No he frecuentado sórdidos bares parisinos para beber absenta y morir joven.
Tampoco he hecho el amor con mujeres de nombres nebulosos sobre la arena de la playa, rodeado de algas y palabras rotundas.
No he visitado prostíbulos ni fumado opio.
Ignoro si en la ciudad en la que vivo hay garitos que cierran de madrugada y devuelven a las calles tipos infames y gloriosos.
Leo a Wittgenstein en lugar de a Rimbaud y a Kant en vez de a Whitman. Lo que más me gusta de Lorca es Poeta en Nueva York y de Antonio Machado su Juan de Mairena.
Nunca llegaré a nada como poeta, todo lo más a participar en unos juegos florales, aunque el premio lo ganará un catedrático de Literatura o algún veinteañero (quizá una joven). Es porque, en realidad, no soy poeta, solo un advenedizo en esto de juntar letras, un okupa discreto y asocial.
Procedencia de la imagen:
https://www.unl.edu.ar/noticias/news/view/la_poes%c3%ada_un_remedio_para_el_alma_y_el_cuerpo
¡Hola! Curiosa tu reivindicación, suele ser mas bien al contrario. Nunca había caído en que los poetas hacen todo eso que dices, jeje, y que tú no has hecho. Pero imagino que habrá poetas para todo... y un advenedizo que lo hace muy bien, a eso de juntar las letras me refiero. Nunca se sabe a lo que se puede llegar, cuanto poetas en la actualidad (¿seguro que hacen o han hecho todas esas cosas que dices?) en algún momento pensaron o expresaron más o menos lo que tú.
ResponderEliminarLo importante es escribir cuando apetece, lo que apetece y leer de igual forma.
¡Un beso!!
Pues sí, hay que reconocer las propias limitaciones, qué le vamos a hacer. Lo cierto es que me hubiera gustado ser poeta, desde mi tierna adolescencia nerudiana lo intento, sin que avance en calidad. Igual es que debería ir a París o buscar a esas mujeres de nombres nebulosos y alcoholizarme con ellas. Pero ya es tarde y, la verdad, me gusta más la vida que llevo. Había un punto de ironía malsana en este post. Por cierto, pertenecía a una colección de relatos que estoy terminando, pero me di cuenta de que no era un relato y lo saqué de ahí. No obstante, sigo con la poesía, hay un poemario que alguna vez publicaré y otro, que lleva unos meses escrito sin el más mínimo éxito, ni siquiera entre mis allegados, que tal vez me miran con un poco de pena. Me recuerda a una frase que dijo mi madre un verano: "Ay, hijo, con lo listo que tú eras de pequeño".
EliminarHablaré ahora muy en serio: para mí escribir es un acto cotidiano, necesario y obsesivo. No me va a dar ningún parraque por no tener lectores, el objetivo no es ese, de modo que ahí seguimos, en la aspiración.
Gracias siempre por comentar.