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jueves, 28 de noviembre de 2019

BLOGGUS INTERRUPTUS


Llevo más de diez años escribiendo aquí. 512 entradas. No obstante, constato una deserción paulatina de lectores y estoy  cansado. No diré que escribo para ellos, para que me lean, pero es muy cierto que si no hay una cierta retroalimentación, parece que uno escribe para el viento y, en consecuencia, esto tiene poco sentido.

Muchas personas han dejado sus comentarios, algunas de ellas han escrito centenares, otras decenas. Siempre los he agradecido. Echo de menos especialmente los inteligentes comentarios de Clothobobardi, que decidió ausentarse aunque apareció con otros nicks fugazmente… para no volver. Echo de menos, muchísimo, a Coeliquore, que se fue para siempre y que tiene un blog al que aún echo un vistazo de vez en cuando. También a Timonera, que dejó de escribir en su blog y desapareció. Y a GreenEyes, que escribió con entusiasmo al principio, que decía leer. Y tantos más.

El último post lleva publicado dos semanas. 62 visitas. Ningún comentario.

Bien, será que lo que escribo no interesa, es posible. Será que hay otras cosas más interesantes, no lo dudo. No soy tan vanidoso.

No voy a cerrar el blog. Simplemente me tomo un descanso. Tengo otros proyectos en mi vida que requieren tiempo y el trabajo también se lleva lo suyo. Escribir me cuesta, no es algo que sale así como así. He intentado pulir los textos, meditarlos. Cualquier cosa no vale y, la verdad, de bobadas está el mundo lleno, de modo que tampoco me apetecía colaborar en la ramplonería. A lo mejor no lo he conseguido y esta bitácora es una más de las banalidades que pueblan la tierra.

Volveré, no sé cuándo. Un mes, unos meses… Cuando tenga ganas y me apetezca terminar esa media docena de posts que esperan su turno.

Agradezco vuestra atención y tiempo. Sobre todo a CrisC, el comentarista más fiel y persistente. Y espero volver pronto. Pero si no lo hago, tampoco os perdéis gran cosa: hay libros, películas, nubes… Y, sobre todo, personas estupendas.

Abrazos a todos. No me gusta despedirme a la francesa. Hasta pronto.




Procedencia de las imágenes:
https://www.cuerpomente.com/psicologia/atreverse-a-soltar-y-decir-adios_5415
https://www.perchasgordo.com/blog/


viernes, 15 de noviembre de 2019

MIS ESCENAS FAVORITAS : ¿QUÉ HAN HECHO POR NOSOTROS LOS ROMANOS?


He estado en una charla con Emilio del Río, el autor, entre otros de Latin Lover. Amena y divertida, mucho, un tipo que se mete al público en el bolsillo rápidamente, un sabio con ingenio. Para hablar de la influencia del latín nos puso algunas escenas de La vida de Brian, sin duda una de las más delirantes comedias (¿se podría rodar hoy, 40 años después?) que se han hecho.

Es casi imposible señalar una escena, hay tantas… Pero ésta me gusta especialmente. Hoy, en tiempos de agravios reales e imaginarios, en tiempos de fobias y de purezas. Aparte de todo lo que dice en el vídeo, además del idioma, del derecho, de la filosofía… Además de todo eso, ¿qué han hecho por nosotros los romanos?




viernes, 1 de noviembre de 2019

MIS ESCENAS FAVORITAS: ‘YO QUIERO VIVIR MÁS, PADRE’



Ha llegado. Por fin ha llegado el mes en el que sucede la acción que narra Blade Runner. Ya escribí sobre la película. Pero, además de la célebre escena final, me gusta mucho ésta. Nexus 6 es un unamuniano del futuro -ya presente- que no acepta la muerte y quiere vivir más. Es un existencialista desafiante que primero implora y después exige y finalmente debe vivir sin Dios. Y, como dijo Sartre parafraseando a Dostoievski, “si Dios ha muerto, todo está permitido”.  Pero se transmuta en ese superhombre que prefiere la vida, el hombre nietzscheano de la aurora, creador de valores.





sábado, 19 de octubre de 2019

UN VIERNES EN EL ‘VIERNES DE LOS CUENTOS’


Anoche estuve en Guadalajara, en el ‘Viernes de los cuentos’. Resulta que en esa ciudad tienen una estupenda relación con el género. Un viernes al mes un cuentacuentos va y obsequia a la ciudadanía (porque es gratis) con un rato de historias, a veces breves, otras -como anoche- largas. Universales, locales, de otro tiempo, inventadas, de la tradición… Incluso en otros idiomas, con traducción simultánea (lo recomiendo: delirante). Por lo general, una maravilla. Algún que otro pinchazo.

Anoche inauguraba temporada con Pep Bruno, un cuentacuentos local sensacional, con gran sentido de la escena, divertidísimo incluso cuando tuvo que improvisar porque las luces empezaron a hacer de las suyas.

Llegué justo de tiempo y me puse en la última fila. Delante de mí ocho adolescentes. Mala cosa, pensé prejuiciosamente. Todos con sus móviles encendidos, claro. Uno de ellos preguntó cuánto duraba. Una hora, dijo otro. Pues vaya, oímos uno y nos piramos, y el lunes le hacemos a la de lengua un resumen de ése.

