de Ana García Lamparero. De la primera no había leído nada; me gusta cómo escribe, aunque el tema que vertebra el libro (el duelo, la despedida) no me acaba de llegar, pero seguiré leyendo a esta poeta. El libro de Ana es más que recomendable (no os fiéis nuevamente de mí: la autora es amiga y me cuesta ser objetivo) y haríais bien en leer este poemario en el que la vida, el amor y eso que llamamos sociedad civilizada (o sus aspiración) se entrelazan en versos muy bien escritos.

Me despido diciendo que he publicado (autopublicado) un poemario. En digital lo ha comprado una persona y en papel cuatro. Bueno, seré sincero, conozco a esos cuatro: soy yo. Va a ser verdad, como decía Aleixandre, que la poesía no da para comer, todo lo más para merendar. A mí ni eso. Por cierto, leed a Aleixandre, a Benjamín Prado, a Luis García Montero, a Ana Rossetti, a Elvira Sastre, a Alejandra Pizarnik..., a todas aquella persona que encuentre en esta expresión el laberinto en el que se manifiestan la vida, la belleza y el dolor.



Procedencia de las imágenes:

https://es.scribd.com/doc/203505865/Poemas-de-Miriam-Reyes

https://www.amazon.es/V%C3%A9rtigo-los-zapatos-Colecci%C3%B3n-Poes%C3%ADa/dp/B0GCG8P8RJ/ref=tmm_pap_swatch_0


lunes, 16 de marzo de 2026

OTRO POST CADUCADO


En la misma hoja de la selectividad de la que hablaba en el post anterior escribí unas palabras, esta vez con lápiz. La letra es infame, de modo que he tenido que traducir. Esto es lo que (creo) hay:

 

Hace más de un año compré una tele de 42 pulgadas, de plasma, impresionante. Guardé el modelo anterior, de joroba, porque con la llegada de la TDT no había manera de ver algún canal y en otros no aparecía un trozo de pantalla en sus modestas veinte pulgadas.

No me arrepiento de mi decisión, las películas son otra cosa, los partidos aún más espectaculares. El tamaño importa.

Pero no voy a llevar la tele vieja al trastero, sino a encenderla a la hora del Telediario; dedicaré media hora a lanzar sobre ella un zapato tras otro hasta que se escacharre definitivamente. Necesito ese desahogo primitivo y pueril.

 

A partir de aquí la letra es ilegible. Solo descifro tres expresiones: “no me da la gana”, “dicen los que deciden” y “acompañado de calcetín sudado”.

Por cierto, fue un arrebato sin concreción. El aparato desechado aguantó sin zapatazos en el trastero varios años hasta que lo llevé al punto limpio. Esto que escribí fue en 2012. Trece años después, aquel televisor lo regalé a la hija de unos amigos y llegó a mi casa un modelo de cincuenta pulgadas. Como dije, el tamaño importa.



Procedencia de la imagen:

https://www.infobae.com/america/ciencia-america/2024/06/26/por-que-escribir-a-mano-es-mejor-para-recordar-las-cosas/

jueves, 12 de marzo de 2026

POST DE 2012



De vez en cuando toca revisar las montañas de papeles que se amontonan en casa. Allí encontré la factura perdida, las entradas al cine con aquella mujer maravillosa, un artículo de periódico que hablaba de Camus y algún manuscrito olvidado.

Lo que sigue es uno de estos hallazgos, fechado el 7 de junio de 2012. Está escrito en una hoja de las pruebas de selectividad, de las que fui tribunal en esos días. Ahí va:

  

Una de las expresiones o frases que más he escrito en este blog es “no sé”. Cualquiera podría decir, como Wittgenstein, que de lo que no se puede hablar es mejor guardar silencio. Tal vez le valiese al desconcertante filósofo vienés, pero al grueso de los mortales no.

Lo que quiero decir es que el hecho de escribir y opinar exige un esfuerzo de honradez. Se puede escribir sobre Dios (ese anhelo) y decir: creo, pienso, me parece, siento... Pero nunca: sí, estoy seguro, es necesario, etc. La tentación del fundamentalismo es enorme: hay que ser precavido.

Sobre filosofía sé algunas cosas, no muchas. Sobre el resto camino en su epidermis, opino, sospecho, aspiro, conjeturo. Es decir, no sé.

No sé cuál es la solución a la desigualdad, a la injusticia, al hambre, a la guerra... Creo que no es la que muestran los ministros del ramo, menos aún la que cacarean los dueños de todo esto.

No sé si Luis García Montero es un poeta excelente, pero a mí me gusta, tengo la impresión de que escribe para que lo lea precisamente yo.

No sé si Lars von Trier es o será un hito en la historia del cine, pero a mí me provoca crujir de neuronas y ganas de abandonar la película (alguna excepción hay).

No sé qué significan ciertas miradas, pero a mí me gusta creer que significan lo que seguramente no significan. Probablemente leo mal las señales, salvo las de tráfico.

No sé si existe Dios; mi hipótesis es que no, que tan solo es un postulado de la razón práctica, como decía Kant. Ayuda a vivir, a dar sentido y esperanza. A mí no me basta ni sé qué significa en este caso lo de existir.

No sé si este será el último post, si mañana seguiré leyendo a Murakami, si sabré hacer el cuscús a mediodía, si lo mejor de mi vida está por llegar.

Escribo por si acaso.



Procedencia de la imagen:

https://elarteyeldivan.com/texto_bailado/

jueves, 5 de marzo de 2026

CANCIONES DEL NO-VERANO 38: 'GENERALE'

Es innecesario explicar las razones por las que hoy pongo por aquí esta maravillosa y terrible canción de Francesco de Gregori (y una versión de Vasco Rossi).







miércoles, 25 de febrero de 2026

‘EL COLAPSO’

Supe de esta serie por un comentario en Twitter (eso que se llama, pero que nadie llama, X). Vi que estaba en Filmin y que la tenía en ese interminable baúl de guardados para más tarde.

Es una serie francesa (L'effrondement), los capítulos, ocho, son cortos e independientes, alguno menos de veinte minutos. Y lo que plantea es que el ‘sistema’ está colapsando. No sé muy bien cómo explicarlo, cuando alguien habla del ‘sistema’ sospecho que estoy ante un conspiracionista algo chalado. En este caso parece que hay una crisis de combustibles, comestibles y lo necesario para la supervivencia del común de los mortales.

Me recordó en parte lo vivido durante la pandemia. Con la diferencia de que en ella no colapsó todo, sino que nos mantuvimos gracias a unos cuantos héroes: quienes siguieron produciendo alimentos y llevándolos a los mercados, el personal sanitario, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado... Muchos más, perdón por no incluir a todos. Por supuesto, aquellos ciudadanos anónimos que hicieron lo que pudieron, que cumplieron.

Me acordé de ese periodo terrible porque en El colapso se ve algo de eso: los miserables que intentan sacar provecho, los solidarios que están a todo y a todos, los que solo buscan su salvación personal... Es decir, toda la tipología de seres humanos. Los razonables, los irracionales, los serenos, los desbordados, los violentos...

Es una serie sobre la condición humana, sobre ese rostro bifaz que poseemos como sociedad y que seguramente cada uno de nosotros tiene dentro de sí, agazapado o manifiesto.

Sí. Muy buena serie.



Tráilers: 

https://www.youtube.com/watch?v=gTDXbJQRj54

https://videos.expansion.com/v/0_1m57sgpu-trailer-de-el-colapso-filmin?count=0



Procedencia de la imagen:

https://www.threads.com/@polispol/post/C6l8xxMtUAn