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viernes, 24 de noviembre de 2023
CANCIONES DEL NO-VERANO 33: 'BETTE DAVIS EYES'
jueves, 16 de noviembre de 2023
UNAS LÍNEAS DEL 'JUAN DE MAIRENA'
Saben los que por aquí pululan de mis filias machadianas. Ya le dediqué un post (al final enlace). Estos días, a raíz de la investidura del presidente del Gobierno, se ha hablado de Machado (un tanto apócrifamente), así que yo me he ido al Juan de Mairena y he encontrado estas joyas:
"Claro es que en campo de la acción política, el más superficial y aparente, solo triunfa quien pone la vela donde sopla el aire; jamás quien pretende que sople el aire donde pone la vela".
"El paleto perfecto es el que nunca se asombra de nada; ni aun de su propia estupidez".
"Huid de escenarios, púlpitos, plataformas y pedestales. Nunca perdáis contacto con el suelo; porque solo así tendréis una idea aproximada de vuestra estatura".
Y, para terminar, Serrat cantando a Machado:
domingo, 5 de noviembre de 2023
SER RAZONABLES
Y me ha venido a la cabeza un poema de Jorge Luis Borges. Es este que incluyo al final. Hoy no quiero decir nada más, tampoco se me ocurre nada que mejore el silencio.

Procedencia de la imagen que contiene el poema:
https://www.pinterest.es/pin/377528381245793577/
martes, 24 de octubre de 2023
MUEBLES VIEJOS
Ayer por la noche saqué a la calle tres muebles viejos. Naturalmente, había avisado antes al ayuntamiento de mi ciudad, que me indicó lugar, día y hora. Vi, por cierto, en su página informativa, que tienen más de 2400 recogidas anuales, de las cuales poco más de 800 son comunicadas. Es decir, hay aproximadamente 1600 vecinos que dejan muebles rotos, colchones inservibles y demás trastos en la calle, sin más. Quiero creer que se trata de simple ignorancia, al menos en muchos casos, porque la diferencia es una llamada telefónica. Sé que podrían ser multados; de hecho, yo me enteré porque vi a un empleado de limpieza muy enfadado ante un montón de cochambre que alguien había abandonado en la calle. Le pregunté y me habló de ese servicio gratuito y de que me podían sancionar por abandonar muebles en la vía pública.
Así que llamé, es la segunda vez que lo hago. La primera saqué una antigua cama de adolescente que me regaló un familiar hace años y que nunca usé, así como un tablero de madera que alguna vez formó parte de una mesa. Lo hice por la noche. Antes de acostarme ya no quedaba nada, a alguien le había venido bien lo que yo descartaba. Pues, oye, mejor casi que en un vertedero.
Anoche saqué un tendedero al que se le habían roto dos varillas (no sé soldar), un sillón de escritorio y un silloncito del salón. En el primero ha estudiado mi hijo muchos años, pero el asiento estaba bastante hundido y el tapizado resquebrajado. El silloncito del salón tiene más historia: lo compré hace casi nueve años, tras una visita de mi madre, a la que costaba mucho sentarse y levantarse del sofá. Adquirí uno más bien barato, pero que cumplía la misión de darle acomodo a mayor altura sin tener que agacharse. Mi madre, sin embargo, entró en picado en la recta final de su vida, nunca volvió a mi casa y de ese mueble me apropié yo, todos y cada uno de los días, hasta que empezó a ser incómodo porque el asiento estaba desfondado y el tapizado estropeado por el uso. Intenté llevarlo a reparar, pero en todos lados me decían que valía más el collar que el perro y que perfecto no iba a quedar. Incluso fui a la tienda donde lo compré, que había cerrado.
De modo que opté por bajarlo al trastero, donde ha estado un par de meses hasta ayer.
Fui al cine y, al volver, saqué esos muebles y los puse junto a los contenedores, como me habían indicado. Eras las 22:30. Me acosté casi a las 12 de la noche y, al bajar la persiana, vi que el tendedero y el sillón de escritorio ya no estaban. Esta mañana he comprobado que efectivamente, alguien los había cogido. El silloncito sigue, aunque vandalizado, veo que le han quebrado las patas y tronchado uno de los brazos. Me cuesta entenderlo, no comprendo ese afán por descargar ira o violencia sobre las cosas; menos aún por los seres vivos, claro está.
Me dijeron que pasarían a por ellos sobre las 7:30. Han pasado dos horas y veo ese mueble ya destrozado que aún sigue al lado de los contenedores. Ese silloncito en el que he leído tanto y desde el que he visto tantas películas. Lo compré para mi madre, que ya no está.
Procedencia de la imagen:
https://es.dreamstime.com/foto-de-archivo-muebles-rotos-viejos-image60564856
martes, 17 de octubre de 2023
CITAS DE 'RAYUELA'
Llevo un tiempo pergeñando unos relatos. Confieso que soy
lento lentísimo. Y también que, una vez he concluido la tarea más o menos creativa,
comienza la fase de mejora, poda y algo de chapa y pintura.Leo cosas así:
«…y ya mi pena se llama pena, mi amor se llama mi amor… (…), pero qué es el recuerdo sino el idioma de los sentimientos» (p. 115).