Pensé en mis estudiantes, impermeables casi todos a este tipo de actos. Siguieron hablando en voz alta y chateando con el móvil. Empezó Pep Bruno y ellos siguieron hablando y chateando. Una de las chicas se puso la capucha, se apoyó en otra y se pusieron a dormir. La otra continuaba chateando. Uno de los chicos hacía fotos y las tuneaba. Sólo el de la esquina, sudadera fucsia y gorra invertida, mantenía atención. Pasaron quince minutos, se levantaron sin respetar el trabajo de Pep Bruno y se marcharon. ¿Para qué vinieron? Menos mal que por fin se largan. El de la sudadera fucsia se quedó una hora.

Y los demás gozamos de más de hora y media (menos mal que se fueron: ¡hora y media!) de un estupendo espectáculo en el que Pep nos habló de los inicios de esta actividad allá por 1994. Por cierto, todo esto culmina en el Maratón de Cuentos, a finales de junio, en el que merece la pena ir a la ciudad, escuchar a todo tipo de narradores en el Palacio del Infantado. Mejor por la noche, cuando baja la temperatura, están los narradores profesionales y a veces corren entre las filas de asientos vasos de queimada.






domingo, 6 de octubre de 2019

NO ME ALEGRO


Dicen algunos de los que me rodean que soy un poco cascarrabias. Yo creía que no, pero si me observo “desde fuera” puede que sí. Sobre todo al volante. No grito, no insulto, pero murmuro para mis adentros o para los adentros de mi auto.

Últimamente veo muchos que abren la puerta derecha sin importarles que yo esté en el carril. No gano para sustos. Ayer, sólo ayer, cuatro veces.  También veo cretinos que me adelantan en ciudad, incluso donde no se puede, a velocidades temerarias. Lo de las rotondas es para infartar a cualquiera. Soy de los que no sobrepasa los límites, pero tampoco voy a veinte.

Ayer fui a hacer un par de recados. No había sitio en la puerta, pero sí cerca, a diez metros de una plaza de minusválido. Allí  (en la plaza reservada a discapacitados) aparcó uno de esos individuos que se creen con derecho a todo, con coche pseudodeportivo. Bajó ágilmente del vehículo, nos sobrepasó a ritmo casi de trote y se metió en el cajero, al que también íbamos, de modo que fuimos a otro recado, cincuenta metros más allá. Al salir, oh casualidad, el mismo individuo intentaba meter su auto en el garaje, con su vado en el lugar preceptivo. Pero otro incivil había aparcado delante, menospreciando la ley y el dispendio de los dueños del vado. Allí le dejamos, intentando meter el coche bajo techo por el minúsculo espacio que había entre el desobediente y él, que, por cierto, maldecía en arameo. Ya se sabe que las faltas de los demás tienen mucha importancia y las propias no tienen ninguna.

Camino de nuestro automóvil pensaba que no me alegro, aunque a veces la justicia no sé si es poética, pero sí automovilística. Y hubiera preferido aún más: una sanción ejemplar para el que aparcó en plaza de minusválido y otra con grúa para el que bloquea un garaje legal. O, como hicieron en Lisboa: una silla de ruedas en cada plaza de aparcamiento con un cartelito: “Vuelvo en 5 minutos”.

No me alegro de vivir en una sociedad en la que no se respetan las normas, qué digo: donde no se respeta a esas personas para las que se hacen esas normas.


Procedencia de las imágenes: 
https://www.discapzine.es/actualidad/tarjetas-de-aparcamiento-adaptado/attachment/plazas-reservadas-cartel-001/
https://blogs.publico.es/strambotic/2017/08/vado-permanente/





jueves, 19 de septiembre de 2019

UN CUADRO DE SOROLLA



Hace poco que han empezado las clases. Doy la asignatura de Psicología. Al igual que en otras, me gustar no limitarme al temario (que cubro satisfactoriamente), sino chapotear en los alrededores. El miércoles, en la introducción al tema y hablando de los tópicos de la Psicología, les dije que había un cuadro de Sorolla (‘El padre Jofré protegiendo a un loco’) en el que se veía al padre Jofré defendiendo a un demente de la multitud, que se burla de esa persona o, aún peor, la demoniza. Por la tarde les remití al correo unos enlaces con el cuadro. No es un Sorolla (¿debo utilizar aquí la mayúscula?) habitual, mediterráneo y luminoso, pero a mí me conmueve. Veo a ese fraile que ha entendido el mensaje evangélico, que está con los desposeídos. Sé que fundó el primer manicomio en Europa.

Ningún alumno me dice que se detuvo en el mensaje que les envié, que leyó los enlaces. Si les pregunto, alguno manifiesta que lo miró. Y me parece poco. Tengo la sensación de que esto es como cualquier relación humana: lo que esperamos del otro (de los otros) no es lo que esa o esas personas están dispuestas a darnos. Y no lo llevo bien, no quiero ser un funcionario en el mal sentido de la palabra. Me gustaría que hubiese más entusiasmo, más eros, más afán por saber y no sólo por aprobar.

Voy a mirar otra vez el cuadro.



Procedencia de la imagen:
https://www.pinterest.es/pin/352054895852913104/