«–No tiene nada que ver –dijo la Maga–. No sé hablar de la felicidad pero eso no quiere decir que no la haya tenido» (151).
«Pobre amor el que de pensamiento se alimenta» (163).
«Todo muy incitante, muy vertiginoso, pero siempre a partir del sillón donde estamos cómodamente sentados» (192-193).
«Cómo cansa ser todo el tiempo uno mismo» (236).
«…a Talita le parecía que también era bueno acumular pruebas tangibles de la inexistencia de Dios o por lo menos de su incurable frivolidad» (305).
«…sos capaz de encontrar metafísica en una lata de tomates» (501).
«Sabía que sin fe no ocurre nada de lo que debería ocurrir, y con fe casi siempre tampoco» (610).
Así hasta el infinito. Tengo subrayados en varios colores y, lo que es peor, anotaciones y comentarios. Creo que debería comprar otra edición. En primer lugar, porque la que tengo no es decente. Pero, además, para evitarme la vergüenza de repasar mis apostillas a la enrevesada y fascinante creación de Cortázar.
Diré en mi descargo que tenía 21 años, unos cuantos menos de los que me acompañan ahora. Por eso he dejado de escribir en los libros, para soslayar ese rubor que ahora tengo. Os ahorraré lo que he escrito, tengo pocos seguidores y no quiero que escape ninguno más.
Por cierto, tengo que rehacer el testamento y pedir a mis deudos que destruyan todos aquellos libros en los que haya escrito alguna tontería. Son muchos, tal vez lo mejor sea dejarlos para alimentar la chimenea.
domingo, 8 de octubre de 2023
BIBLIOTECAS (ALGO MÁS)
Me interesó mucho su reivindicación de las bibliotecas públicas. Es bien sabido que nació en Úbeda, en una familia campesina, habla de ello en varias de sus novelas. En su casa apenas había libros, como en las de muchos españoles de la época (mejor no romantizar el pasado). Cuenta que llevó a sus hijos, aún niños, a una biblioteca, a hacerse el carnet, y alucinaban con el hecho de que pudieran llevarse a casa libro gratis.
Efectivamente, no prestamos atención a eso. En mi casa sí había libros, bastantes menos de los que tengo yo ahora en la mía, más de medio siglo después de haber aprendido a leer. Mis padres compraban libros y tebeos, bendito Ibáñez, bendita Enid Blyton, benditos comics del Príncipe Valiente… Luego llegaron Hesse, Hemingway, Neruda y di el salto. La verdad es que apenas vagabundeé por eso que se llama literatura juvenil. Para mí todo fue natural, paso a paso, sin planificar. De hecho, sigo siendo errático en mis lecturas; salvo los imperativos laborales, leo lo que me apetece y cuando el azar o el capricho me indican un título.
Entre todo aquello a lo que he llegado tarde están algunos autores y libros, que he leído de adulto con gran placer: Frankenstein, Drácula, Los tres mosqueteros, El conde de Montecristo…
También debo confesar que algunos clásicos se me han atragantado: 29 páginas del Ulises me miran con reproche desde la estantería. Abandoné El idiota. Moby Dick se me hizo tan largo que hacia la mitad lo devolví a su balda, aunque la traducción era tan cochambrosa que no pude seguir leyendo. Tampoco me he puesto con Proust, ni con los tochos de Thomas Mann.
Ya dije que lo mío no es el orden ni el canon.
En cambio, trasteo mucho por la magnífica biblioteca de la ciudad en que vivo, me llevo muchos libros y hojeo todo lo que puedo. De ese modo he descubierto autores y libros sensacionales. Gratis.Estaba escuchando a Antonio Muñoz Molina y pensé que en esa ola de privatizaciones (escuela, sanidad, pensiones…) aún no ha llegado el turno a las bibliotecas. Lo escribiré en voz baja, no vaya a ser que alguno se le ocurra…
Y
a ver si me atrevo con En busca del tiempo perdido. Para el Ulises
creo que no estoy preparado.
https://nomadassquare.blogspot.com/2013/01/antonio-munoz-molina.html
Procedencia de las imágenes:
https://www.comunidadbaratz.com/blog/algunas-razones-favor-de-la-necesidad-de-las-bibliotecas-publicas/
https://www.casadellibro.com/libro-en-busca-del-tiempo-perdido/9788466360999/12777961?campaignid=16502813214&adgroupid&feeditemid&targetid&matchtype&network=x&device=c&devicemodel&ifmobile%3A%5Bmobile%5D&ifnotmobile%3A%5Bnotmobile%5D=%5Bnotmobile%5D&ifsearch%3A%5Bsearch%5D&ifcontent%3A%5Bdisplay%5D&creative&keyword&placement&target&adposition&gclid=Cj0KCQjwpompBhDZARIsAFD_Fp9f6vjHeKEPNMuKXDttvTd97C_CpU8pNtlmzUJ5gyizbMw9wN6CDNgaAmktEALw_wcB


